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OPINIÓN

Una vecindad europea bajo unos valores comunes

La Asociación Oriental es el principal instrumento de la Unión Europea para estrechar la asociación política y la integración económica con nuestros vecinos orientales

Los dirigentes de la Unión Europea se reunirán mañana con colegas de Europa del Este en la hermosa capital lituana de Vilna, que acogerá la tercera Cumbre de la Asociación Oriental. La Cumbre de Vilna servirá para demostrar nuestra voluntad común de acercar a los países de todo el continente europeo en torno a unos valores y unos objetivos comunes.

La Asociación Oriental es el principal instrumento de la Unión Europea para estrechar la asociación política y la integración económica con nuestros vecinos orientales. En la reunión participarán Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania.

Nuestro objetivo es trabajar conjuntamente con nuestros socios de la región para construir paso a paso una zona de vecindad democrática, próspera, estable y fundamentada en el Estado de Derecho. Una zona de vecindad donde se mantienen sistemas multipartidistas y las libertades fundamentales, donde se respeta la soberanía y la integridad territorial, donde el lema es la cooperación y no la competencia. Una zona de vecindad donde se crean más puestos de trabajo y oportunidades de negocio en beneficio tanto de la UE como de nuestros socios comerciales, donde se refuerzan las redes de transporte y se intensifican los viajes y los intercambios de estudiantes. Una zona de vecindad estable donde el riesgo de conflicto abierto va desapareciendo y las presiones migratorias se reducen porque las personas se sienten menos forzadas a buscar una vida mejor fuera de sus propios países.

La Cumbre de Vilna marcará el final del primer decenio de la Política Europea de Vecindad, y de los cuatro primeros años desde la puesta en marcha, en 2009, de la Asociación Oriental en Praga. Hoy continuamos trabajando en los ambiciosos acuerdos de asociación, incluidas las zonas de libre comercio de alcance amplio y profundo, con los socios que cumplen los criterios de referencia y adoptan medidas para facilitar y liberalizar los desplazamientos entre la Unión y su región.

Estos acuerdos no solo ofrecerán acceso al mercado más grande del mundo, con más de quinientos millones de personas, sino que también ayudarán a nuestros socios a reformar y reconfigurar sus economías, así como a modernizar sus sociedades.

La Cumbre deberá lograr progresos sustanciales para Georgia y Moldavia, países con los que hemos celebrado recientemente negociaciones y que podrán rubricar nuestros acuerdos.

Es indudable que gran parte de la atención estará puesta en Ucrania, con quien hemos concluido las negociaciones y hemos rubricado un Acuerdo de Asociación que incluye la creación de una zona de libre comercio de alcance amplio y profundo. Nuestra oferta para firmar en Vilna está aún sobre la mesa. Esto requiere la voluntad política necesaria por parte del Gobierno ucraniano, con medidas enérgicas y un avance tangible en las condiciones fijadas en diciembre de 2012. Estamos convencidos de que la firma del Acuerdo supone el mejor apoyo posible para la situación económica, para el curso de la reforma y para la modernización de Ucrania, a fin de crear un futuro próspero y estable para todos sus ciudadanos. Los ciudadanos ucranianos han vuelto a mostrar estos últimos días que comprenden y asumen plenamente la importancia histórica de la asociación europea.

La modernización de los países, la ampliación de los mercados y la expansión del libre comercio son avances que a la larga pueden beneficiarnos a todos en el contexto de una economía global. La intensificación de las relaciones con la Unión Europea no va en detrimento de las relaciones entre nuestros socios del Este y otros vecinos suyos como Rusia. Nadie está solicitando a nuestros socios que renuncien a sus relaciones o acuerdos de libre comercio con Rusia. La Asociación Oriental está concebida para resultar ventajosa a todas las partes. Nosotros ofrecemos una visión estratégica atractiva (y los medios para alcanzarla) para nuestros vecinos de Europa oriental y el conjunto de la región. Pero corresponde a nuestro socio decidir con soberanía (libre de presiones exteriores y en el interés de sus propios ciudadanos) si acepta la oferta de la UE, que incluye el respeto de los valores y las normas necesarias. La Unión Europea seguirá siendo más abierta y más favorable a aquellos que están dispuestos a implicarse en procesos de reforma y modernización.

En las fronteras de la Unión Europea se ha producido una importante transformación. En los últimos años, la Unión Europea se ha convertido en el mayor socio comercial y la principal fuente de financiación de las inversiones para la mayoría de nuestros vecinos del Este, actuando con presencia política y como un socio fiable. Y estos son solo los primeros pasos. Porque, en última instancia, Europa y los miembros de la Asociación Oriental solo pueden prosperar en un continente integrado y sin líneas divisorias.