La primera ministra tailandesa insiste en que no va a dimitir

La oposición prepara más protestas tras el fracaso del 'Día de la Victoria' del domingo Haría todo por la felicidad del país, pero debo cumplir con la constitución”, afirma Shinawatra

El líder de las protestas que vive Tailandia desde hace ocho días se ha comprometido a intensificar las manifestaciones que se volvieron violentas el domingo, en un intento de derrocar a la primera ministra dentro de dos días.

Suthep Thaugsuban, el líder de la oposición y ex viceministro, emitió el plazo para que la primera ministra Yingluck Shinawatra dimitiera después de que el domingo la policía tuviera enfrentamientos con manifestantes que intentaban asaltar su oficina y otros edificios relevantes, en un paso más en la profundización de la crisis política de la segunda economía del sureste de Asia.

Tras el fracaso del "levantamiento popular" para intentar que el domingo llegara a ser el "día de la Victoria", Suthep afirmó que había visto a Yingluck el domingo en una reunión organizada por los militares. Declaró que no llegaron a ningún acuerdo para poner fin al peor conflicto tailandés desde los enfrentamientos de 2010, que causaron más de 90 muertos y partes de Bangkok paralizadas durante dos meses.

"Le dije a Yingluck que si la policía abandonaba sus armas, les daremos la bienvenida, ya que también son tailandeses", dijo Suthep en un discurso a sus partidarios la noche del domingo, informa la agencia Reuters. "Le dije a Yingluck que ésa era nuestra única reunión y que no volveremos a reunirnos hasta que gane la gente".

En su primer discurso televisado desde que empezó la violencia el sábado noche, Yingluck ha dicho hoy que no podía acceder a las demandas de los líderes de la protesta, ya que violan las leyes del país, informa France Presse.

"Cualquier cosa que pueda hacer para hacer feliz a la gente, estoy dispuesta a hacerla (…)... pero, como primera ministra, lo que puedo hacer debe respetar la Constitución", dijo Yingluck. Añadió que habría considerado renunciar o convocar elecciones si los manifestantes no hubieran descartado ya estas medidas considerándolas insuficientes. La primera ministra insistió que “abriría cada puerta” para encontrar una solución pacífica.

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Yingluck aseguró en una conferencia de prensa, según Reuters, que la policía no iba a utilizar la fuerza, pero el jefe de seguridad dijo más tarde que estaban interviniendo para detener a los manifestantes que avanzaban hacia la Casa del Gobierno, las oficinas de Yingluck y zona central de las protestas del fin de semana.

“Estamos alternando el uso de cañones de agua, gases lacrimógenos y balas de goma. Las balas de goma están siendo utilizadas sólo en una zona, en el puente cerca de la Casa del Gobierno”, afirmó Paradorn Pattanathabutr, jefe del Consejo de Seguridad Nacional.

El Gobierno ha pedido a la gente que respete un toque de queda voluntario de 10 de la noche a cinco de la mañana, después de que cuatro personas murieran el fin de semana —dos partidarios del Gobierno que habían estado en un mitin al este de Bangkok, un estudiante de una universidad cercana, y una persona no identificada—.

El lunes, la Organización de las Naciones Unidas cerró su oficina principal en Bangkok, decenas de escuelas se mantuvieron cerradas y muchos funcionarios no fueron a trabajar, informa Associated Press. Pero muchas empresas y oficinas han abierto con normalidad después de las protestas.

Estas manifestaciones para forzar la dimisión del Gobierno empezaron en octubre cuando el gobierno de Yingluck trató de aprobar una ley de amnistía que habría permitido a su hermano Thaksin Shinawatra regresar a Tailandia sin ir a la cárcel. Thaksin, ex líder de Tailandia exiliado en Dubái y magnate de las telecomunicaciones, es considerado por los manifestantes el verdadero poder en la sombra detrás de su hermana. Decenas de miles de personas salieron a las calles en protesta, en una repetición de una muestra del mismo tipo de oposición popular que ayudó a allanar el camino para el golpe de Estado que derrocó a Thaksin en 2006. Yingluck rápidamente dio marcha atrás en el plan, pero las manifestaciones continuaron, y agravaron la tensión entre los partidarios del Gobierno y la oposición.

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