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FRANCO ROBERTI | Fiscal nacional antimafia de Italia

“Existe un gran riesgo de que Cosa Nostra vuelva a los atentados”

El fiscal jefe de la Dirección Nacional Antimafia (DNA) advierte de que las cuatro mafias italianas se están haciendo más fuertes gracias a la crisis económica

Franco Roberti, fiscal nacional antimafia de Italia, en Roma.
Franco Roberti, fiscal nacional antimafia de Italia, en Roma.

La Cosa Nostra no es un asunto del pasado. El perfil bajo que durante los últimos años ha mantenido la mafia siciliana, golpeada por la acción de la justicia y por la rebelión cívica de ciudadanos y empresarios, se ha roto abruptamente por unas palabras de Salvatore Totò Riina. A sus 83 años, el último jefe de jefes de la Cosa Nostra, detenido en 1993 y condenado a 13 cadenas perpetuas por el asesinato de 150 personas —a 40 de ellas personalmente—, ha amenazado de muerte a Nino Di Matteo, uno de los fiscales de Palermo que investiga el supuesto pacto entre el Estado y la Mafia para acabar con las matanzas de los años noventa. Las palabras de Totò Riina desde la cárcel de alta seguridad de Milán —“Di Matteo debe morir. Y con él todos los fiscales que investigan el pacto. Me están volviendo loco”— no han sido echadas en saco roto por los expertos. Franco Roberti (Nápoles, 1947), el fiscal jefe de la Dirección Nacional Antimafia (DNA), advierte de que las cuatro mafias italianas —sin duda entre las más peligrosas de las 3.700 que según Europol actúan en Europa— se están haciendo más fuertes gracias a la crisis económica.

Pregunta. ¿Hasta qué punto deben tomarse en serio las amenazas de un viejo capo como Totò Riina?

Respuesta. Riina es un hombre viejo que morirá en la cárcel, como un condenado a varias cadenas perpetuas que lo obligan a estar bajo el régimen del 41 bis, que quiere decir cárcel dura, incomunicado, como está previsto para los jefes mafiosos. Por eso es un hombre que necesita dar señales primero de todo a sí mismo y luego al exterior de que aún conserva poder, que está todavía vivo. Y este enfrentamiento que él sostiene con mis colegas de Palermo es con seguridad peligroso porque son señales que él está mandando al exterior. Que haya proyectos concretos de atentados, eso deben verificarlo las investigaciones, pero el hecho mismo de que Riina haga manifestaciones de violencia y de odio contra los magistrados de Palermo ya es muy grave. Es una señal para tener en cuenta. Tenemos que entender hasta qué punto estas señales pueden ser recogidas y puestas en acción por el ambiente criminal de fuera de la cárcel.

P. Daba la impresión de que, en los últimos tiempos, la Cosa Nostra estaba débil, casi desaparecida.

R. Yo digo siempre: cuando la mafia no dispara, hace negocios. No es que no exista. En cambio, aquí siempre se ha pensado que cuando no se escucha a una mafia es que ha sido erradicada y las alarmas se activan nuevamente cuando hay algún episodio de sangre. En realidad es al revés, cuando no se escucha es que los equilibrios mafiosos están funcionando. Y este es el momento, por ejemplo, en el que Cosa Nostra siciliana, después de un periodo de gran dificultad por las acciones judiciales y también por la colaboración con la justicia de muchos empresarios que han dejado de pagar la extorsión, está intentando levantar un poco la cabeza, está retomando el fenómeno de la extorsión, de las amenazas. Quiere dar muestras de su fuerza. Por eso, este es un momento extremadamente delicado y debemos estar muy pendientes porque existe un gran riesgo de que pueda intentar hacer cosas más graves, atentar. No hay más que ver lo que está sucediendo con los colegas de Palermo. Es un momento en el que tenemos que estar muy atentos. Porque hay el riesgo de señales fuertes de parte de Cosa Nostra.

