Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Gobierno turco empieza a cumplir lo pactado con el PKK

Erdogan crea un comité de expertos para apoyar la paz

Los independentistas quieren un marco legal para regular el repliegue

Kurdos enmascarados sujetan un retrato del líder del PKK, Abdalá Ocalán, el 4 de abril, en Urfa, en el sur de Turquía.
Kurdos enmascarados sujetan un retrato del líder del PKK, Abdalá Ocalán, el 4 de abril, en Urfa, en el sur de Turquía. AFP

A falta de saber cuándo y en qué condiciones los guerrilleros del PKK iniciarían su retirada de Turquía, el Gobierno y el Parlamento de Ankara siguen discutiendo cómo avanzar en el proceso de paz. El pasado viernes, los cuatro partidos presentes en la Asamblea enviaron sus borradores a la comisión encargada de la redacción de la nueva Constitución. El Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, el partido islamista moderado gobernante) y el Partido para la Paz y la Democracia (BDP, la principal fuerza política prokurda) quieren limitar la actual definición nacionalista turca del Estado y abren la puerta al uso cooficial del kurdo, a lo que se oponen los dos grandes partidos de la oposición.

Un día antes, el Gobierno reveló los nombres de las 63 personas que conforman el llamado Comité de Sabios, encargado de informar al público sobre las negociaciones y de impulsar el proceso de paz. El comité está formado por académicos, intelectuales y expertos en la cuestión kurda, pero también por cantantes, artistas, hombres de negocios y periodistas conocidos por el gran público. Voces críticas han lamentado que no se haya tratado de grandes expertos, con mayor edad y experiencia política, como ha ocurrido en otros países.

En otra medida clave, el AKP ha propuesto formar una comisión parlamentaria para supervisar el proceso de paz. Los dos partidos nacionalistas turcos en la oposición se han negado a formar parte del proyecto.

El Comité de Sabios y esta comisión parlamentaria de supervisión son dos de las condiciones que el PKK ha exigido para iniciar su retirada de suelo turco hacia sus bases en las montañas Kandil, en el norte de Irak. Sin embargo, aún queda una tercera condición: la creación de un marco legal para regular el repliegue de los guerrilleros. El PKK teme que ocurra como en 1999, cuando los soldados atacaron y mataron a militantes kurdos que habían salido de sus escondites en Turquía para cruzar al lado iraquí durante el alto el fuego declarado tras la captura de su líder, Abdalá Ocalan, que sigue en prisión desde entonces.

Por el momento, el Gobierno del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, se ha mostrado contrario a modificar o crear leyes en este sentido, y quiere que los guerrilleros se desarmen antes de cruzar la frontera. “Nos da igual dónde dejen las armas, incluso que las entierren, pero deben dejarlas y luego marcharse. Si no la situación estará muy expuesta a provocaciones”, dijo Erdogan en una entrevista.

El PKK se alzó en armas contra el Estado turco en 1984 para exigir el reconocimiento de derechos sociales y políticos para la minoría kurda en Turquía. El conflicto ha causado más de 40.000 muertes, la mayoría militantes y población civil kurda. El PKK está considerado una organización terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos y Turquía.