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La búsqueda de un millón de firmas para salvar el Yasuní

UN colectivo de jóvenes ambientalistas mantiene la lucha por salvar la reserva natural y se aferra a la consulta popular

Una voluntaria reúne firmas para la consulta sobre el Yasuní.
Una voluntaria reúne firmas para la consulta sobre el Yasuní.

Cada jueves, en las afueras de algún ministerio, se escucha la “zapateada” de los Yasunidos. Este colectivo de jóvenes ambientalistas sigue en su lucha por salvar la reserva natural y se aferra a la posibilidad de la consulta popular. Deben presentar en torno a 600.00 firmas (el 5% del padrón electoral de Ecuador) para que el Consejo Nacional Electoral autorice el referéndum, pero se ha puesto la meta de recolectar un millón para cubrir aquellas firmas que sean invalidadas.

“¡Por el Yasuní, nadie se cansa!”, es una de las frases que más corean los activistas en cada “zapateada”. No superan la treintena, pero su acción es muy potente porque llevan tambores y altavoces y llegan a la hora que salen los funcionarios. Se colocan en la entrada principal de los ministerios y entre canto y canto hacen un acto de clausura simbólica. Hasta ahora han pasado por las carteras de Justicia, Ambiente, Recursos Naturales No Renovables y Cultura, donde estuvieron el pasado jueves.

Durante estas acciones, los Yasunidos procuran recoger firmas entre los transeúntes y también abordan a los funcionarios públicos. David Suárez, de 33 años, sociólogo e investigador de temas ambientales, es uno de los voluntarios que se ha apuntado para recoger firmas. De su experiencia cuenta que: “La gente que se identifica con Alianza País (el partido de gobierno) siente que es algo en contra del Gobierno y por lo general no firma”. Otra de las voluntarias, Vanessa Cárdenas, de 27 años, diseñadora, ha llegado a la conclusión de que la gente que apoya la consulta popular son los veinteañeros y las personas mayores. “Los jóvenes oyen Yasuní y enseguida firman y las personas mayores se interesan por la iniciativa y nos animan a seguir adelante”.

Las decenas de voluntarios que se han apuntado en todo el país están reportando un promedio de 5.000 firmas diarias. Esto hace pensar que para abril de 2014, cuando vence el plazo de 180 días que les dio el Consejo Electoral, van a cumplir con la meta de reunir un millón de firmas y pedir que se apruebe el referéndum en torno a la explotación de parte del Parque Nacional Yasuní.

Los Yasunidos ocupan las instalaciones de Acción Ecológica para planificar sus acciones. En el patio trasero de la casa de esta organización, cada semana se decide dónde y cómo van a recoger las firmas. La estrategia incluye salir a las calles a dar información y alternativas a la explotación como el impulso al bioconocimiento, el turismo comunitario, el incremento de impuestos a los diez grupos económicos más grandes del país.

Los materiales que reparten, como el “triptico yasunizador”, se han hecho con los pocos recursos que han llegado vía autogestión. En su página web piden ayuda para todo, incluso para recolectar los bolígrafos de color azul para salir a recolectar las firmas. Uno de los mayores desafíos que tiene el colectivo es enfrentar la agresiva campaña gubernamental a favor de la explotación del Yasuní, que incluye una fase culposa que plantea la pregunta: ¿Qué hiciste tú por el Yasuní? y el discurso sobre la mínima intervención en el parque o la promesa del presidente Rafael Correa de que se afectará menos del 1x1000.

Además, a la hora de recoger firmas se pelean con las otras iniciativas que también buscan llevar el tema de la explotación del Yasuní a consulta popular, pero con un enfoque diferente, como la propuesta de los alcaldes amazónicos que han integrado el grupo Amazonía Vive y que plantean otra pregunta: ¿Apoya al Presidente de la República, Rafael Correa, con su propuesta para la explotación del petróleo en un área no mayor al uno por mil del Parque Nacional Yasuní y que el producto del petróleo que se extraiga del Bloque 43 (campos Ishpingo, Tambococha y Tiputini) se destine a la lucha contra la pobreza, la protección ecológica del país, el financiamiento de los planes de vida de las comunidades ancestrales y la dotación de servicios básicos?

Pero los Yasunidos no se amilanan y el esfuerzo no solo se concentra a nivel nacional, también hay una comisión encargada de la recolección de firmas en el extranjero. La semana pasada llegó el primer cargamento de firmas recogidas en las colonias de ecuatorianos en Europa y Australia. Fueron alrededor de 2.000 firmas.

Sobre el apoyo a la defensa del Yasuní en el extranjero, Esperanza Martínez, presidenta de Acción Ecológica, dice que la defensa del parque tiene gran acogida fuera de Ecuador. “Por más que el presidente haya argumentado que no ha habido apoyo internacional, ha habido mucho apoyo de la sociedad, pero de esa sociedad que no tenía manera de aportar en la propuesta o metas económicas de la iniciativa Yasuní”.

Martínez confía en que reunirán las firmas necesarias, sin embargo, le preocupa que todo sea en vano porque no tienen el dictamen de la Corte Constitucional acerca de la pregunta que plantean para la consulta popular: ¿Está usted de acuerdo en que el Gobierno ecuatoriano mantenga el crudo del ITT, conocido como bloque 43, indefinidamente bajo el subsuelo?

El máximo órgano constitucional, en teoría, debería haberse pronunciado sobre la constitucionalidad de la pregunta antes de dar paso a la recolección de firmas, pero tras un mes de espera desde que el colectivo Yasunidos presentara la pregunta, la Corte decidió que primero se reunieran las firmas necesarias para convocar a la consulta popular.

El abogado que apadrina al colectivo, Julio César Trujillo, explica que no hay una norma establecida para las consultas populares, pero que debieron aplicar el procedimiento que existe para solicitar la opinión del pueblo en el caso de una modificación constitucional. “En ese caso sí se dice que antes de iniciar la recolección de firmas es necesario el dictamen de la Corte Constitucional y, en principio, debieron haber aplicado la misma norma”.

De todas formas, el jurista asegura que su pedido está dentro el marco constitucional y que harán varias jornadas con expertos constitucionalistas para adelantarse a lo que diga la Corte. “Nosotros hicimos la pregunta muy conforme con la Constitución, que dice que los ciudadanos pueden solicitar una consulta popular sobre asuntos de interés general y el Yasuní es de interés general”.