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La crisis de seguridad en Egipto aproxima a Israel y Jordania

Amman firma un contrato inédito para comprar gas al país vecino por valor de unos 364 millones de euros en 15 años

Por la conflictiva península del Sinaí cruza el gasoducto con el que Egipto cubría, hasta ahora, una parte importante de las necesidades energéticas de Jordania. Tras la revolución que derrocó a Hosni Mubarak en febrero de 2011, la violencia también ha puesto sus ojos sobre esta canalización, con al menos 18 ataques registrados oficialmente hasta el pasado enero, que han dañado severamente las tuberías. El resultado era un flujo desigual, a veces un bloqueo total del sistema, con importantes cortes de suministro entre sus clientes en el exterior. Para salvar estos imprevistos, Jordania acaba de firmar un convenio para que dos de sus empresas compren gas a la estadounidense-israelí Noble Energy, un contrato por valor de casi 364 millones de euros en 15 años con el que supera las reticencias a normalizar las relaciones, incluso comerciales, con el país vecino. Prima la avidez de gas. Jordania llegaba a perder 730.000 euros (un millón de dólares) por cada día de suministro interrumpido.

Según informa la empresa Noble Energy -con sede en Texas pero que controla el 36% del yacimiento israelí de Tamar, del que procederá el gas- el acuerdo se firmó ayer miércoles y vincula a las firmas Jordan Arab Potash y Jordan Bromite. El gas irá desde el mar Mediterráneo, desde la bolsa encontrada en 2009 a unos 90 kilómetros al oeste de Haifa, hasta las instalaciones que ambas firmas tienen en el mar Muerto; desde allí se distribuirá a toda Jordania. El suministro comenzará en 2016 y será de un total de 1.800 millones de metros cúbicos. El compromiso de venta se prolongará durante 15 años. Jordania pagará unos cinco euros por cada mil pies cúbicos de gas (29,85 metros cúbicos) al precio del barril de petróleo Brent de ayer miércoles, pero el precio definitivo variará según la cotización de éste en los mercado.

La empresa norteamericana reconoce que el contrato puede ampliarse, hasta llegar a una venta superior a los 21.000 millones de euros, lo que convertiría a Israel en el primer proveedor de gas de Jordania.

Hoy por hoy, el país árabe tiene que importar el 95% de la energía que necesita y el 80% de ella procede de Egipto, eludiendo al más cercano Israel, por cuestiones políticas y porque hasta hace pocos años tampoco tenía mucho que ofrecer. De hecho, el gasoducto atacado constantemente en el Sinaí también nutre en parte a Israel. Sin embargo, el hallazgo del filón de Tamar, que entre reservas probadas y proyectadas puede llegar a los 280.000 millones de metros cúbicos, ha hecho que tenga garantizado su suministro interno durante décadas y, además, pueda vender fuera (hasta un 40% de la reserva).Israel ya había acordado la venta de parte de este gas a la Autoridad Palestina. Ahora cruza una frontera más y fortalece lazos.

“Este acuerdo allanará el camino a nuevos proyectos de exportación que podrían mejorar la cooperación regional”, añade Noble Energy. Según The Wall Street Journal, tras Jordania podrían llegar contratos entre Israel y Turquía, Chipre e incluso Egipto. Israel está ahora en una posición envidiable, ya que en 2010 encontró otro yacimiento de gas, llamado Leviatán, aún mayor que Tamar, a unos 130 kilómetros al oeste de Haifa, igualmente en el Mediterráneo, que podría estar en funcionamiento en dos años.

Jamal Sarairah, presidente de Jordan Arab Potash, ha reconocido al diario Al Ghad que esta nueva alianza reducirá sus costos, entre transporte, seguridad y eficiencia ambiental, en unos 260 millones de euros anuales y otros 5,5 millones para su contraparte, Jordan Bromite. Hablando en nombre del Gobierno jordano, explica que las arcas nacionales no pueden permitirse seguir perdiendo fondos con el goteo de gas desde Egipto, cuando ya sus arcas se encuentran en crisis con sobreesfuerzos como los que se están haciendo para atender a los refugiados sirios –unos 600.000- que han llegado a su territorio.

Más allá de la perentoria situación energética que atraviesa Jordania, este acercamiento comercial a Israel abunda en una línea de colaboración reforzada en los últimos meses, en los que se ha creado una alianza a tres, con la Autoridad Nacional Palestina, para hacer intercambios de agua y mejorar la depuración y para trasladar agua del mar Rojo al mar Muerto además de para crear –con el apadrinamiento de Japón- un polígono industrial común cerca de Jericó.

La negociación entre empresarios –los dos beneficiarios jordanos, Noble y la firma israelí de mayor peso en Tamar, Delek Group- ha sido la fase final de un proceso de acercamiento que, según confirman fuentes del Ministerio de Energía y Recursos Hídricos israelí, se han llevado en la cúspide, entre el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y el rey de Jordania, Abdalá II. El pasado enero, Netanyahu hizo una inesperada visita a Ammán en la que, ahora se sabe, los dos mandatarios hablaron de algo más que del proceso de paz con Palestina y la crisis siria.

Estados Unidos ha sido el “mediador constante”, indican las mismas fuentes, en la figura de Amos J. Hochstein, subsecretario adjunto del área energética del Departamento de Estado, hijo de padres israelíes, que ha realizado una veintena de visitas a los dos países en los últimos meses para facilitar el encuentro. “Había una necesidad y hemos ayudado a dos socios queridos por el bien de sus pueblos”, resumen en la embajada norteamericana en Tel Aviv.