Nuevos enfrentamientos en el centro de Estambul entre manifestantes y policía

Miles de personas se unen de nuevo a la protesta en la céntrica plaza de Estambul

Un manifestantes corre ante los cañones de agua de la policía este sábado.
Un manifestantes corre ante los cañones de agua de la policía este sábado.SEDAT SUNA (EFE)

Exactamente una semana después del desalojo del parque Gezi en el centro de Estambul, este sábado por la noche se han vuelto a repetir las escenas del último mes: grandes nubes de gas lacrimógeno y enfrentamientos entre la policía y los manifestantes.

Se cumplen ya más de tres semanas de protestas masivas contra la violencia policial y el Gobierno en Estambul y en otras ciudades turcas. El objeto de la ira de los manifestantes es el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, a quien acusan de "autoritario". Cientos de personas permanecieron acampadas en el parque Gezi y protestando en un ambiente festivo desde el 1 hasta el 15 de junio, cuando fueron desalojados a la fuerza por la policía, que acordonó el parque.

Desde entonces, la gente mantuvo su protesta permaneciendo durante horas de pie y en silencio en la plaza Taksim, en otros lugares de Estambul y en otras ciudades.

Así fue hasta este sábado, cuando de nuevo miles de personas, quizá más de 10.000, se habían reunido en la plaza convocados por la plataforma Solidaridad con Taksim. Muchos llevaban flores, la mayoría claveles, en memoria de los cuatro manifestantes muertos durante las protestas, y para recordar las demandas y condenar la violencia, según anunció la plataforma en su web.

"Estamos mostrando las flores [a la policía], son por las personas que hemos perdido durante las protestas", comentó en la plaza una estudiante universitaria de 25 años llamada Deniz que no quiso dar su apellido por temor a represalias. La plaza Taksim y las calles adyacentes aparecían de nuevo repletas de manifestantes por primera vez desde el desalojo del parque. Se repetían los cantos, "¡Hombro con hombro unidos contra el fascismo!" y "Todas partes son Taksim, en todas partes resistencia!", y la gente también coreaba, "¡Gobierno dimisión!" y "¡Erdogan dimisión!".

"[Erdogan] no quiere escucharnos pero al final tendrá que hacerlo, está arruinando este país, nosotros somos la gente de Turquía y tendrá que escucharnos", dijo Deniz, que como todos los demás acabó lanzando los claveles que llevaba hacia un punto de la plaza, cerca de una enorme bandera turca.

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El primer ministro, en el poder desde 2002, ha justificado sus acciones en el 49,8% de votos que consiguió su partido en las últimas elecciones, en 2011, y en su mayoría parlamentaria, y ha declarado que no necesita consultar a la oposición o a la gente para tomar ciertas decisiones. Los manifestantes le acusan de querer imponer los valores conservadores de su partido islamista moderado a toda la población, aunque mucha gente no esté de acuerdo.

Unos pocos centenares de policías y varios vehículos con cañones de agua habían formado en un extremo de la plaza y dentro del parque, desde donde los agentes observaban serios a los manifestantes. Hubo gente que lanzó las flores hacia la policía y muchos las dejaron en las escaleras que conducen de la plaza al parque.

Sobre las ocho y media de la tarde (una hora menos en la España peninsular), la policía comenzó a pedir por megafonía a los manifestantes que abandonaran la plaza. La gran mayoría ignoró los avisos y continuó cantando, silbando y aplaudiendo. Finalmente, la policía antidisturbios empezó a cargar para desalojar la plaza y a empujar a quienes oponían resistencia. La gente que era expulsada volvía a la plaza por otras calles o seguía a la policía por detrás.

Los vehículos policiales comenzaron entonces a usar los cañones de agua y, aunque tardaron mucho más que en otras ocasiones, más adelante también empezaron a usar gas lacrimógeno y balas de goma.

El centro de Estambul se convirtió otra vez en una batalla campal, con la policía persiguiendo a los que protestaban por algunas de las calles adyacentes a Taksim, y con algunos manifestantes lanzando piedras y botellas de cristal a los agentes y a sus vehículos. Transeúntes y gente que estaba de compras o cenando en los bares se refugió en el interior de los establecimientos.

Al menos cinco personas han muerto desde que se iniciaron las manifestaciones en la semana del 27 de mayo, incluido un policía, y más de 7.800 han resultado heridas, 59 de ellas de gravedad, mientras que otras 11 han perdido la vista, según las cifras más recientes del TTB.

Fueron las violentas intervenciones policiales contra los activistas que protestaban contra la demolición del Parque de Gezi las que provocaron una serie de manifestaciones masivas en varias ciudades turcas. El Gobierno ha culpado a agentes extranjeros, a los medios de comunicación y a un supuesto lobby de la tasa interés de estar detrás de las protestas para afectar al crecimiento económico turco.

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