P. ¿Cuál es la situación de operatividad de las otras mafias italianas?

R. La ‘Ndrangheta calabresa es sin duda en estos momentos la más peligrosa del mundo por su capacidad de traficar con droga a nivel mundial y también de infiltrarse profundamente en el tejido económico, social y político no solo de Calabria. No hay más que ver las investigaciones que se llevan a cabo en Turín, en Milán… La ‘Ndrangheta se está expandiendo y ramificando y con seguridad es el motivo de alarma más alto que tenemos. Luego está la Camorra napolitana, que también tiene capacidad expansiva extrarregional. Pero, todos los capos de la Camorra menos uno, aunque más que un capo es el hijo de un capo, están ahora mismo detenidos y bajo el 41 bis. La Camorra es la organización criminal que tiene más número de jefes y colaboradores bajo el 41 bis. Y este es el resultado de una acción muy intensa y continuada en el tiempo. Por cuanto se refiere a la criminalidad de la Apulia —la Sacra Corona Unita— ha sido golpeada con fuerza, también desde la fiscalía de Roma.

P. ¿Cómo influye la crisis económica en la actividad de las mafias?

R. La crisis económica y la consiguiente dificultad de acceder al crédito bancario por parte de los empresarios ofrece una oportunidad a las organizaciones mafiosas de blanquear los capitales mafiosos. Porque el empresario se ve a menudo obligado a dirigirse a las organizaciones mafiosas al no poder acceder al crédito. Y esto es un gravísimo peligro que desgraciadamente ya hemos constatado en las investigaciones, en el sentido de que el mafioso financia al empresario con capital ilícito y mete en empresas sanas el capital mafioso. Es un peligro porque además las mafias se aprovechan del desempleo, sobre todo reclutando desesperados sin trabajo para sus propias filas. Las mafias siempre se aprovechan de la desigualdad para hacer negocios más potentes, sin escrúpulos, y para reclutar desesperados. Otro riesgo que tenemos aquí en Italia es el del abandono escolar. Los chavales sin escolarizar se exponen a ser reclutados por las organizaciones criminales.

“El mafioso de hoy es un ejecutivo”

P. ORDAZ, Roma

Nacido en Nápoles hace 66 años, Franco Roberti luchó tres décadas contra la mafia que tenía más cerca, la Camorra. Cuando el pasado mes de junio fue nombrado fiscal nacional antimafia, su predecesor, Pietro Grasso, en la actualidad presidente del Senado, lo describió como “un magistrado unánimemente apreciado por su profesionalidad y su compromiso en la lucha contra la criminalidad organizada”. Sentado en su despacho de via Giulia, dice que nunca tuvo miedo —“va en el sueldo”—, pero sí precaución, y para recordárselo tiene en la antesala una fotografía de Giovanni Falcone junto a la leyenda: “Los hombres pasan, las ideas quedan”.

P. ¿Cuál es el perfil del mafioso hoy?

R. Si buscamos la figura tradicional del mafioso, aquel con la coppola storta [boina torcida], el paleto, ignorante, analfabeto y sanguinario, lo encontramos muy raramente, o quizá ya no lo encontramos más, también porque los viejos capos mafiosos están muertos. Ahora el mafioso es sustancialmente un ejecutivo que difícilmente se reconoce a primera vista como un mafioso. Se trata de verdaderos mafiosos, pero mimetizados, porque una de las prerrogativas de la mafia es la de confundirse con la sociedad civil. Se les encuentra en las profesiones, en la política, en las instituciones, en la sociedad civil que es muy permeable a la infiltración mafiosa. Así que es difícil reconocerlos, se les reconoce solo a través de investigaciones más profundas.

P. ¿Cuál es hoy el arma más eficaz contra las mafias?

R. La armonización de las leyes. Porque si las legislaciones no están armonizadas no puede haber una cooperación eficaz de policía y de órganos jurídicos, que es esencial en este caso. Hay que prever la incriminación de testaferros, como se hace en Italia desde hace 20 años. Y después prever la confiscación de capitales ilícitos en todos los países de la Unión. Hay una directiva, que se ha presentado el otro día en Palermo, que prevé la posibilidad de confiscar los capitales a los mafiosos que no consigan demostrar su procedencia. Es decir, si alguien ha estado condenado por un tema mafioso y no consigue demostrar la proveniencia lícita de una cantidad de dinero o cualquier otro bien del que dispone, ese dinero o ese bien se le confisca.