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COLUMNA

La ampliación de la OTAN en la crisis ucrania

La intervención militar del ejército ucraniano contra el separatismo oriental ha acabado con la posibilidad de una solución pactada entre la población rusa del Este y el Gobierno de Kiev

Durante 40 años, la unificación de los dos Estados alemanes resultó imposible, porque ni Estados Unidos ni la Alemania Occidental aceptaron salir de la OTAN, condición previa que la Unión Soviética exigía. La unión de los dos Estados alemanes pudo llevarse a cabo, porque en 1990 en conversaciones en el Caúcaso entre el canciller Kohl y Gorbachov, la Unión Soviética aceptó que la Alemania unida perteneciese a la OTAN, extendiendo la Alianza Atlántica 150 kilómetros al este. Eso sí, con carácter excepcional, aunque este punto no se negociase, porque nadie daba por posible la pronta desaparición de la Unión Soviética.

Boris Yeltsin independiza la Federación Rusa de la Unión Soviética para deshacerse de Gorbachov, acabando de un plumazo con el Imperio soviético. Difícilmente cabe imaginar un fin tan trágicocómico, ni exagerar lo que para Rusia ha significado esta catástrofe, sin otra opción 25 años más tarde que intentar recuperarse.

Acabada la guerra fría, la OTAN pierde su carácter originario de una organización defensiva contra la amenaza soviética, pero al aglomerar a los países militarmente dependientes, en ningún momento tiende a disolverse. Al contrario, pasa a la búsqueda de nuevas funciones, que van desde definirse como una mera comunidadad de valores, a configurar la forma de integrarse en el mundo occidental bajo la protección del poder militar estadounidense.

En estos 25 años, 12 países del antiguo Pacto de Varsovia se hayan integrado en la OTAN

La Unión Europea, tan solo mercado único e institucionalización política, deja la defensa en manos de la OTAN, reduciendo así de manera significativa los gastos militares, incluso en algunos países europeos han quedado en mínimos, aunque ello conlleve una sumisión ante la potencia hegemónica que, por lo demás, se acepta con entusiasmo por la protección que aporta al orden socioeconómico establecido.

Esto explica que en estos 25 años, 12 países del antiguo Pacto de Varsovia se hayan integrado en la OTAN: Hungría, Polonia y República checa en 1999; Bulgaria, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania en el 2004; Croacia y Albania en el 2009.

En enero del 2008 Ucrania presentó en Bruselas la solicitud de ingreso en la OTAN, a cuya pertenencia como Estado soberano tiene pleno derecho, pero se comprende que Rusia no pudiera sin más tolerar que su base naval de Sabastopol quedase en territorio de la OTAN.

Pese a que obviamente la operación no encajase en el derecho internacional, al contar con una población mayoritaria rusa y con el entusiasmo de los rusos de ambos lados de la frontera, incluso entre los críticos de Putin, aprovechó la oportunidad para anexionar Crimea. Nadie podrá negar que esta operación ha contado con el apoyo mayoritario de la población rusa, fortaleciendo de manera considerable su prestigio.

Conseguido lo principal, por mucho que los rusos separatistas de la Ucrania oriental pidan ayuda, Rusia no está, ni ha estado dispuesta en ningún momento, pese a la propaganda occidental en sentido contrario, a arriesgar una guerra con una intervención militar directa en la Ucranía oriental. Dada la fuerza de las reivindicaciones de la población rusa de la Ucrania oriental, Rusia defiende una solución política, a ser posible con una reforma federal una nueva integración territorial.

Solo parcialmente se cumplió el acuerdo alcanzado el 17 de abril en Ginebra entre EEUU, EU, Ucrania y Rusia. Si bien el Gobierno de Kiev amnistía a los rebeldes rusos de la Ucrania Oriental que entreguen las armas y desalojen los edificios públicos, el desarme de los grupos armados rusos y el desalojo de los edificios públicos no se ha llevado a efecto, poniendo con ello de manifiesto que Rusia no tiene la capacidad de imponerlo. El ministro de asuntos exteriores ruso, Serguéi Lavrov aseguró en una entrevista televisiva que "nosotros no tenemos ninguna autoridad moral ni ninguna herramienta de influencia en el sureste de Ucrania". Porque dar por supuesto de que Rusia recurre al juego de pactar una cosa para de inmediato no cumplirla es tan infantil, como contraproducente para los propios intereses.

Los rusos ucranianos del este antes de deponer las armas pretenden contar con una solución política, como sería la federalización del Estado, pero el Gobierno de Kiev, antes de considerar cualquier solución política, se empeña en controlar la región oriental, aunque sea recurriendo a las armas. La intervención militar del ejército ucraniano contra el separatismo oriental ha acabado con la posibilidad de una solución pactada entre la población rusa del Este y el Gobierno de Kiev.