Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Kerry y Lavrov retoman el diálogo sobre Ucrania

El ministro de Exteriores ruso pide la federalización del país vecino y el secretario de Estado insta a que Moscú se retire de la frontera

El secretario de Estado de EE UU y el ministro de Exteriores ruso este domingo en París. ATLAS

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y su homólogo ruso, Sergéi Lavrov, concluyeron su encuentro de ayer en París —su segundo encuentro en seis días— sin ningún acuerdo significativo que permita atisbar una pronta solución definitiva a la crisis de Ucrania. El incremento de la presencia de tropas rusas en la frontera con ese país hace muy difícil para Washington confiar en el mensaje conciliador que ha emitido Moscú en los últimos días. Tras cuatro horas de entrevista, ninguno de los mandatarios fue capaz de limar las divergencias en cuanto al futuro político de ese país que EE UU quiere que sea determinado por Kiev y que para Rusia pasa por su federalización.

“La definición de Ucrania corresponde a su pueblo. No vamos a adoptar ninguna decisión sobre la forma de Gobierno de Ucrania si sus representantes no están sentados en la mesa de negociación”, señaló Kerry, visiblemente cansado, tras el encuentro. El secretario de Estado respondía así a las declaraciones que minutos antes había realizado el ministro de Exteriores ruso, que se mostró convencido de que “la mejor solución a la crisis” pasa por que Ucrania reforme su Constitución y se convierta en un Estado federal, lo que permitiría a Moscú mantener su influencia sobre las regiones del este y del sur del país frente a las inclinaciones occidentales del actual Gobierno.

El secretario de Estado pidió a Rusia que retire las tropas que ha estado acumulando en los últimos días en las fronteras con Ucrania. Washington parece ahora más preocupado por desactivar la amenaza de una nueva intervención militar del Kremlin en Ucrania que de insistir en las exigencias contra la legitimidad de la anexión de Crimea. “El incremento de la presencia militar está creando miedo e intranquilidad y, desde el punto de vista estratégico, no es la mejor forma de enviar el mensaje de que se quiere calmar la tensión”, ha advertido Kerry tras la reunión, donde volvió a insistir a su homólogo en que las acciones de Moscú son “ilegales e ilegítimas”.

En las múltiples reuniones que han mantenido en el último mes, Kerry ha presentado a su homólogo ruso varias opciones en aras de perfilar una hoja de ruta que logre la estabilización de Ucrania que contemplan la progresiva descentralización política del país y el inicio de un diálogo directo entre Kiev y Moscú. De acuerdo con la Administración estadounidense, en el encuentro del domingo el secretario tenía previsto plantear, además, el envío de observadores internacionales al país e insistir en la retirada de la presencia de tropas rusas de Crimea y del resto de la frontera con Ucrania, una condición que, hasta ahora, Lavrov se ha mostrado reticente a abordar.

Mientras Putin insiste en alentar los temores de una nueva incursión militar en Ucrania, incrementando la presencia de sus tropas en la frontera con Ucrania paralelamente al desarrollo de las conversaciones, Occidente juega la baza de aplicar nuevas sanciones que se extenderían a varios sectores claves de su economía como la industria del petróleo y del gas.

Para la Administración norteamericana la reunión de París iba a servir para comprobar el grado de compromiso con una solución diplomática que el presidente Vladímir Putin pareció alentar durante su conversación Barak Obama. Pese a las diferencias que aún persisten, tanto Kerry como Lavrov han acordado consultar con sus respectivos Gobierno las diferentes propuestas que pusieron sobre la mesa y seguir trabajando por una salida dialogada de la crisis. En esa línea se han hecho avances. Ambos dirigentes reconocieron que Washington y Moscú habían coincidido en la necesidad de trabajar con el Gobierno de Kiev para “garantizar los derechos de las minorías, el respeto a todas las lenguas y la desmovilización y desarme de las fuerzas regulares”.

Mientras Putin insiste en alentar los temores de una nueva incursión militar en Ucrania, incrementando la presencia de sus tropas en la frontera con Ucrania paralelamente al desarrollo de las conversaciones, Occidente juega la baza de aplicar nuevas sanciones que se extenderían a varios sectores claves de su economía como la industria del petróleo y del gas.

En los últimos días, tal y como ha asegurado Lavrov este fin de semana, se han producido avances significativos y el hecho de que Kerry cancelara de manera súbita su regreso a Washington para reunirse con el ministro ruso evidencia que posibilidad de alcanzar puntos de acuerdo es más plausible hoy que cuando comenzó la crisis. Altos funcionarios de la Administración estadounidense han rebajado las expectativas del encuentro, poniendo de manifiesto la disparidad de descripciones ofrecidas sobre la llamada entre ambos líderes en la que se acordó relanzar el diálogo sobre el futuro de Ucrania. Mientras que la versión de la Casa Blanca enfatizaba la solución diplomática e instaba a Moscú a abandonar su presencia militar en el país y a no realizar nuevas incursiones, la del Kremlin destacaba el trato ofrecido a las minorías por los extremistas de Kiev.

Se adhiere a los criterios de The Trust Project Más información >