Hidalgo evita a Hollande para ganar la alcaldía de París

A un mes de las municipales, la candidata socialista encabeza los sondeos y se distancia del giro a la derecha del presidente

La socialista Anne Hidalgo (izq.) de visita el lunes en una feria de agricultura en París.
La socialista Anne Hidalgo (izq.) de visita el lunes en una feria de agricultura en París.P. A. (AFP)

Sábado a mediodía: Anne Hidalgo departe con los clientes y comerciantes en el mercado del distrito V de París. Un poco más tarde, la candidata socialista se sube a un cochecito minúsculo y visita Las Orillas del Sena, los 2,5 kilómetros de vía urbana que la alcaldía de París arrebató al tráfico en 2013 para montar instalaciones deportivas, pontones vegetales, parques y espacios de ocio infantil. En el muy derechista distrito VII del caracol parisiense apenas se ve un alma: los franceses —a quienes algunos envidiosos llaman los “enfermos” de Europa— tienen dos semanas de vacaciones en febrero y la ciudad está semivacía. Por fin llega una señora con su nieta. Estrecha la mano de Hidalgo y alaba sin mucho entusiasmo Las Orillas del Sena, que discurren por la ‘rive gauche’ desde el Museo D’Orsay hasta el de Branly: “Son bonitas, pero yo no voto en París sino en el campo”, advierte haciendo honor a su condición de ciudadana capitalina.

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En las últimas elecciones municipales, en 2008, las listas de centro derecha ganaron en este arrondissement de anchuras imperiales con el 72% de los votos. Pero el socialista Bertrand Delanoë consiguió renovar su triundo de 2002. Ahora, cuando falta menos de un mes para los nuevos comicios, que se celebrarán a dos vueltas el 23 y el 30 de marzo, su teniente de alcalde, la franco-española Anne Hidalgo (San Fernando, Cádiz, 1959), se disputa la hegemonía en los 20 distritos de la capital con la aspirante de la conservadora UMP, Nathalie Kosciuszo Morizet, más conocida como NKM, parisiense de 41 años y ex portavoz de Nicolas Sarkozy.

En juego hay algo más que una mera elección: la que gane será la primera alcaldesa de la Ciudad Luz. Hidalgo parte como clara favorita, pero entre saludo y sonrisa, confiesa que teme que la impopularidad del Ejecutivo y de su presidente, François Hollande, en torno al 18%, pueda darle un disgusto. “La política nacional va mal y no oculto que tenemos un poco de angustia”, dice Hidalgo antes de su primera gran cita con las urnas. “Pero creo que los parisienses no van a castigarnos porque el Gobierno lo esté haciendo mal. Saben que la derecha de París acude dividida y con un programa irrealizable, y que la izquierda está unida y lleva trece años gestionando bien la ciudad”.

El VII es uno de los sectores más caros y desérticos de una de las capital más densamente pobladas de Europa: 2,2 millones de personas se apezuñan en 105 km2 —doce veces menos extensión que Roma—. En el VII residen solo 58.000 personas. Familias de apellidos nobles y extranjeros ricos comparten la vista de los Inválidos y la Torre Eiffel con los ministerios, el palacio de Matignon —sede del primer ministro— y muchas embajadas.

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Con Hidalgo está hoy su cabeza de lista en el distrito, la animosa Capucine Edou, de 38 años, coordinadora de estudiantes extranjeros en Sciences Po, que se presenta por primera vez. “En el VII solo tenemos un concejal por 13 de la derecha”, cuenta sonriendo. “Esperamos mejorar”.

La socialista Anne Hidalgo de visita el lunes en una feria de agricultura en París.
La socialista Anne Hidalgo de visita el lunes en una feria de agricultura en París.P. A. (AFP)

La alcaldesa del VII es Rachida Dati, a quien los sondeos dan clara ventaja, igual que hace seis años. Pero Edou no pierde la fe. Como Hidalgo, presume de que los socialistas han transformado para bien a la ciudad más visitada del mundo —con Londres pisándole los talones: casi 16 millones de turistas en 2013—. “El barrio va evolucionando y hay cada vez más jóvenes. Y cuando el ministerio de Defensa se mude, habrá miles de metros cuadrados para hacer viviendas y espacios culturales. Y el barrio cambiará aun más”, dice Edou.

Hidalgo acaba de entrar en una carpa con calefacción al borde del río: hay juegos infantiles, futbolines, mesas de ping pong, una máquina flipper, dardos y varias mesas de ajedrez. Fuera, media docena de jóvenes intentan jugar al curling, una especie de petanca sobre hielo, en dos pistas con suelo de plástico.

Tras dos mandatos ejerciendo de mano derecha de Delanoë, esta inspectora de Trabajo, hija de emigrantes y nieta de exiliados españoles, basa su oferta en la fidelidad al proyecto de su mentor y en la solidez de su alianza con los comunistas, los ecologistas y el Frente de Izquierda. Y para distanciarse de Hollande, pero también de su paisano Manuel Valls, promete “no subir los impuestos y trabajar más por la integración de las minorías y de los menos pudientes”.

