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Los sectores más conservadores intrigan contra la fiscal general de Guatemala

La candidatura de Claudia Paz y Paz a repetir en el cargo, defendida por Estados Unidos y varios países europeos, recibe múltiples objeciones

La fiscal general de Guatemala, Claudia Paz y Paz, en su despacho
La fiscal general de Guatemala, Claudia Paz y Paz, en su despacho

En la recta final de su mandato, la fiscal general del Estado de Guatemala, Claudia Paz y Paz, de 47 años, ha conseguido unir en su contra a los sectores más conservadores de la ya de por sí conservadora sociedad guatemalteca. A aquellos para quienes la justicia solo funciona si está al servicio de sus intereses personales o de grupo. A estos se suman los ahora llamados grupos emergentes, preocupados porque firmeza de Paz y Paz pueda poner en entredicho su solvencia en lo que al origen del capital se refiere.

Paz cierra su periodo con logros importantes, como la condena de cuatro responsables de la Policía nacional Civil por la ejecución extrajudicial de seis reclusos de la cárcel de Pavón –el entonces ministro del Interior, Carlos Vielman, será juzgado en España por este caso–, el desmantelamiento de bandas de narcotraficantes o de robo de vehículos, la condena a 40 años de un coronel por desaparición forzada de un sindicalista a finales de la década de 1970, o la apertura a juicio contra Pedro García Arredondo, jefe de los comandos que asaltaron la Embajada de España el 31 de enero de 1980. Pero estos logros, lejos de apuntalar su relección jueguen en su contra.

La animadversión tiene su origen en el juicio y condena a 80 años de cárcel por genocidio de delitos de lesa humanidad contra el exdictador Efraín Ríos Montt. Entonces, Paz y Paz brindó todo el apoyo al tribunal que juzgó al viejo militar, en contra de la opinión del presidente Otto Pérez, que negó la existencia del genocidio. El proceso fue finalmente anulado por el Constitucional, en una decisión muy cuestionada por razones de competencia.

El Gobierno recortó con argucias legales en casi ocho meses el mandato de Paz y Paz y Paz, lo que motivó un respaldo internacional muy fuerte a la fiscal. La todopoderosa embajada de Estados Unidos y otras entidades como la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) y de países europeos le ofrecieron su apoyo incondicional.

La defensa de la fiscal emprendida por el embajador norteamericano, Arnold Chacón, resultó inusual por rotunda. “Guatemala merece a una fiscal general con las cualidades de honestidad, valor, independencia y compromiso de terminar con la impunidad”, se lee en un documento de la embajada hecho llegar a la prensa en su momento. “Paz y Paz es una muestra de que en Guatemala existen funcionarios públicos capaces y con integridad”, subraya el comunicado.

Ante ese panorama, quienes se oponen a una eventual relección de Paz y Paz han quemado todos los cartuchos a su alcance, para evitar que la todavía Fiscal integre la lista de seis candidatos, entre los que el presidente Pérez Molina tendrá que escoger al Nuevo fiscal general de la Nación, a partir del 2 de mayo. Si así sucede, la presión internacional a favor de Claudia Paz y Paz se tornaría muy fuerte sobre el mandatario.

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