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José Sarney dice adiós a la política

"La vida política no invita a seguir", alega el primer presidente de Brasil tras la dictadura, que a sus 84 años se retira

El expresidente Jose Sarney en enero de 2013
El expresidente Jose Sarney en enero de 2013 REUTERS

La trayectoria política de casi seis décadas de José Sarney, de 84 años, primer presidente de Brasil tras la dictadura militar (1985-1990) terminará el próximo enero. Sarney confirmó este miércoles que no se presentará a la reelección al Senado por su Estado de Amapá. Pone fin así a un ciclo de 23 años en el que ocupó, durante cuatro legislaturas, la presidencia de la Cámara. "La vida política de ahora no invita a continuar y la mera convivencia con quien la desempeña es un sacrificio sin finalidad", aseguró Sarney, del partido Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, de centro-derecha), que además de político es escritor y miembro de la Academia Brasileña de las Letras.

De cualquier forma, el futuro político de Sarney era difícil: las elecciones de este año se prometen marcadas por el rechazo tanto de su nombre como de su grupo político, tanto en el Estado de Maranhão, donde nació y comenzó su dilatada carrera política —y donde su hija, Roseana, es gobernadora—, como en el de Amapá, al que transfirió su domicilio electoral.

En Amapá, la candidatura de Sarney a la reelección ha acabado por encontrarse aislada frente a una amplia alianza de las fuerzas de oposición, entre los que se cuentan, entre otros partidos dispares, el izquierdista Partido Socialismo y Libertad (PSOL), el conservador Democratas (Dem) y el también izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece la presidenta Dilma Rousseff.

El desgaste natural de tantos años en el poder no resta importancia a su vida política. "Es un hombre político con muchas vidas", asegura el politólogo Murilo Aragão, tras recordar que Sarney pasó por varios partidos, apoyando a veces un sistema de Gobierno y a veces otro. Como diputado federal, trabajó en la oposición del presidente brasileño João Goulart antes del golpe militar de 1964. Sarney apoyó el golpe y el régimen dictatorial que le siguió.

En cualquier caso, él también se ocupó de conducir la transición brasileña hacia la democracia, una suerte de Fraga brasileño, al entrar en la misma formación, en 1985, como vicepresidente de Trancredo Neves, que iba a ser el presidente de Brasil. Con una salud muy delicada, Neves falleció antes incluso de tomar posesión del cargo, con lo que Sarney, que venía de la dictadura, se convirtió en el primer presidente de la moderna democracia del país. Dejó el cargo en 1989. A partir de entonces, apoyó a todos los presidentes, fueran del partido que fueran, desde Collor de Melo hasta Dilma Rousseff.

A pesar de que no tenga ya ningún cargo público, Sarney aún jugará un papel relevante en la escena política brasileña. Cualquier aspirante a presidente en las próximas elecciones de octubre deberá negociar con él personalmente el apoyo necesario de su partido. "El prestigio disminuye, pero su influencia no", asegura el politólogo Aragão.

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