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Los números de la huelga general convocada por los sindicatos

Las centrales pertenecen a diez partidos, del gobierno y de la oposición, y suman 7.165 sindicatos

Los sindicatos decidieron antes de la convocación que la huelga no sería “ni contra Dilma ni a favor de ella”

La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y el vicepresidente, Michel Temer.
La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y el vicepresidente, Michel Temer. AFP

Han sido las ocho mayores centrales sindicales del país, del Gobierno y de la oposición las que han organizado la huelga general de hoy. Dichas centrales pertenecen a diez partidos, del gobierno y de la oposición, y suman 7.165 sindicatos.

Durante el gobierno del expresidente y exsindicalista Lula da Silva, los sindicatos recibieron el regalo de un día de trabajo obligatorio de cada trabajador. Las centrales pueden disponer de esa financiación sin tener que rendir cuentas.

El total recibido por los sindicatos anualmente es de 142 millones de reales (70 millones de dólares).

Los sindicatos decidieron antes de la convocación de la huelga que no sería “ni contra Dilma ni a favor de ella”. Sin embargo, dado que a la huelga se han sumado otras organizaciones políticas y sociales como el Partido de los Trabajadores (PT) y la Unión Nacional de los Estudiantes (UNE), los responsables de las centrales sindicales han advertido que no podrán evitar que singularmente los militantes puedan aparecer con pancartas a favor o en contra de la mandataria y de su gobierno.

El mayor sindicato, el de la Central Única de Trabajadores (CUT) del PT, ha presentado un video a los militantes para incitarles a participar a la huelga de los trabajadores. El video había sido realizado con motivo de la elección de la presidenta Dilma Rousseff. En él aparece, el líder de la CUT, Wagner Freitas, tapando la imagen de la mandataria a la derecha, mientras queda visible el expresiden te Lula a la izquierda.

Una parte del Partido de los Trabajadores trabaja, en efecto, a favor de una vuelta al gobierno del exsindicalista dadas las dificultades que Dilma presenta para reanimar la economía y para un mayor entendimiento con la base aliada y el Congreso.