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Hollande alaba el cambio ‘controlado’ en Marruecos comparándolo con sus vecinos

El presidente francés pone en valor la transición marroquí comparada con la de sus vecinos.

En su discurso ante las cámaras brinda el apoyo de Francia al plan de autonomía para el Sáhara

Hollande (izquierda) y el rey Mohamed VI, el miércoles en Casablanca.
Hollande (izquierda) y el rey Mohamed VI, el miércoles en Casablanca. EFE

François Hollande llegó este miércoles una hora tarde a Casablanca pero, a ojos de algunos responsables marroquíes, su retraso era, en realidad, de cuatro meses. A diferencia de otros presidentes de Francia, Hollande viajó primero a Argelia, en diciembre pasado, y solo ahora, en abril, visita por fin Marruecos.

Pero esta alteración de la tradición presidencial francesa que otorga, como España, la prioridad a Marruecos, le fue rápidamente perdonada cuando ensalzó, ante las dos cámaras parlamentarias a un Marruecos “que cada día da pasos decisivos hacia la democracia”. El reino, añadió, “controla su propio cambio, algo que no siempre sucede en la región” gracias al empeño reformador del rey Mohamed VI.

El monarca y su entorno son sensibles a esas alabanzas. Confirman, según ellos, que cuando las transiciones de Túnez y Egipto pasan apuros, cuando Argelia permanece estancada, sus reformas —sobre todo la adopción de la nueva Constitución en julio de 2011— son las adecuadas para avanzar sin tropiezos.

Hollande no paró en barras a la hora de celebrar la mejora de los derechos de las mujeres, del “pluralismo político y la libertad de expresión” pese a que la ONG Reporteros Sin Fronteras le envió, en marzo, una carta advirtiéndole de que la ley de prensa en preparación incluye “líneas rojas”, es decir temas tabúes que los periodistas no deben abordar.

“Acudir a Argelia era una urgencia”, explicaba hace días un diplomático francés que recordaba que su presidente ya recibió, en mayo al rey Mohamed VI en El Eliseo. Hollande viajó a Argel en diciembre porque ya estaba preparando la intervención militar en el norte de Malí que, al final, empezó al mes siguiente. Necesitaba la complicidad de Argelia para poderla llevar a cabo y la obtuvo con la autorización dada a su fuerza aérea para atravesar el espacio aéreo argelino.

Desde que París inició en Malí la operación Serval, su principal aliado diplomático norteafricano ha sido, sin embargo, Rabat. Si el entusiasmo de Hollande por Marruecos no es tan intenso como el de sus predecesores —Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy— el presidente socialista es, no obstante, un amigo de la monarquía alauí y así demostró en Rabat.

Aunque su primer ministro, Jean-Marc Ayrault, haya escrito, en 2011, que el Sáhara Occidental está “ocupado” por Marruecos, Hollande hizo hoy una encendida apuesta por el plan marroquí de una autonomía, que Mohamed VI ofreció de nuevo el miércoles, para resolver el conflicto que dura desde hace 38 años. “Es una base seria y creíble”, recalcó cosechando el más nutrido aplauso de su alocución. Ahora, a causa “de la crisis en el Sahel es aún más urgente acabar con esta situación de conflicto”, concluyó Hollande.

Francia aún es el primer inversor extranjero en Marruecos, muy por delante de España

Habrá que ver a fin de mes, en el Consejo de Seguridad de la ONU, si Hollade impide, como lo hicieron sus predecesores, la introducción de algún mecanismo de supervisión de los derechos humanos en el Sáhara como sugiere hacerlo cómo Christopher Ross, el mediador de Naciones Unidas en el conflicto.

A los marroquíes acomodados, a aquellos que poseen recursos para viajar, les preocupan ante todo lo que consideran sus derechos con relación a Francia y a Europa. “A nuestro pueblo, que mayoritariamente conoce vuestro idioma y vuestra historia, se le impide visitar la Torre Eiffel y los Campos Elíseos porque las condiciones para el obtener el visado son más difíciles que las condiciones para acceder al paraíso”, se quejaba, el diario Akhbar al Youm de Casablanca, en un editorial destinado a Hollande.

La libre circulación entre Marruecos y Europa fue uno de los temas que sacaron a relucir los estudiantes y representantes de la sociedad civil que se reunieron con el presidente al final de su estancia. Habían sido cuidadosamente seleccionados y entre ellos no había, por ejemplo, ningún miembro del movimiento 20 de Febrero que, a lo largo de 2011, se movilizó en las calles para exigir la democratización del país.

Las visitas de los presidentes franceses al Magreb siempre tienen una vertiente económica, pero la que concluye hoy, jueves, Hollande tiene un lado amargo. Por primera vez desde que, en 1956, Marruecos logró la independencia, sus intercambios comerciales legales con España han superado, en 2012, a los que tuvo con Francia. “(…) nos preocupa”, reconoció el presidente. En realidad hace ya años que el comercio con España rebasa al mantenido con Francia gracias al contrabando a través de Ceuta y Melilla.

Francia sigue siendo, sin embargo, el primer inversor extranjero en Marruecos, muy por delante de España. En Marruecos están implantadas 36 de las 40 principales compañías francesas que cotizan en bolsa, mientras que casi todas las grandes empresas españolas están ausentes y la inversión corre, sobre todo, a cargo de pymes.

Durante la visita de Hollande, al que acompañan unos 60 empresarios, se han firmado una treintena de contratos menores que, en realidad, acompañan a otros más importantes, suscritos en los últimos años, sobre el tren de alta velocidad de Tánger a Casabanca, el desarrollo del tranvía en varias ciudades, la depuración de aguas y las energías renovables.