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Hallado muerto un periodista mexicano en Acapulco

El reportero, que era funcionario del Gobierno local, apareció decapitado y con señas de “extrema violencia”

En México, donde en los últimos cuatro años 32 periodistas han sido asesinados; centenas más, amenazados, la noticia hubiera sido que Jorge Torres Palacios, reportero y portavoz de Salud del Ayuntamiento de Acapulco, secuestrado el jueves pasado, apareciera vivo. Pero no fue así. Su cuerpo ha sido encontrado este lunes, decapitado, desmembrado, “con señas de extrema violencia”, según informan medios locales.

A Torres Palacios se lo llevaron el jueves a las 19.40 horas cuando abría la puerta de su casa. Un grupo de 12 hombres lo amordazaron, lo golpearon y se lo llevaron. Y nadie supo más de él. Antes de trabajar para el Gobierno de Acapulco, Torres había sido corresponsal para la cadena Televisa, para el periódico Novedades y para una televisora local.

El reportero asesinado era muy conocido en el ámbito local. Acapulco tiene varios años de ser territorio violento en la ya añeja disputa entre el Gobierno y los carteles del narco. El padre de Torres Palacios, Tomás, y su hermano Juan, murieron en un tiroteo el 1 de enero de 2001, según denunciaron la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, (Fapermex), el Club Primera Plana, la Federación Latinoamericana de Periodistas (Felap-México) y la Asociación de Periodistas del Valle de Toluca (APVT). El responsable, según las autoridades, fue José Isabel Flores Arizmendi, El Chabelo, hasta la fecha prófugo. En México, el 98,2% de los asesinatos permanecen impunes.

Acapulco, otrora uno de los puertos turísticos más visitados del país, es una de las ciudades más violentas del mundo según la clasificación de la ONG mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal. En el puerto de Guerrero, en la costa pacífica mexicana, se registran 113 homicidios por cada 100.000 habitantes. La OMS considera una epidemia cualquier causa de muerte que supere los 10 decesos por 100.000 habitantes.

México es, según Reporteros Sin Fronteras, uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el oficio junto con Siria, Irak y Afganistán. El Gobierno ha anunciado un mecanismo de protección de periodistas, pero que ha sido criticado por su falta de eficacia por los propios reporteros que han acudido en su ayuda.

El día siguiente a la desaparición de Torres Palacios, su pareja, Martha Helguera, y su hijo, Jorge, encabezaron una protesta frente a la alcaldía de Acapulco junto con un centenar de personas. “¡Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos!”, gritaban. La historia recuerda a la de Gregorio Jiménez, un periodista veracruzano que desapareció en febrero pasado en circunstancias escalofriantemente similares a las de Torres Palacios. A él también se lo llevaron de su casa un grupo de hombres armados. Por él también pidieron su libertad centenas de colegas, que también gritaban: “¡Vivo se lo llevaron, vivo lo queremos!”. Y a él también lo hallaron muerto, tirado y decapitado.

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