Hasta ahora Anne (Hidalgo) me secundaba a mí, y ahora yo intento ayudarle a ella” Bertrand Delanoë, exalcalde

Delanoë, de 64 años, nacido en una familia judía de Túnez, culto, gay declarado, y primer socialista que llegó a la alcaldía de París, acompaña a Hidalgo en algunos de sus actos callejeros. “Hasta ahora Anne me secundaba a mí, y ahora yo intento ayudarle a ella”, dice el ya exalcalde mientras saluda a los vecinos del distrito V —un feudo de la derecha—, donde reside.

Al quebrar el dominio chiraquiano en 2002, el desconocido Delanoë nombró a la aun menos conocida Hidalgo número dos, y ambos declararon la guerra al tráfico rodado para dar prioridad al transporte público, las bicis —el famoso Velib—, la cultura, la educación, las playas del Sena, los coches eléctricos de alquiler —el exitoso Bluecar— y los peatones.

Pero sus críticos les reprochan que todo eso se ha hecho aumentando los impuestos en un 20% y la deuda en un 40%, hasta los 3.400 millones de euros, y añaden que para los trabajadores menos favorecidos que vienen al centro desde la ‘banlieue’ entrar en París cada día sigue siendo un infierno.

Otro problema sin resolver es el de la burbuja inmobiliaria: los precios de la vivienda superan hoy de media los 8.000 euros por metro cuadrado, con obscenos picos de hasta 20.000 euros, solo al alcance de autócratas africanos, árabes y rusos. Y el mercado de alquiler es reducido, abstruso y prohibitivo para los jóvenes.

Eso ha convertido a París en un señorío de los florecientes bobós, los burgueses bohemios. Y se diría que solo en los barrios más populosos y cercanos al Periférico, la circunvalación, se plasma la diversidad de la sociedad francesa. Allí, especialmente en el XVII, el XVIII, el XIX y el XX, tiene el PS su gran vivero de votos.

“En París, votar Hidalgo es votar Hollande”, ha dicho la diputada de la UMP Nathalie Kozciusko Morizet, más conocida como NKM

La diputada de la UMP Nathalie Kozciusko Morizet, más conocida como NKM, afronta la batalla en inferioridad, sin el apoyo real de su partido, y con el problema añadido de tener que lidiar con numerosas listas disidentes. Ante la propuesta paritaria y unitaria de su rival, NKM, aliada con los partidos de centro UDI y MODEM, vende la ruptura con el pasado, la losa socialista (“En París, votar Hidalgo es votar Hollande”, ha dicho), y algunas recetas milagrosas. Asegura que reducirá en mil millones el presupuesto de 7.000 millones, y promete transportes gratis para estudiantes y ancianos; derruir la Torre Montparnasse —además de fea, llena de amianto—; enterrar el Periférico y poner wi-fi gratuito en la red de metro. Además, quiere reformar las inmediaciones de las estaciones del Este y del Norte construyendo un centro de negocios, un hotel, aparcamientos, viviendas, una ciudad universitaria, un complejo deportivo y una guardería de 700 m2.

La otra apuesta de NKM son los ataques personales a su adversaria. Su equipo ha llegado a afirmar que la lucha es “entre una estrella y una portera”, una referencia a las míticas conserjes españolas que indignó al padre de Hidalago cuando la leyó en este diario. “Me llamó enseguida y le dije que no se preocupara. Cuanto más digan ese tipo de cosas, menos gente les votará”, sonríe la candidata socialista.

Los distritos claves para la victoria final son el XII y el XIV, ahora en manos de la izquierda. Y la duda es si Hidalgo conseguirá librarse o no de la falta de credibilidad de François Hollande, el socialista que se convirtió en social liberal a mitad de trayecto.

527 concejales para 20 distritos

Miguel Mora

El sistema electoral de las municipales, proporcional ponderado y plurinominal a dos turnos, complica la tarea de los institutos de sondeos. París, que es a la vez municipio y departamento desde 1982, tiene que elegir un total de 163 concejales en su Consejo General, el pleno municipal de la capital. Además, cada uno de los 20 distritos elegirá a los 364 concejales de barrio, de los que salen los 20 alcaldes de cada distrito. Por ejemplo, el distrito VII, uno de los menos poblados, elige 14 concejales: cuatro para París y 10 para el barrio. Mientras el XV, el más poblado, tiene 54: 18 concejales para el Consejo y 36 para el distrito.

En 2008, las elecciones mostraron una división izquierda-derecha geométricamente perfecta. La ciudad quedó partida en dos mitades: la izquierda ganó en la derecha del mapa (los barrios del oeste), y la derecha en el este y el centro del caracol, mientras los ecologistas lograban la alcaldía del distrito II.

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