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Los opositores sirios acusan a El Asad de haber ejecutado a al menos 85 personas

Las milicias progubernamentales toman la localidad de Jdiadet Al Fadel, en Damasco

En ella se habían atrincherado 270 rebeldes en los pasados cinco días

Casas destruidas por el conflicto en la localidad siria de Azaz.
Casas destruidas por el conflicto en la localidad siria de Azaz. AFP

Los grupos opositores sirios han acusado a milicias leales al régimen de Bachar El Asad de haber aniquilado el domingo a al menos 85 personas, en su mayoría civiles y varias de ellas menores, después de cinco días de lucha en Jdiadet Al Fadel, en la provincia de Damasco. Se trataría, de confirmarse, de una de las peores ejecuciones masivas en la zona de la capital de Siria desde que comenzara la revuelta hace ya más de dos años.

El régimen, a través de la agencia oficial de noticias Sana se limitó a decir que “varias unidades de las Fuerzas Armadas infligieron grandes pérdidas a los terroristas en la ciudad de Jdiadet Al Fadel, en la zona rural de Damasco, hiriendo a varios de ellos y matando a otros”. El Gobierno suele referirse, en sus comunicados oficiales, a todos los opositores con el término genérico de terroristas.

Según los grupos opositores, unos 270 rebeldes habían sido acorralados por el Ejército y las milicias leales a El Asad en Jdiadet Al Fadel, y en los cinco días que duró la lucha los soldados del régimen fueron ganando terreno y, a medida que avanzaban, fueron ejecutando a los rebeldes sumariamente. Los cadáveres quedaron en las calles, según esos rebeldes.

Algunos grupos opositores incluso elevan más la cifra de fallecidos. Jamal Al Golani, un portavoz del Consejo de Liderazgo de la Revolución estimó en declaraciones a la agencia Reuters que los fallecidos podrían superar los 250. “Jdiadet Al Fadel era una causa perdida militarmente desde el primer día porque estaba rodeada por el Ejército por todas las direcciones. No hubo heridos, porque todos fueron disparados en el mismo lugar”, dijo.

El Observatorio Sirio de Derechos Humanos, un grupo con sede en Reino Unido, dijo que pudo identificar a 80 de los fallecidos con nombre y apellido. Entre ellos hay 62 civiles, tres de ellos niños y seis, mujeres. Varias de esas organizaciones opositoras han pedido al Comité Internacional de la Cruz Roja que exija al régimen que le permita inspeccionar la localidad de Jdiadet Al Fadel, para determinar el alcance de esas ejecuciones sumarias.

Jdiadet Al Fadel es una zona de mayoría suní, como lo es aproximadamente el 74% de la población y el grueso de los opositores al régimen. Ha sido uno de los centros de actividad en la provincia de Damasco contra el régimen de El Asad, que pertenece a la tribu alauita, minoritaria y cuya confesión es una variación del chiísmo. A El Asad le apoyan otras minorías religiosas, como los drusos o los ismailíes.

Según el último recuento de Naciones Unidas, unas 70.000 personas han fallecido en la guerra civil de Siria. En los últimos meses la lucha se ha intensificado notablemente en Damasco, donde se ha refugiado la familia de El Asad y su cúpula militar. La capital ha visto numerosos ataques suicidas, que han golpeado en las inmediaciones de la sede del partido del presidente e incluso cerca de la residencia oficial de éste.

Hace dos semanas, uno de los principales grupos opositores, el Frente Al Nusra, le juró públicamente lealtad a Al Qaeda y a su comandante, Ayman Al Zawahiri, algo que el régimen ha empleado para alertar a las potencias occidentales de que su apoyo a los rebeldes se pagará caro en el futuro, con una desestabilización generalizada de Oriente Próximo.