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Moscú vería como una amenaza la entrada de Ucrania en la OTAN

Rusia exige a Kiev garantías de neutralidad respecto a la entrada en la Alianza

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, en un acto oficial en Praga el pasado jueves. Ampliar foto
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, en un acto oficial en Praga el pasado jueves. Getty Images

Rusia insiste en que Ucrania debe permanecer como un país neutral y que quiere garantías legales de tal neutralidad. Con ello deja en claro, por si alguien todavía no lo había comprendido, que el Kremlin no quiere ver por ningún motivo a Kiev en la OTAN —puesto que eso significaría, según Moscú, una amenaza a la seguridad nacional— y desea que se mantenga al margen de ese bloque militar, como lo han hecho Austria y Filandia, países con los que tiene excelentes relaciones. Fue el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, el encargado de reiterar la posición del Kremlin y lo hizo durante una reunión con organizaciones no gubernamentales rusas. Lavrov encabezará la delegación de Rusia en las negociaciones cuatripartitas que se celebrarán la semana próxima para tratar la crisis de Ucrania y en las que también participarán Estados Unidos y la Unión Europea.

“Se necesitan garantías firmes de que Ucrania conservará su estatus de país no alineado”, declaró Lavrov al tiempo que subrayó que esas garantías deben estar contenidas en una ley. Esta última exigencia se debe a que el Kremlin ya no cree en las promesas que no quedan reflejadas en documentos. Como recordó hace poco el presidente Vladímir Putin, Occidente prometió primero que la OTAN no se expandiría hacia el Este —pero lo hizo—, y después, que no llevaría su infraestructura militar a los países que antes habían formado parte de la hoy extinta Unión Soviética, cosa que tampoco cumplió.

Hay que recordar que el defenestrado Víctor Yanukóvich —al que Moscú sigue considerando como el presidente legítimo de Ucrania— promulgó, en 2010, una ley que excluía a ese país de la OTAN y reafirmaba su neutralidad.

“Ucrania no debe ser una manzana de la discordia, sino un eslabón en la cadena de la arquitectura de seguridad”, manifestó Lavrov, quien opina que Occidente debería “cesar en sus intentos de legitimar al gobierno del Maidán”. Moscú considera que las nuevas autoridades de Kiev están bajo la influencia de partidos extremistas —como el Sector de Derecha o el Svoboda (Libertad)— que llevaron la batuta durante las protestas en el Euromaidán que culminaron con la caída de Yanukóvich.

Lavrov insistió en que para solucionar la crisis ucrania, Kiev debe realizar reformas constitucionales que garanticen los derechos de todos los habitantes del país, incluidos los rusohablantes que viven principalmente en las regiones del este y sudeste del país. No se puede seguir ignorando los intereses de esos millones de personas, señaló.

El ministro de Exteriores aseguró que Rusia está preparada para las negociaciones cuatripartitas que están prevista para la próxima semana en Ginebra. En esas conversaciones, Moscú piensa plantear, además de los problemas políticos, el económico y, particularmente, la deuda impaga de Ucrania por el gas ruso.

El jueves, Putin envió una carta a los líderes de los 16 países europeos a los que vende gas en la que expresaba su profunda preocupación por la situación creada, la cual puede obligar a Gazprom a suspender los envíos de combustible a Ucrania y mantener los destinados a los consumidores europeos.

Pero esto aumentaría los riesgos de que Kiev, como ya lo ha hecho en el pasado, se apropie ilegalmente de parte del gas que pasa por territorio ucranio hacia la UE, lo que a su vez, podría crear problemas de abastecimiento a los europeos. De ahí que Putin pidiera una reunión urgente a nivel de ministros de Economía, Finanzas y Energía para tratar de encontrar una solución.

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