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Cuatro miembros de Hamás muertos en enfrentamientos con Israel en Gaza

La franja vive la peor ola de violencia en lo que va de año. Cinco soldados israelíes resultan heridos

La última ola de violencia en Gaza, la peor en el último año, se ha saldado esta madrugada con cuatro miembros de Hamás muertos y cinco soldados israelíes heridos, uno de ellos de gravedad. En la noche del jueves, un grupo de militares de la Brigada Golani y del cuerpo de Ingenieros de Israel fue sorprendido por la explosión de una bomba en la frontera de la franja. Estaban reconociendo y vigilando el túnel de 1,7 kilómetros de largo localizado hace un mes, que conecta Gaza con un kibutz en suelo israelí y que hubiera podido servir en un futuro para perpetrar atentados o secuestros. Mientras los militares eran trasladados a un hospital en Beer Sheva –donde tres de ellos han sido intervenidos, sin que corra peligro su vida-, el Ejército israelí devolvió el fuego con tanques, golpeando a una célula de las Brigadas Al Qassam, brazo armado de Hamás, el grupo que actualmente gobierna en la franja. Según han confirmado fuentes palestinas a la agencia Maan, en este ataque, cerca de Khan Younis, al sur de Gaza, murió un miliciano y otro resultó herido de gravedad.

La Fuerza Aérea israelí se desplegó además sobre los cielos de la franja costera, golpeando con artillería en la zona de Al Kharrara, también al sur, causando otros tres muertos, igualmente miembros de las Brigadas Al Qassam. Los medios oficiales de Hamás han confirmado que los tres hombres se encontraban dentro de un túnel que ha quedado totalmente inutilizado. En respuesta, Al Qassam sostiene que ha lanzado tres morteros contra territorio vecino, un extremo no confirmado por las Fuerzas Armadas de Israel. Los medios locales no han reportado heridos ni daños.

Mientras se producía la cadena de ataques y contraataques, dentro de Gaza se vivieron disturbios cerca de la valla de separación con Israel, después de que varios testigos asegurasen que los tanques de las IDF se habían internado en la franja, una acción terrestre que elevaría la gravedad de la operación. Sin embargo, fuentes militares de Israel sostienen que sus efectivos se han movido a ambos lados de la alambrada pero siempre se han mantenido en territorio propio.

Las autoridades israelíes han denunciado  el lanzamiento de cohetes de esta semana

Las autoridades israelíes han denunciado que la explosión y el lanzamiento de cohetes de esta semana –el lunes pasado se tiraron dos más contra el centro del país- suponen una violación de los acuerdos alcanzados con Hamás en noviembre del año pasado, que pusieron fin a los ocho días de la Operación Pilar Defensivo, la más grave escalada bélica en la zona desde 2009. Entonces, con la mediación de Egipto, se llegó a un pacto de no agresión entre Hamás y el Gobierno de Israel, aunque especialmente desde principios de año se han seguido lanzando cohetes de forma esporádica, respondidos por el Ejército de Israel. Nunca, eso sí, con la intensidad de la pasada noche. En este tiempo, los cohetes se atribuían a milicias menores de Gaza, pero los últimos han sido reivindicados por miembros de Hamás.

Este rebrote de violencia coincide con el anuncio de las autoridades de Gaza a la agencia France Presse de que se han visto obligados a cortar el suministro eléctrico por falta de combustible. Desde las seis de esta mañana, confirman, la única planta eléctrica en funcionamiento está parada. “No tenemos un solo litro de combustible”, reconoce Fathi Sheikh Khalil, videpresidente de la autoridad energética de la franja. Un colapso que coincide con los primeros fríos del otoño. Tras la caída de Mohamed Mursi y los Hermanos Musulmanes en Egipto, las nuevas autoridades en El Cairo han llevado a cabo una sistemática campaña contra los túneles clandestinos con Gaza, por donde entraba hasta ahora el 60% del combustible empleado en la zona. El resto, muy controlado y a alto precio, llega desde Israel.

Prácticamente se han dinamitado todos estos pasillos subterráneos, no menos de 250, y los que siguen en pie están vigilados por soldados egipcios. Hamás ha reconocido esta semana que cada mes pierde 230 millones de dólares por este bloqueo.

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