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Barroso ve “casi imposible” la adhesión de una Escocia independiente a la UE

El presidente de la CE señala como necesaria la unanimidad de los 28 y cita como precedente el no reconocimiento de Kosovo por España

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, ha declarado este domingo en Londres que considera "muy difícil, si no imposible", que una Escocia independiente pueda ser miembro de la Unión Europea. Recordó que Escocia quedaría fuera de la UE si se independizara y debería pedir el reingreso. E insinuó que España vetaría ese ingreso y en ese sentido recordó que el Gobierno español nunca ha reconocido la independencia de Kosovo. Los independentistas escoceses calificaron de "disparate" esas declaraciones y en particular el paralelo entre Escocia y Kosovo.

Barroso hizo estas declaraciones en el programa político de la BBC Andrew Marr Show. Preguntado por las consecuencias para Escocia de votar en favor de la independencia, recordó que "en el caso de un nuevo país, un nuevo Estado, procedente de otro Estado miembro de la UE, debería pedir el ingreso". Recordó que ese acceso a la UE "deberá ser aprobado por los otros Estados miembros", y opinó: "Por supuesto, será extraordinariamente difícil obtener la aprobación de todos los Estados miembros a la entrada de un nuevo miembro procedente de uno de los Estados miembros".

Y añadió: "Ya hemos visto que España se ha opuesto incluso al reconocimiento de Kosovo, por ejemplo. Y es hasta cierto punto un caso similar porque se trata de un nuevo país y creo que será muy difícil, sino imposible, que un nuevo Estado miembro que venga de alguno de nuestros países pueda tener el acuerdo de los otros".

Si la posición de Barroso no es nueva, su afirmación de que ve en la práctica casi imposible que Escocia pueda seguir siendo miembro de la UE y, sobre todo, su paralelo con Kosovo, ha indignado a los independentistas escoceses, que creen que el presidente de la Comisión está distorsionando el debate al comparar un proceso de independencia unilateral con un proceso de independencia pactado.

John Swinney, ministro de Finanzas y uno de los hombres fuertes del Gobierno escocés, calificó de "disparate" las declaraciones de Barroso. Rechazó el paralelo con Kosovo con el argumento de Escocia es ya miembro de la UE desde hace 40 años y, sobre todo, recordando las recientes declaraciones del ministro español de Asuntos Exrteriores, José Manuel García-Margallo, en las que adelantaba que España "no tiene ninguna intención de interferir" en el proceso de independencia de Escocia.

En sus declaraciones a principios de mes al diario Financial Times, García-Margallo advirtió que una Escocia independiente quedaría fuera de la UE y tendría que "ponerse en la cola" y pedir el reingreso. Pero también distinguió entre un proceso pactado, como es el escocés, y un proceso unilateral, como fue el caso de Kosovo y puede ser el de Cataluña. "España no tiene ninguna intención de interferir en el empeño de Escocia de ir hacia la independencia y está dispuesta a considerar una eventual petición escocesa para entrar en la UE", declaró entonces el ministro español.

Las declaraciones de Barroso cierran una semana difícil para los independentistas después de que el ministro británico de Finanzas, George Osborne, publicara el dictamen oficial que le recomienda que rechace compartir la libra esterlina y el Banco de Inglaterra en una Escocia independiente. El ministro principal escocés, Alex Salmond, que contestó con una dura nota los argumentos de Osborne, piensa clarificar con detalle sus argumentos aprovechando su comparecencia este lunes en Aberdeen en un foro empresarial.

Tanto las declaraciones de Osborne como las de Barroso buscan consolidar el voto negativo de quienes temen en Escocia que la independencia sea perjudicial términos prácticos. Sin embargo, pueden acabar provocando el efecto contrario del que buscan e inclinar a favor de la independencia a votantes que dudan pero que rechazan lo que pueden considerar una interferencia en el debate que roza el chantajismo. A fin de cuentas, los independentistas creen que, al final, el pragmatismo hará que Escocia siga en la UE y en la libra si se independiza porque eso es lo que más le interesa al propio Reino Unido.

 

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