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Maduro inicia su presidencia con denuncias contra la oposición

Mientras recibía la banda de presidente, un estruendoso cacerolazo sonaba en toda Caracas

María Gabriela Chávez, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.
María Gabriela Chávez, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. AFP

Nicolás Maduro ya es presidente de Venezuela. Juró el cargo este viernes, con tres horas de retraso, ante su camarada y número dos del chavismo, Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional. Presenciaron el acto presidentes y primeros ministros de 14 naciones. Las fuerzas armadas le rindieron honores.

Pero las pompas de la ceremonia no pudieron apagar las expresiones de la crisis política que se vive en Venezuela desde el domingo pasado, cuando las elecciones dieron el triunfo a Maduro con 1% de ventaja sobre el opositor Henrique Capriles Radonski, quien se negó a reconocer el resultado y pidió un recuento de votos.

Cuando Maduro recibía la banda de presidente, un estruendoso cacerolazo sonaba en toda Caracas.

Ni siquiera el nuevo mandatario consiguió eludir el tema, que le acucia personalmente y a la gobernabilidad del país. Inició su discurso de aceptación del cargo pidiendo, frente a muchos de sus colegas que la noche anterior se reunieron en Lima para respaldarlo -y a cuya declaración dio lectura-, que Dios le diera “la sabiduría necesaria para saber tender la mano a quienes no votaron por mí”. A pesar de ese preámbulo, dedicó buena parte de su discurso a denunciar a una oposición que, según el ex dirigente sindical, es xenófoba, racista, saboteadora y golpista. “Hay que desinfectar la sociedad de esos valores que alimentan la violencia”, invitó al país.

Tras pasar revista a los acontecimientos de los últimos días, saludó la decisión del Consejo Nacional Electoral (CNE) de auditar los votos restantes para completar el total de las papeletas depositadas en las elecciones del 14 de abril. Quiso aclarar que la oposición, “todavía no ha impugnado las elecciones” pero a la vez hizo pública su convicción de que sus adsversarios no van a reconocer el resultado de la auditoría, “salga lo que salga de allí”.

A pesar de las invectivas, Maduro se dijo dispuesto a “conversar con el Diablo, que Dios me perdone, o con el nuevo Carmona”, refiriéndose a Capriles, al que compara con Pedro Carmona, el empresario que ocupa de manera espuria la presidencia de la República cuando Hugo Chávez fue desalojado por 47 horas en abril de 2002.

Llamó a valorar, a pesar de su estrecha ventaja, la victoria electoral del 14 de abril, a la que calificó de “histórica y heroica”. Enumeró entre los atenuantes de su merma en el apoyo de los votantes, la desaparición del comandante, el boicot al suministro eléctrico, y la escasez de bienes de consumo, que achacó a una guerra económica de la burguesía.

Confirmó que ha recibido cartas de todos los ministros del gabinete ejecutivo en las que ponen sus respectivos cargos a la orden, de modo de facilitar. Agradeció el gesto.

Al comienzo del acto, un espontáneo abordó a Maduro en el presidio y le arrebató el micrófono, incidente que mostró una grave brecha en la seguridad del nuevo presidente, quien no dejó de notarlo: “Han podido darme un tiro acá”, dijo minutos más tarde, al reanudar su intervención. El transgresor luego fue identificado como Yendrick Sánchez, un joven del estado de Zulia (occidente de Venezuela) que se dedica a irrumpir en eventos públicos, como ya lo hizo en un mitin de Capriles Radonski. Al momento de cerrar esta nota no se conocía si fue detenido o si se le ha imputado algún delito.