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La parálisis política ahonda las fricciones en los partidos italianos

El joven alcalde de Florencia, Matteo Renzi, desafía el liderazgo de Bersani en el Partido Democrático

El secretario general del PD, Pier Luigi Bersani, interviene durante una rueda de prensa, el pasado 2 de abril en Roma.
El secretario general del PD, Pier Luigi Bersani, interviene durante una rueda de prensa, el pasado 2 de abril en Roma. AFP

Y, sin embargo, se mueve. La célebre frase pronunciada por Galileo Galilei con respeto al movimiento de la tierra le va como un anillo al dedo a la actual situación italiana. Pese a la aparente parálisis institucional surgida del fragmentado resultado electoral de los comicios de febrero, mucho se mueve en la política del país transalpino. Los principales partidos están en plena ebullición, con corrientes y fricciones cada vez más evidentes que pueden, alternativamente, vencer el actual bloqueo, o conformar una nueva configuración política de cara a una posible repetición de las elecciones.

En el Partido Democrático (PD), ganador por estrechísimo margen en febrero, el líder Pier Luigi Bersani lidia con las críticas hacia su gestión cada vez más abiertas de Matteo Renzi, joven alcalde de Florencia, estrella política en pleno ascenso y posible futuro candidato del centroizquierda a primer ministro. En el Pueblo de la Libertad (PDL), la postura oficial de Silvio Berlusconi —rechazo a nuevas elecciones, pacto de coalición con el PD— empieza a ser cuestionada por sondeos que dan al centroderecha en claro avance y probable ganador. Y, en el Movimiento 5 Estrellas, las disensiones con respecto a la línea dura del líder carismático Beppe Grillo son cada vez más evidentes.

Grillo ha reunido este viernes a sus “ciudadanos portavoces” en una casa de turismo rural en las afueras de Roma. “Estamos unidos, calmos y serenos —quiso subrayar. Hay debate interno pero estamos unidos. No queremos acuerdos. Si pactan PD y PDL la gente saldrá a la calle con los palos”.

El secretismo era total: los grillini fueron convocados por mail en una plaza de Roma, donde subieron a dos autobuses sin saber adónde iban. No hubo directo streaming como en otras ocasiones. Grillo está preocupado de que algunos de los suyos cedan a Bersani, que busca pactar algunas reformas con los del M5S para crear un Gabinete. “Fue un encuentro de distensión con el líder —comenta Vasco Pirri, de la agencia Italpress, que consiguió colarse en la asamblea—. Grillo se mostró atento, el mismo gesto de bajar a Roma es significativo por su parte, ya que se queda en la capital lo mínimo posible. Sin embargo, eran un centenar, faltaban muchos”. No estaba por ejemplo Tommaso Currò, que el miércoles dijo al diario La Stampa que habría que dialogar con el PD.

Grillo contestó en su página web: “¿Por qué has votado M5S? ¿Para hacer un Gobierno con los viejos partidos? ¿Para sostener al menos malo en Parlamento? ¿Para legitimar la clase política que llevó a la quiebra el país? Si es así, entonces te equivocaste. Lo siento. La próxima vez vota un partido”. Su nerviosismo es el espejo de los chillidos internos.

Mientras Grillo intentaba salvar el riesgo de fracturas internas, Pier Luigi Bersani lo tiene muy complicado para frenar las corrientes internas. Su problema tiene nombre y apellido: Matteo Renzi. Alcalde de Florencia, 38 años recién cumplidos, fue el antagonista de Bersani en las primarias que coronaron al candidato primer ministro de la coalición de izquierdas. Vencido, aunque con un buen botín de votos, Renzi se apartó del escenario. En la directiva que siguió el voto, evitó disparar sobre el líder de su coalición. En los últimos días, Renzi sin embargo ha vuelto a hablar. “Se nos está agotando el tiempo”, exclamó en Florencia frente a una asamblea de emprendedores. “Si Bersani no encuentra un acuerdo con Berlusconi hay que volver rápidos a las urnas”, consideró este viernes.

Un reciente sondeo revela su fuerza: si se votara mañana, la coalición de centroizquierda obtendría un 28% guiada por Bersani, el 38% con Renzi. “Es el factor clave de esta fase —evalúa el analista de L'Espresso Marco Damilano—. Esta semana ha arrancado su personal campaña electoral”. Ese joven le mete miedo al PD porque predica la urgencia de cambiar los viejos dirigentes. Y Renzi también asusta a Berlusconi, que vive solo hasta que respire Bersani: el anciano emprendedor no podría competir con un adversario que tiene la mitad exacta de sus años. Es un peligro hasta para Grillo, porque propone airear la política desde adentro, y no desde afuera como el M5S. Renzi representa la novedad conjugada con la responsabilidad. Podría funcionar de salvavidas en el estanco. Aunque sea de forma indirecta: “Con el miedo a Renzi —opina Damilano— los partidos harán lo imposible para encontrar un acuerdo y alejar las elecciones”.