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Guerra civil en Siria

Hezbolá se juega su supervivencia en Siria

Si cae Bachar el Asad, la milicia chií libanesa perderá a un gran benefactor

Residentes y un combatiente rebelde atraviesan una zona residencial devastada en Deir al Zor (este de Siria), el 7 de abril.
Residentes y un combatiente rebelde atraviesan una zona residencial devastada en Deir al Zor (este de Siria), el 7 de abril. khalil ashawi

Los líderes de Hezbolá consideran que el futuro de ese grupo islámico se juega en una guerra civil extranjera. Por ese motivo sus milicianos luchan estos días en defensa del Gobierno de Siria al otro lado de la frontera. Si el régimen de Bachar el Asad cae, Hezbolá perderá a uno de sus principales benefactores, y quedará aislado de su otro gran valedor, Irán. Esa milicia nació hace tres décadas como un movimiento de resistencia contra Israel. Hoy combate contra otros musulmanes, suníes, que llevan más de dos años tratando de derrocar a un régimen que está lejos de caer.

Las bajas en la ofensiva de El Asad contra Qusair, una localidad rebelde en la frontera con Líbano, han obligado a los líderes de ese grupo a admitir abiertamente que participan en esa lucha. Hasta hoy, 79 milicianos libaneses han muerto en esa batalla, según cifras del opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos. Ante el incremento de funerales, Hasan Nasralá, líder del grupo, se vio obligado a explicar sus motivos en un discurso difundido el 25 de mayo, en el que dijo: “Lo que sucede en Siria es importante y decisivo para el presente y futuro de Líbano”.

Las acciones de Hezbolá en Siria se están dejando sentir ya en Líbano. En Trípoli enfrentamientos entre grupos suníes y chiítas se han saldado con 29 muertos. Dos cohetes impactaron el domingo pasado en el feudo de Hezbolá, el barrio de Chiah en Beirut. “Nasralá mantiene un control firme de su grupo, pero hay cosas que han cambiado dados los recientes hechos. Hay más chiíes en Líbano preguntándose si Siria es de verdad un escenario en el que se juegan su supervivencia”, explica Bilal Saab, director del Instituto de Análisis Militar para Oriente Próximo y el Golfo. “Fuera de la comunidad chií, Hezbolá se halla totalmente aislada en su estrategia en Siria”.

Una muestra tan clara de apoyo a El Asad es un riesgo que Nasralá ha calculado detenidamente. Demuestra confianza en que Estados Unidos no va a actuar militarmente en Siria de momento, dada, sobre todo, la presencia de grupos yihadistas en la oposición. La Casa Blanca, de hecho, está más centrada en organizar una conferencia política con la participación del Gobierno sirio y Rusia que en detallar las represalias prometidas contra este último por un supuesto uso de armas químicas. ¿Y si El Asad acaba perdiendo esta guerra? “Si el régimen sirio se derrumba, el partido sufrirá una catástrofe, porque perderá un valioso aliado regional”, explica Mahmoud Haddad, profesor en la universidad libanesa de Balamand. “Aún más importante, el bloque controlado por Irán, que abarca desde Teherán al sur de Líbano, a través de Bagdad y Damasco, se verá roto en su centro, con consecuencias negativas para todos los miembros. Por eso Irán ha ejercido una gran presión sobre Hezbolá para que luche en Siria”, añade.

Según estimaciones occidentales, entre 3.000 y 4.000 milicianos de Hezbolá están apoyando a El Asad. Con ellos, el régimen ha intensificado su ofensiva para retomar Qusair. Si logra capturar esa localidad en su totalidad, El Asad le deberá en gran parte su permanencia en el poder a Nasralá y a sus hombres. Y esa deuda deberá pagarla, como ya la ha intentado pagar en los meses pasados. En lo que va de año, Israel ha atacado en tres ocasiones objetivos militares de Damasco, donde la inteligencia de ese país creía que se hallaban misiles enviados por Irán a Hezbolá a través de Siria.

En el proceso de expansión regional de esta guerra civil, Israel ha procurado mantenerse al margen con una sola excepción: cuando en el caos de la revuelta, El Asad ha tratado de transferir armas a Hezbolá. Mientras la milicia libanesa encuentra a un nuevo enemigo en los grupos suníes en Siria, Israel se mantiene centrado en Hezbolá. “Es lógico, porque es un gran riesgo para Israel”, explica el profesor Eyal Zisser, de la universidad de Tel Aviv. “El régimen de Siria tiene mentalidad de Estado, y debe proteger sus intereses. Hezbolá no. Es una organización sectaria, no tiene esos límites, y puede asumir más riesgos a la hora de enfrentarse a Israel”.