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Luis Guillermo Solís sufre sus primeros reveses a días de asumir el gobierno

La elección del directorio del Congreso, el 1° de mayo, ha expuesto a su Partido a críticas de sectores que lo apoyaron en la campaña electoral en Costa Rica

El presidente electo de Costa Rica, Luis Guillermo Solís
El presidente electo de Costa Rica, Luis Guillermo Solís REUTERS

Nadie dijo que iba a ser fácil. Lo que tampoco se dijo era que las primeras críticas de simpatizantes del presidente electo Luis Guillermo Solís iban a venir una semana antes de asumir su gobierno, a pesar del gordo apoyo popular que recibió en las urnas el 6 de abril. Grupos activistas por los derechos de los homosexuales han dado al futuro gobernante el primer llamado de atención, molestos por una negociación que el Partido Acción Ciudadana (PAC) ha logrado cuajar en el Congreso con algunos opositores para poder hacerse con la dirección legislativa.

“Traidores” es una de las palabras que ha salido de los dirigentes de los colectivos pro derechos humanos en homosexuales, grupos que dieron el apoyo explícito a Luis Guillermo Solís en la trepidante campaña electoral que finalizó con la victoria del candidato del PAC. La negociación por el control legislativo se conoció este miércoles durante una jornada en la cual el próximo mandatario estuvo en México, en su primer contacto con presidentes de países vecinos. Al aterrizar en Costa Rica, ya las críticas estaban desparramadas en las redes sociales.

La pequeñez de la bancada oficialista, con solo 13 de los 57 escaños, ha obligado al partido de Solís a negociar más de lo que muchos de sus simpatizantes estaban dispuestos a tolerar. Los planteamientos progresistas del PAC estuvieron cerca de quedar en segundo plano para poder obtener el apoyo de legisladores representantes de las iglesias cristianas evangélicas, opuestas al reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo. Al final sus votos no fueron necesarios, pero solo después de cometidos los “errores” que reconoció este viernes el propio Luis Guillermo Solís.

El talante empático del presidente electo ha valido de poco en esta ocasión. Las posiciones suyas y de su partido han quedado cuestionadas por alcanzar un objetivo político. El PAC presidirá la Asamblea Legislativa gracias a sus 13 votos más el apoyo del conservador Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y del izquierdista Frente Amplio en la jornada anual del 1° de mayo. Podrá manejar la agenda legislativa y nombrar las direcciones en comisiones claves para los planes del Ejecutivo. Bien para un partido que solo obtuvo el 23% de los escaños, pero incluso dentro de la agrupación algunos están preocupados por el costo político.

La elección del presidente legislativo, un catedrático y economista de centro izquierda llamado Henry Mora, y del resto de la directiva del Congreso era, en principio, un proyecto que contaba con el apoyo de los evangélicos. Aún horas antes de la votación se daba por segura la alianza, pero negociaciones adicionales permitieron al PAC enderezar sus posiciones. “Ese acuerdo se evitó por nosotros, por un sector del PAC y por el Frente Amplio”, ha concluido Marco Castillo, uno de los voceros del movimiento por derechos de los homosexuales, quien encabezó una pequeña manifestación frente a la sede legislativa ondeando la bandera multicolor del orgullo gay.

Es este el primer rasponazo para Solís, aunque ya recibió también sus primeras críticas por la designación de sus ministros, una mezcla de profesionales nuevos en la función pública y de figuras del PUSC, pero él ha insistido en que no es esto producto de pacto alguno con esta agrupación, aunque admite que lo parece. El coordinador del equipo de gobierno será el ministro de la Presidencia designado, Melvin Jiménez, un obispo luterano que se muestra como una señal de las intenciones de abolir la confesionalidad católica del Estado costarricense, único caso en el continente.

Solís quiere un Estado laico como quiere cumplir con el mandato de la Corte Interamericanade Derechos Humanos de habilitar la fecundación in vitro y con la homologación de derechos civiles para las parejas homosexuales. Que puedan heredar entre sí, que puedan visitarse en los hospitales con prioridad o que puedan pedir un préstamo en el banco sobre la base de un ingreso familiar. Eso, sin embargo, es lo que no quieren los dirigentes de iglesias evangélicos, pues insisten en que no es más que un embuste para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo, algo inaceptable.

“Sabemos que siempre hay que estar alerta, pero esto de hoy nos recalca que no podemos estar confiados”, ha dicho Marco Castillo al acabar la jornada política, a mitad dela tarde. Su rostro fue uno de los que el PAC mostró en la campaña electoral como muestra de los múltiples sectores sociales que apoyaban la propuesta liderada por Luis Guillermo Solís.

Ahí está entonces el dilema para el PAC, cuyo triunfo en las presidenciales llega cargado de enormes expectativas de cambio en la gestión política, sin que la palabra “cambio” signifique lo mismo para todos los sectores que han depositado sus expectativas en Luis Guillermo Solís. A su favor tiene el talante de negociador, una votación histórica de 1,3 millones de votos en un padrón de solo 3,1 millones de electores. En contra tiene todo lo demás, incluida la imposibilidad de sostener por mucho tiempo las indefiniciones en temas que él admite prioritarios para el país, como la forma de garantizar el abastecimiento energético o la respuesta para combatir el déficit fiscal. En lo exterior, también está pendiente la decisión sobre integrarse o no a la Alianza del Pacífico, un foro formado por México, Chile, Colombia y Perú, para el cual se requieren concesiones ya adversadas por gremios empresariales del país.

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