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Un atentado se cobra al menos 13 vidas en el centro de Damasco

Más de 70 personas resultan heridas, algunas en estado crítico, al explotar un coche bomba

Humareda causada por la explosión, en una imagen de la agencia Sana.
Humareda causada por la explosión, en una imagen de la agencia Sana. AP

El centro de Damasco ha sido este martes de nuevo zarandeado por un ataque terrorista. Al menos 13 personas han resultado muertas y 70 heridas, todas civiles, según la agencia oficial de noticias siria Sana. Este ataque supone el segundo consecutivo en el núcleo comercial e institucional de la capital, tras el intento de asesinato, este lunes, del primer ministro Wael al Halqi, que dejó otros seis fallecidos y 20 heridos.

La explosión se produjo a media mañana en la plaza Al Marya, abarrotada en plena hora de compras; un lugar de asueto, además, por encontrarse anexo al centro histórico damasceno. No se ha podido aclarar aún dónde estaba colocada la bomba ni cuál era su objetivo, destacan Sana y la televisión progubernamental Al Ikhbariya. Cerca del lugar de la explosión se encuentra la sede del antiguo Ministerio del Interior y la Torre de Damasco, un edificio de 28 pisos en el que se alojan oficinas, algunas de empresas exportadoras acusadas de apoyar al régimen de Bachar el Asad, informa la red opositora Sham.

Las imágenes suministradas por los medios oficiales muestran una estampa similar a la de la víspera: bomberos a la carrera, coches calcinados, cristales rotos y espesas columnas de humo. De “poderosa explosión” la califican los testigos consultados por la agencia AP.

Ningún grupo opositor se ha responsabilizado del atentado, que aumenta la presión sobre la joya de la corona, la capital, Damasco, en un momento en el que las tropas oficiales llevan semanas apuntándose importantes tantos frente a los rebeldes. Un contrapeso a base de explosiones, frente al combate abierto en el que el Ejército Libre de Siria está retrocediendo, asfixiado por la falta de munición y víveres al recuperar el régimen vías esenciales en el norte de la ciudad.

Es el segundo ataque en 24 horas en el corazón institucional y comercial de la capital siria

El ministro del Interior sirio, Mohamed al Shaar –herido él mismo en diciembre, en un atentado contra su comitiva-, dijo que el ataque había sido perpetrado por “terroristas”, como denomina indistintamente el Gobierno a toda la insurgencia, “financiados y respaldados internacionalmente”. “Han cometido una masacre terrible contra los civiles sirios”, señaló a Sana, indicando como culpables de sus acciones a “Estados Unidos, Occidente e Israel”. Rusia e Irán, importantes aliados de El Asad, condenaron raudos la explosión. “Es una vana respuesta”, añadió el ministro, a los últimos “logros” militares del Ejecutivo.

Fuentes del Ministerio sirio de Información añadieron que sigue en marcha la investigación para conocer quién está tras los ataques y para prevenirlos, pero que “el pueblo está con el presidente y su Gabinete, que se encuentran fuertes”.

A juzgar por la evolución de los combates en la capital siria, los disidentes están en un momento de debilidad. Según los Comités Locales de Coordinación, los combates —desiguales por la falta de medios de los opositores—, se han desarrollado hoy especialmente en el sur, en la zona de Sbieneh y Madnieh, donde las tropas de El Asad han avanzado con ayuda de tanques, y en el noreste, en Jobar, sometido a fuego de mortero desde el amanecer, “casi sin pausa”, indica su comunicado. Los rebeldes han intentado de nuevo hacerse con Barzeh, donde se ubica un complejo relacionado —según el Ejército Libre de Siria— con la producción de armas químicas, sin éxito. En la misma zona, han efectuado disparos contra edificios de la seguridad del Estado.

Las tropas del régimen llevan semanas apuntándose importantes tantos frente a los rebeldes

En todo Damasco han muerto hoy 21 civiles, más los 13 del atentado del centro, de los 117 fallecidos contabilizados en todo el país por los Comités. Al menos cinco de los caídos en la capital son palestinos del campo de Yarmuk. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), ha desvelado hoy un informe que indica que 235.000 de los 400.000 refugiados que residen en Siria actualmente son desplazados internos que han dejado sus hogares por la guerra.

Además de Damasco, Hama, con 35 muertos, fue la ciudad más castigada, seguida de Alepo, donde los rebeldes han confirmado la muerte de 15 de sus miembros tras un ataque cerca del aeropuerto de Meng, que trataban de controlar, para impedir la salida de bombarderos del régimen. Unas 70.000 personas han muerto ya en los dos años largos que dura el conflicto.

Rusia, por su parte, ha vetado sus vuelos de aviones civiles sobre Siria tras el ataque con misiles tierra-aire lanzado ayer contra un avión de pasajeros. "Con el fin de garantizar la seguridad de los pasajeros y las tripulaciones de sus aviones civiles (...) Rosaviatsia ha emitido una directiva sobre la prohibición del uso del espacio aéreo de la República Árabe de Siria", informó esta agencia federal de aviación rusa, citada por las agencias locales.