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Brown propone más autonomía frente al independentismo

El ex primer ministro pide masivas transferencias de poder a Escocia

El ex primer ministro británico, Gordon Brown, este lunes, en Glasgow.
El ex primer ministro británico, Gordon Brown, este lunes, en Glasgow. Getty

Una vez más, las recetas políticas difieren en España y Reino Unido a la hora de combatir un problema común: el independentismo. Mientras Madrid aplica de la mano de Mariano Rajoy una radical política recentralizadora para ahogar al independentismo catalán, los tres grandes partidos unionistas británicos abogaron ayer por políticas radicalmente descentralizadoras y fortalecedoras de la autonomía para derrotar al independentismo escocés.

Por un lado, el ex primer ministro laborista Gordon Brown propuso una casi revolucionaria reforma del statu quo que incluiría una Constitución escrita, garantizar el carácter permanente de la autonomía de Escocia y nuevas y masivas transferencias de poder, en especial en materia fiscal y económica. En paralelo, otro político escocés, el exlíder liberal Menzies Campbell, presentó la segunda parte del informe que le han encargado los grandes partidos nacionales sobre el refuerzo del sistema autonómico.

A diferencia de Tony Blair, que suele estar cada dos días en los medios, Brown está casi desaparecido desde que abandonó Downing Street. Pero, también a diferencia de su antecesor, Brown conserva una cierta aureola política y sigue suscitando respeto, sobre todo en Escocia. Dicen que el líder independentista, Alex Salmond, le tiene por el rival más temible para su campaña. Quizás por eso, Brown ha anunciado que en los próximos meses va a estar más activo en favor del voto unionista.

Este lunes ha pedido en Glasgow una nueva división de poderes que dote a Escocia de nuevas competencias en materia de empleo, sanidad, transporte y regeneración económica; un nuevo acuerdo fiscal que equilibre los compromisos de Reino Unido para poner en común y compartir los recursos; una transferencia “radical” de poderes hacia abajo, desde los Parlamentos de Westminster y Holyrood hacia las comunidades locales; una reforma constitucional que garantice la permanencia del Parlamento de Escocia y una nueva ley constitucional escrita que deje sentado que Reino Unido tiene como propósito poner en común y compartir entre las cuatro naciones (Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte) los recursos para la defensa, la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos.

De forma paralela, Menzies Campbell hizo público su segundo informe sobre la autonomía escocesa y propuso que, si los independentistas pierden el referéndum del 18 de septiembre, se abran negociaciones inmediatas para reforzar la autonomía y entre otras medidas propone que Escocia tenga la capacidad legal de recaudar la mitad de sus impuestos y disponga de fondos suficientes para financiar todas las políticas que estén bajo su responsabilidad.

Los independentistas han reaccionado con cierto sarcasmo ante tal oleada de propuestas de reforzar la autonomía escocesa y que van dirigidas directamente a los escoceses que quieren más poder para Escocia pero no quieren llegar hasta el extremo de la independencia. “Cuando los partidos de Westminster pueden transferir más poderes no lo hacen, pero lo proponen cuando ven la amenaza del sí en el referéndum”, denunció la número dos del partido independendentista SNP, Nicola Sturgeon.