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Intelectuales mexicanos se muestran a favor de la reforma fiscal de Peña Nieto

El Instituto de Estudios para la Transición Democrática manda al Senado un documento de respaldo en un momento clave

El Instituto de Estudios para la Transición Democrática (IETD), integrado por economistas, académicos y políticos de distintos ámbitos, entregará el lunes un documento en el Senado mexicano en apoyo a la reforma hacendaria que trata de sacar adelante el presidente Enrique Peña Nieto. El texto fue aprobado por la Cámara de diputados con los votos del PRI –el partido en el Gobierno- y PRD –izquierda mexicana- pero ahora está siendo debatido por los senadores, que tienen como límite hasta el último día de este mes para sacarlo adelante o tumbarlo.

La reforma había recibido la semana pasada la crítica de empresarios mexicanos y extranjeros, reticentes por ejemplo al incremento del 11 al 16% del IVA en las zonas fronterizas, pero esta la arranca con una mano tendida. “Sostenemos que en ella hay avances muy importantes, que existen elementos de una reforma hacendaria defendible porque cambia las coordenadas de la discusión fiscal que había sido hegemónica en los últimos lustros y porque implica un giro al timón de las decisiones económicas”, defiende la asociación civil.

La propuesta, continúa la institución, retoma la idea de que la política fiscal debe ser progresiva, es decir, paga más quien más tiene; cancela privilegios; crea nuevos impuestos directos a actividades no productivas; y rompe con la idea de una política económica “ajena al ciclo”, independientemente de si el país crece o está estancado. “México no puede tener prioridad mayor que el crecimiento y el empleo: solo así se abate la pobreza; solo así es posible la incorporación de individuos y familias a los bienes, a la producción, al mercado”, subraya el escrito del IETD, presidido por Ricardo Becerra.

Una alianza entre el PRI y el PRD salvó el 18 de octubre buena parte del paquete de medidas fiscales propuesto inicialmente por Peña Nieto. Contaba con la oposición del PAN, la derecha. Además de los ya citados por el instituto, el texto pone freno a los mecanismos que usan las empresas para pagar menos impuestos y castiga a los refrescos y otros alimentos calóricos con un impuesto que en teoría se destinará a combatir el problema de obesidad que padece México, un país que también destina una gran cantidad de recursos a lo contrario, a combatir la pobreza. Una vez que ahora se tramita en la Cámara alta, los empresarios están batallando para que se incorporen sus demandas y hasta los perredistas están intentando introducir modificaciones. Está semana será clave para conocer su futuro.

En este sentido, los intelectuales piden que no haya pasos atrás. “Es imperativo que el Senado no deponga el interés general, el mensaje esencial de cohesión social que puede lanzar esta reforma, al de los grupos que despliegan una abierta campaña de presión sobre el poder legislativo”. Envían con este documento un mensaje de unidad, donde no ven posible que el país “pueda seguir expandiéndose como un archipiélago de islotes separados, divididos por clases, ingresos, etnias, géneros o regiones, profundizando su brecha social”.

Entre los firmantes se encuentran el director de la facultad de Economía de la UNAM, Leonardo Lomelí, el secretario de Desarrollo Económico de la Ciudad de México, Salomón Chertorivski; el exdirector del IFE, José Woldenberg; y la bióloga y exsecretaria de Medio Ambiente Julia Carabias, entre otros.