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EE UU relanza las conversaciones de paz con los talibanes en Catar

Las negociaciones comienzan el jueves en la oficina que los radicales han abierto en Doha

El portavoz taliban, Mohammed Naim ayer en Doha.
El portavoz taliban, Mohammed Naim ayer en Doha. AFP

El día que el presidente afgano, Hamid Karzai, anunciaba el inicio del traspaso definitivo de la seguridad desde las tropas internacionales a las fuerzas locales sucedía una nueva demostración de fuerza talibán, con un ataque en una base militar cercana a Kabul que dejaba cuatro soldados estadounidenses muertos y el anuncio de Estados Unidos de la apertura de negociaciones formales con los radicales islamistas para acabar con esos ataques insurgentes.

Este martes, después de 12 años de guerra y casi tres de infructuosos intentos de conversaciones, los talibanes anunciaban la apertura de su oficina en la capital de Catar y estar preparados para dar el primer paso hacia las negociaciones de paz con el Gobierno afgano. Todo forma parte de un complicado teatro de operaciones con varios actores implicados, desde la Casa Blanca hasta Pakistán –donde reside el líder político talibán-, y que, por primera vez, podría suponer que los dos irreconciliables enemigos en la guerra de Afganistán se sienten cara a cara desde que el Ejército de EEUU entrase en ese país para perseguir a Al Qaeda en 2001.

Hasta el momento, los talibanes se habían negado públicamente a hablar con el Gobierno elegido por las urnas en Afganistán. Pero según han informado fuentes de la Administración norteamericana en teleconferencia con periodistas, las conversaciones entre EEUU y los talibanes serían un primer paso para lograr el objetivo final de negociaciones directas entre Kabul y los talibanes. Todo apunta a que este proceso de persuasión se inició con la visita de Karzai al presidente Barack Obama a principios de año.

Por primera vez, podría suceder que los dos irreconciliables enemigos en la guerra de Afganistán se sienten cara a cara desde que el Ejército de EEUU entrase en ese país para perseguir a Al Qaeda en 2001

“Hoy es un día importante para los esfuerzos en marcha encaminados a alcanzar la paz en Afganistán”, ha dicho en esa teleconferencia un responsable del Departamento de Estado norteamericano, que habló con el compromiso de que se respetara su anonimato. Aun así, la misma fuente matizó que “el proceso promete ser complejo, largo y en ocasiones conflictivo”. “Pero no cabe duda de que es un paso importante”, puntualizó.

Desde Irlanda del Norte, donde se ponía punto final a la cumbre del G8, Obama calificó de “importante” lo sucedido y definió el inicio de conversaciones como “un proceso paralelo” a la transición militar que se estaba llevando a cabo en Afganistan antes de las elecciones del próximo año y la retirada final de las tropas de combate de EEUU a finales de 2014. “Es un primer paso importante hacia la reconciliación a pesar de que está en sus primeras etapas”, añadió el presidente demócrata, quién anticipó, antes de finalizar, que habría “muchos baches en la carretera”.

En un discurso televisado desde Catar en el que anunció la apertura de su oficina en ese país del Golfo Pérsico, un portavoz de los talibanes declaraba que sus objetivos militares y políticos se limitaban a Afganistán y que no deseaban dañar a otros países, en una velada referencia a que romperán sus lazos con Al Qaeda. Desde Kabul, Karzai aseguraba que no ponía “condiciones previas” para sentarse a la mesa de negociaciones pero sí una serie de principios que resumió en sendas cartas enviadas a Doha y Washington. “Las conversaciones empezarán en Catar pero se trasladarán rápido a Afganistán; deben de poner fin a la violencia en el país; y no deberán de ser explotadas como una herramienta a su favor por ningún tercer país para concretar sus intereses en Afganistán”. Los talibanes deben comprometerse también a aceptar la Constitución afgana –incluida la protección de los derechos de las mujeres y de las minorías-.

Los negociadores que representarán a los talibanes tendrían la total autorización del líder de la milicia, el mulá Omar, que está en paradero desconocido tras evitar ser capturado por las tropas norteamericanas tras la invasión de EEUU de Afganistán en octubre de 2001

Las conversaciones deberán de dar comienzo el jueves en Doha y, en principio, la Casa Blanca estaría representada por James Dobbins, que el pasado 10 de mayo asumía su puesto en el Departamento de Estado como enviado especial para Afganistán y Pakistán. Altos cargos en la teleconferencia llevada a cabo en Washington aseguraron que creían que los negociadores que representarán a los talibanes tendrían la total autorización del líder de la milicia, el mulá Omar, que está en paradero desconocido tras evitar ser capturado por las tropas norteamericanas tras la invasión de EEUU de Afganistán en octubre de 2001.

Fuentes del Departamento de Estado preguntadas por un posible intercambio de prisioneros entre Washington y los talibanes, aseguraron que esperaban que estuviera en la agenda de conversaciones. En las malogradas conversaciones de 2012, EEUU y los talibanes llegaron a un primer acuerdo de transferir cinco prisioneros de Guantánamo a Catar a cambio de la entrega del sargento Bowe Bergdahl, el único militar norteamericano conocido en manos de los radicales.

“En la primera reunión intercambiaremos notas más que entrar en discusiones concretas”, dijeron. “Les diremos de qué queremos hablar y ellos nos dirán de qué quieren hablar”, declaró pragmático el alto funcionario. “Entonces nos retiraremos para consultar los siguientes pasos a dar y nos volveremos a reunir en una semana o algo más”, finalizó.

En los últimos años se han sucedido sin éxito diversas iniciativas de diálogo entre el movimiento integrista talibán, la comunidad internacional y las autoridades afganas.

Un proceso liderado por Kabul resultó seriamente afectado a finales de 2011 con el asesinato en un atentado suicida del expresidente Burhanudín Rabbani, que dirigía el Consejo de Paz afgano, encargado de dirigir las negociaciones. EEUU lo intentó unilateralmente a principios de 2012 mediante encuentros también en Catar, pero los talibanes pusieron fin al diálogo al cabo de un par de meses alegando que Washington no mostraba un compromiso serio.