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Peña Nieto y Pérez Molina analizan en Chiapas la crisis de los niños migrantes

El Gobierno mexicano anuncia una nueva “Coordinación” y recuerda la existencia de dos programas creados en 2008 para atajar la emergencia

Otto Pérez Molina y Enrique Peña Nieto saludan a una invitada al evento de esta tarde realizado en Catazajá, Chiapas.
Otto Pérez Molina y Enrique Peña Nieto saludan a una invitada al evento de esta tarde realizado en Catazajá, Chiapas. PRESIDENCIA MÉXICO

Ellos no van a la escuela, no viven con sus padres, no cenan cereales, ni ven la televisión por las noches. Son “menores no acompañados” que viajan miles de kilómetros hacia EE UU desde hace ya muchos años. “Menores no acompañados” es otra manera de llamar a los niños que sortean miles de peligros para buscar una vida que les niega sus países de origen. Y nunca habían sido tantos. La emergencia humanitaria ha disparado las alarmas en Washington. Desde octubre de 2013, al menos 46.000 han sido detenidos en la frontera entre México y EE UU.

Por ese motivo el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, convocó a su homólogo guatemalteco, Otto Pérez Molina, a una reunión de emergencia en Catazajá, en la otra frontera mexicana --en Chiapas-- en el sureste mexicano. El secretario de Gobernación de México (ministro de Interior), Miguel Ángel Osorio Chong, reconoció este lunes que durante 2013 al menos 34.400 niños cruzaron la frontera “sin ningún tipo de acompañamiento” y de forma irregular. Solamente a través de Chiapas. Algunos tan pequeños como de unos cuatro o cinco años, según han recogido ONGs in situ. Y esas son las cifras oficiales.

La tasa de homicidios entre hombres de entre 13 y 29 años en Centroamérica se ha disparado un 70% en el último año. El abandono, la pobreza y la violencia no dejan otra opción que huir. Aun cuando el camino está infestado de corrupción, extorsionadores, narcotraficantes. Y cuando lo que les espera en Estados Unidos es un clima político adverso que amenaza con no dejarlos entrar.

El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, elogió la iniciativa mexicana llamada Plan Frontera Sur, que rescata dos programas destinados a impulsar la mejora de las condiciones legales de los inmigrantes guatemaltecos y beliceños en la frontera. En concreto, la iniciativa plantea la repartición de tarjetas de visitante regional y trabajador fronterizo, que el Gobierno mexicano entregará a guatemaltecos que crucen la frontera para mejorar su estatus legal, programas que existen desde 2008.

La tarjeta de visitante regional tiene una vigencia de cinco años y permitirá al ciudadano guatemalteco permanecer hasta tres días en cualquiera de los 81 municipios fronterizos de Chiapas, Tabasco, Campeche y Quintana Roo. La de “trabajador fronterizo”, que también será accesible para todos los guatemaltecos --no solo los residentes en el área fronteriza--  les permitirá acceder a un empleo legal en cualquiera de estos Estados con los derechos garantizados y acompañados por sus familias. Ambos programas llevan seis años en marcha.

México comparte con Guatemala una frontera de casi 1.000 kilómetros (casi el doble de la línea que divide a Francia de Alemania)

El resto del plan Frontera Sur consta en otros cuatro puntos: la instalación de cinco centros nuevos de seguridad, mejorar los recursos de los pasos aduanales en los límites sureños de México (diez en Guatemala y dos en Belice), el aumento de unidades médicas en la zona, y la creación de la Coordinación Integral en la Frontera Sur que dependerá de la Secretaría de Gobernación que encabeza Osorio Chong, cuyas funciones específicas no se detallaron en el anuncio de este lunes.

México comparte con Guatemala una frontera de casi 1.000 kilómetros (casi el doble de la línea que divide a Francia de Alemania). La intención del programa, subrayó el presidente guatemalteco, es intentar contribuir a la solución de la crisis humanitaria por el desmedido aumento de la migración de niños no acompañados hacia EE UU.

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