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Obama afirma que el referéndum de Crimea viola la ley internacional

La Casa Blanca anuncia la prohibición de visados a funcionarios rusos y ucranios y las bases para congelar activos y vetar negocios con particulares y empresas

Lavrov dice que los castigos "no son constructivos y solo contribuyen a aumentar la tensión"

El presidente Barack Obama durante la rueda de prensa sobre la crisis de Ucrania. Reuters Live!

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dejó claro ayer que su país no reconoce la legitimidad del referéndum secesionista convocado por el Parlamento prorruso de Crimea. Como lleva haciendo desde que se recrudeció la crisis ucrania, el mandatario apeló a la ley internacional y alegó que la consulta prevista no cumple con la misma y viola la Constitución ucrania. Las palabras de Obama llegaban horas después de que la Casa Blanca diera un paso más en su empeño por aislar económica y políticamente a Rusia en represalia por sus presencia militar en Ucrania y anunciara un nuevo paquete de sanciones contra Moscú.

“Cualquier decisión sobre el futuro de Ucrania debe incluir a su Gobierno legítimo”, advirtió el presidente estadounidense en una comparecencia ante los medios que no estaba prevista, demostrando, de nuevo, el apoyo de Washington al Ejecutivo interino ucranio. “Hemos superado el tiempo en que las fronteras pueden ser definidas sobre las cabezas de los líderes democráticos”, señaló. El referéndum convocado por el Parlamento de Crimea afianzaría, según Washington, el deseo del presidente ruso, Vladímir Putin, por hacerse con el control y reafirmar la influencia de Moscú sobre la península ucrania. Obama, sin embargo, en sintonía con los esfuerzos de su Administración por rebajar la tensión en el conflicto en Ucrania, recalcó que existe “una vía para salir de la crisis que respete los intereses de Rusia y del pueblo ucranio”.

El presidente de EE UU quiso demostrar a su homólogo ruso su firmeza y confianza en su estrategia de aislamiento a Rusia y recordó que, si Moscú no se ciñe al derecho internacional como él le reclama, su Gobierno está dispuesto a continuar por la vía de las sanciones y adoptar nuevas medidas de castigo que se sumen a las que su Administración anunció a primera hora de la mañana. La Casa Blanca autorizó ayer la prohibición de visados a altos funcionarios rusos y ucranios involucrados en la violación de la soberanía de Ucrania y adoptó una orden ejecutiva que sienta las bases para imponer sanciones individuales a particulares y empresas.

Las sanciones anunciadas por la Casa Blanca contemplan la prohibición de visados, no solo a altos funcionarios rusos, sino también a ucranios que hayan “colaborado en la violación de la soberanía y la integridad territorial de Ucrania”, de acuerdo con el comunicado del portavoz de la presidencia, Jay Carney. La orden ejecutiva otorga al Departamento del Tesoro la facultad de congelar activos e imponer vetos a las relaciones comerciales con particulares y entidades rusas responsables de haber promovido “la desestabilización de Ucrania, incluida la intervención militar en Crimea” y que hayan favorecido a la evasión de capitales del país. La determinación de las compañías e individuos afectados tardará varias semanas en concretarse ya que no se espera que la disposición se haga efectiva de manera inmediata.

Las últimas medidas de la Casa Blanca son las más duras de todas las que ha ido adoptando en los últimos días, entre ellas, la congelación de las negociaciones comerciales y las prácticas militares conjuntas, y se han surgido en medio de un intenso debate internacional sobre la respuesta más efectiva para enfrentar la invasión rusa de Crimea. Con todo, Washington es consciente de que si la Unión Europea no contribuye con decisiones similares, la presión contra Rusia podría quedarse en nada. La dependencia del gas ruso, tanto por parte de Ucrania como de la UE, es uno de los condicionantes más importantes que explican la tibieza de las medidas adoptadas hasta el momento por Bruselas. En el Congreso ya se están alzando las voces para que EE UU aproveche su superávit gasístico –este año podría superar a Rusia en producción de gas- para paliar la subordinación europea.

El Partido Republicano, extremadamente crítico con la forma en la que Obama ha abordado la crisis ucrania, ha abrazado la nueva tanda de sanciones. “Seguimos comprometidos con la Administración para ofrecer al presidente el mayor número de herramientas que pongan a Putin en su sitio y eviten que Rusia infrinja la soberanía de sus vecinos”, señaló el líder de los conservadores en el Congreso, John Boehner. Ayer, el Capitolio trabajaba a contrarreloj para aprobar antes del fin de semana su propio menú de penalizaciones a Rusia y de ayudas a Ucrania, que le permitan hacer frente a su dependencia del gas de Moscú.

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