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Las protestas de los maestros trastornan la capital mexicana

Una serie de manifestaciones contra la reforma educativa paralizan algunos sectores de la capital del país

Los profesores en la protesta de este miércoles.
Los profesores en la protesta de este miércoles. EFE

Los profesores mexicanos han alterado durante dos semanas el orden caótico de la Ciudad de México con una serie de protestas para detener la reforma educativa, promulgada por el presidente, Enrique Peña Nieto. Miles de docentes convocados por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), uno de los dos poderosos sindicatos de maestros del país (el otro, el SNTE, estaba bajo el mando de Elba Esther Gordillo, exlíder encarcelada por corrupción) han protestado en los últimos días, en lugares tan emblemáticos como la Cámara de Diputados, el Senado, el Zócalo, el Aeropuerto de la Ciudad de México y en la sedes de las televisiones Tv Azteca y Televisa. Sólo les faltaba protestar en un lugar: la residencia oficial de Los Pinos, a donde intentaron llegar este miércoles.

Los docentes han marchado para exigir que se detenga una norma de la reforma educativa que plantea que los profesores de educación básica y media se sometan a evaluaciones periódicas para conservar su trabajo. Los contingentes que han marchado en cada una de las manifestaciones son numerosos- se calculan entre 3.000 y 11.000 personas- porque en ellos no sólo van profesores sino también sus familias –hay algunos niños- así como miembros del sindicato y algún que otro adepto a la causa.

Desde abril, la CNTE mantiene un campamento en el Zócalo, la plaza central de la Ciudad de México, que ha crecido exponencialmente y se ha extendido más allá de su perímetro. La acampada alimenta de profesores cada una de las manifestaciones que llegan con docentes de Estados como Oaxaca, Michoacán y Chiapas, donde al menos un millón de niños siguen sin clases desde hace dos semanas, cuando comenzó el curso escolar. Las manifestaciones han colmado la paciencia de quienes habitan la capital, una de las ciudades más grandes del mundo (con 9 millones de habitantes en el Distrito Federal y más de 20 millones en la zona conurbada). Sin embargo, las protestas se han intensificado en los últimos días ante la inminente aprobación, en el Congreso mexicano, de leyes secundarias que permitirán poner en marcha la reforma.

Fue precisamente el Congreso el primero en quedar paralizado la semana pasada, cuando un grupo de profesores impidió que los legisladores entraran en la Cámara de Diputados y después en el Senado el día que aprobarían las leyes educativas. Los parlamentarios mexicanos optaron por trasladar su sesión de trabajo a un centro de convenciones, pero dejaron fuera de su agenda el punto más polémico de la reforma educativa: la ley general del servicio profesional docente, la norma sobre las evaluaciones a los maestros. La protesta terminó con un enfrentamiento entre policías y docentes y con daños a la sede legislativa por un costo de 4,5 millones de pesos (unos 340.000 dólares). México dedica el 15% de su presupuesto a la educación y cerca del 93% del gasto se destina a pagar los sueldos de los profesores.

Con la protesta, los maestros consiguieron congelar la aprobación de esta ley y comenzar una mesa de negociación con los legisladores. Sin embargo, llegar a algún tipo de acuerdo con los docentes no está en discusión para los parlamentarios del Partido Acción Nacional (PAN, de derecha, socios del PRI, el partido en el Gobierno) quienes han señalado que no cederán a presiones de los profesores para desistir de la reforma educativa y han denunciado a la CNTE ante la Fiscalía General de la República por los daños que han causado. Pero los maestros siguen estirando la liga. Tras el cierre de las sedes legislativas, los profesores bloquearon el pasado viernes los accesos viales al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). El entorno del aeropuerto con mayor tráfico aéreo del país se transformó en un lugar caótico durante siete horas.

Cada manifestación de profesores supone el cierre de cientos de calles en la capital del país. Este martes, los maestros protestaron frente a las sedes de las televisiones mexicanas Tv Azteca y Televisa, con ello bloquearon el tránsito de vehículos en el Anillo Periférico en su tramo sur, uno de los circuitos viales más concurridos de la ciudad, lo que provocó la queja de cientos de ciudadanos que ya exigen la intervención de las autoridades en el conflicto magisterial. Este miércoles, para llegar a la residencia presidencial el contingente de profesores recorrió el Paseo de la Reforma –el Champs Elysée mexicano- y provocó el cierre de al menos seis estaciones de metro. “Es necesario decirle al Presidente de la República que le ponga orden a este asunto porque los diputados y senadores no lo han podido atender”, ha dicho Rubén Núñez, uno de los dirigentes de la CNTE durante la manifestación.

Ante las peticiones al Gobierno del Distrito Federal para que impida y controle las manifestaciones y bloqueos de los profesores, Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la capital del país, ha señalado que su Administración no cuenta con suficientes policías para contrarrestar las acciones de los miles de manifestantes que protestan casi todos los días y que el Gobierno de la ciudad mantiene como objetivo “cuidar la integridad de quienes viven en la capital”. En mayo pasado, Héctor Serrano, secretario de Gobierno del Distrito Federal, aseguró a este diario que los profesores estaban en libertad de ocupar plazas públicas para protestar e indicó: "En el Gobierno del Distrito Federal no somos represivos, la policía persigue el delito, no es una policía que atente contra manifestantes”.

A las movilizaciones de los maestros se suma otro factor que puede alterar en los próximos días la rutina de la Ciudad de México. Peña Nieto dará el primer informe de su Gobierno. En un principio estaba previsto que fuera el domingo, pero el miércoles el mandatario anunció una modificación del día, la hora y el lugar de su mensaje, así como la suspendisón de su viaje a Turquía. Las manifestaciones -de docentes y otras- convocadas para este domingo había llevado ya a tomar una decisión drástica: no habrá partidos de la liga de fútbol mexicana en la capital del país. El deporte nacional por excelencia tendrá que esperar a que los profesores terminen la protesta o a que las fuerzas de seguridad sean suficientes para proteger a los asistentes a los encuentros.

Este miércoles, 12 maestros fueron recibidos en la residencia presidencial. Peña Nieto no estaba. El presidente mexicano había viajado a Monterrey (en el Estado de Nuevo León, al norte del país) para celebrar el Día del Abuelo. Desde allí, mandó un mensaje a los profesores de la CNTE indicando su postura ante las manifestaciones: “En este esfuerzo no vamos a cejar, no vamos a claudicar, vamos firmes y decididos a que se materialicen las reformas educativas que aseguren educación de calidad para todos los mexicanos”. Las sedes legislativas han reforzado su seguridad ante futuras movilizaciones y mesas de negociación que no rinden frutos. A los habitantes de la Ciudad de México sólo les queda preguntarse dónde será la próxima manifestación de los profesores para tratar de esquivarla.