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EE UU refuerza su seguridad tras el atentado de Boston

El presidente evita calificar los ataques como terroristas

Washington, Nueva York y Los Ángeles han intensificado los niveles de alerta

No es muy habitual que al llegar a un hotel de una ciudad segura, dos personas salgan a tu encuentro y te pidan identificación y si existe una reserva a tu nombre antes de permitirte el acceso al recinto. Eso sucedía la noche del lunes en varios hoteles de Boston, la ciudad que empezó el día celebrando la grandeza del deporte con un maratón y llegaba a la noche llorando a tres víctimas —entre ellas un niño de ocho años— y pendiente del desarrollo de más de un centenar de heridos, algunos de los cuales vivirán amputados por el resto de su vida.

Tal era la seguridad a la que se sometió la ciudad, que muchas calles de acceso al centro estaban cortadas, lo que obligó a los visitantes y participantes en la carrera que se alojaban en el centro a abandonar sus hoteles, ante lo que los ciudadanos de Boston ofrecieron sus casas para paliar los efectos de una tragedia que ha sumido a la capital en un estado de estupefacción e incredulidad por lo sucedido. Coches patrulla y vehículos con sirenas pero sin identificación protegían los hospitales, adonde ni tan siquiera a los familiares y conocidos de los heridos se les permitía el acceso bajo las draconianas medidas de seguridad. Las cadenas de televisión locales anunciaban en titulares la recomendación policial a los ciudadanos de permanecer fuera del área metropolitana de la ciudad.

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RECONSTRUCCIÓN DEL ATENTADO EN BOSTON 

La respuesta al ataque fue ejemplar, coinciden en señalar Bret y Amanda Graves, que no corrían pero se encuentran en Boston de vacaciones. Provinientes del otro extremo del país (Portland, Oregon), explican que incluso estando cerca del lugar de los ataques no creyeron lo que estaba pasando hasta que lo vieron en televisión. La rapidez de la evacuación y la intensidad de la respuesta se explica con que detrás había una gran preparación para un evento de este tipo", relatan con voz agradecida. "Temimos una masacre", finaliza la mujer.

La fiscalía de Massachusetts está ya trabajando en coordinación con el Departamento de Justicia y con el FBI y la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos en la investigación de las explosiones. En medio de la confusión que rodea a las primeras horas de pesquisas, el FBI y la Policía de Boston confirmaron que no habían recibido ningún aviso de bomba en los días anteriores a la celebración del maratón.

La Armada ha enviado a Boston varias unidades especializadas en desactivación de explosivos; la Administración Federal de Aviación limitó durante unas horas el espacio aéreo en las inmediaciones del aeropuerto Logan de la localidad y las autoridades han cerrado varias líneas de metro.

La explosión este lunes de dos bombas junto a la línea de llegada del maratón de Boston ha obligado a reforzar los niveles de seguridad de Estados Unidos, ante la amenaza de que el atentado de la ciudad de Massachusetts pudiera ser el principio de una sucesión de ataques similares en todo el país. El Servicio Secreto intensificó la protección alrededor del perímetro de la Casa Blanca y Nueva York o Los Ángeles también redoblaron las precauciones. Aunque el presidente Barack Obama ha evitado referirse al ataque como un atentado terrorista, es evidente que las explosiones se produjeron de manera coordinada. Lo que se ignora es si la autoría se puede atribuir a un individuo o grupo estadounidense o si se puede responsabilizar al terrorismo internacional.

“No sabemos por qué o quién ha cometido este ataque y la gente no debería llegar a conclusiones precipitadas” aseguró ayer Obama en una intervención en la Casa Blanca horas después de producirse el atentado en Boston. “Cualquiera que sea el responsable, sea un individuo o un grupo, sentirá el peso de la justicia”. No es la primera vez que la Administración Obama toma precauciones a la hora de calificar un ataque como terrorista. En esta ocasión, el presidente tampoco ha pronunciado el término, pero sí ha reconocido que se había incrementado la seguridad en todo el país.

El FBI, al cargo de la investigación, también ha eludido usar el término terrorista. "Se trata de una investigación criminal, que potencialmente podría convertirse en una investigación terrorista", ha asegurado un portavoz de la Agencia durante la rueda de prensa a última hora del lunes. Quienes sí se han referido al atentado como un acto terrorista han sido varios miembros del Comité de Inteligencia del Senado. "Yo entiendo de que se trata de un ataque terrorista", ha asegurado a la prensa la senadora demócrata, Dianne Feinstein.

En la capital de EE UU, se ha asilado la zona que rodea a la residencia del presidente, se ha intensificado la seguridad en el Capitolio y en los edificios federales y se ha reforzado la presencia policial en el metro. Los Ángeles, San Francisco y Nueva York también han incrementado las medias de seguridad, más como una forma de precaución que por haber recibido amenazas directas.

El presidente se mantiene constantemente informado del curso de las investigaciones a través del director del FBI, Robert Mueller, y de la secretaria de Seguridad Nacional, Janet Napolitano. Obama ha indicado durante su intervención que, tras conocer lo sucedido, ha llamado inmediatamente al alcalde de Boston, Tom Menino, y al gobernador de Massachusetts, Deval Patrick, para “ofrecerles toda la ayuda que necesiten”.

El mandatario también ha señalado que conversó con los líderes del Congreso. “En días como hoy no hay republicanos o demócratas, todos somos americanos”, ha afirmado Obama. Los atentados de Boston han alterado el orden del día en el Capitolio obligando, por ejemplo, a suspender la votación sobre la extensión del control de antecedentes en la venta de armas en el Senado estadounidense.

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