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Un tribunal egipcio disuelve los Hermanos Musulmanes

Nuevo golpe al movimiento islámico en la campaña de acoso de las autoridades surgidas del golpe de Estado

Fotografía que muestra a simpatizantes de los Hermanos Musulmanes.
Fotografía que muestra a simpatizantes de los Hermanos Musulmanes. EFE

Las autoridades egipcias dieron el lunes un paso más en su campaña de acoso a los Hermanos Musulmanes, el histórico movimiento islamista que gobernó hasta el pasado 3 de julio. Un tribunal ordenó la disolución de la organización, la confiscación de sus bienes, y la prohibición de realizar cualquier tipo de actividad, según informó el diario oficialista Al Ahram. El fallo representa un duro golpe para un movimiento que tiene la práctica totalidad de su cúpula entre rejas, así como también varios centenares de sus cuadros medios y seguidores.

La demanda contra la Hermandad fue interpuesta por el partido Tagamu, de orientación comunista. En su intervención ante la corte, su abogado, Mohamed Abdalá, argumentó que la organización había participado en “actividades terroristas”, y había incitado a la violencia contra las instituciones estatales, incluida la policía. De acuerdo con los demandantes, la cofradía posee una brazo secreto armado, lo que contraviene la ley del 2002 sobre las organizaciones no gubernamentales.

Durante décadas, los Hermanos Musulmanes llevaron a cabo sus actividades en la clandestinidad, y no fue hasta el pasado mes de marzo que se registraron como una ONG en el Ministerio de la Solidaridad. Precisamente, aquella decisión ya estuvo motivada por el acoso judicial que padecían a causa de varios pleitos presentados por sus adversarios.

Tras la Revolución que depuso a Hosni Mubarak en 2011, la organización patrocinó también la creación de una fuerza política, el Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), que resultó vencendor en las elecciones tanto parlamentarios como presidenciales. Sin embargo, sobre el papel, no existe ningún vínculo orgánico entre el partido y la cofradía. Por lo tanto, al menos de momento, el partido podrá seguir funcionando. Ahora bien, el PLJ se encuentra muy debilitado, ya que tras el golpe de Estado contra el ex rais Morsi, casi todos sus líderes se encuentran arrestados o huidos.

Una vez emitido el fallo, habrá que ver hasta dónde llega el celo de las autoridades en su aplicación. Durante las últimas semanas, habían aflorado disensiones dentro del ejecutivo respecto a la conveniencia de ilegalizar la cofradía. El propio primer ministro, Hazem Beblawi, había apostado por esta medida inicialmente, pero luego se echó atrás, alimentando los rumores sobre unas hipotéticas negociaciones secretas entre el Ejército y la Hermandad.

Por otro lado, tampoco está clara cuál será la efectividad real de la decisión, pues los Hermanos Musulmanes han pasado la mayor parte de su historia en la clandestinidad, y conocen perfectamente los entresijos legales para poder continuar operando en las sombras a través de numerosas organizaciones caritativas y escuelas afiliadas indirectamente al movimiento.

Después del derrocamiento de Morsi, la Hermandad y varios partidos islamistas lanzaron una campaña de protestas con el objetivo de restituir en el poder al expresidente. Sin embargo, a causa de la imposición del toque de queda a mediados de agosto, y del endurecimiento de la represión, sus manifestaciones han ido perdiendo fuerza paulatinamente.

La confusión que reina en el movimiento islamista quedó patente la semana pasada, cuando uno de sus dirigentes en libertad publicó un artículo en la página web del PLJ en el que pedía perdón al pueblo egipcio por los errores cometidos durante el gobierno de Morsi. Tan sólo unas horas después, un comunicado de la organización reiteró que mantenía posición oficial, y calificó el texto de “opinión exclusivamente personal”.