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Kenyatta logra una ajustadísima victoria en Kenia

Odinga, el candidato derrotado anuncia que no reconoce unos resultados que considera manipulados

Uhuru Kenyatta ha sido el ganador de las elecciones en Kenia con un ajustadísimo porcentaje del 50,07% de los votos. Este resultado le permitiría convertirse en el cuarto presidente del país pues ha superado, aunque con un escaso margen de unas 4.100 papeletas, el límite del 50% necesario para ganar los comicios en primera vuelta. Sin embargo, un portavoz de Raila Odinga, el candidato derrotado, ya ha anunciado que no reconoce los resultados porque considera que han sido manipulados y ha anunciado recurso ante el Tribunal Supremo. El portavoz de Odinga ha insistido en hacer un llamamiento a sus seguidores a la calma, después de que las pasadas elecciones de 2007 desataran una ola de violencia que dejó más de un millar de muertos.

Según los resultados oficiales anunciados este sábado por la Comisión Electoral Independiente, Uhuru Kenyatta, hijo del primer presidente del país, Jomo Kenyatta, ha obtenido 6.173.433 votos, un 50,07% del total, mientras que su máximo rival, Raila Odinga, se ha quedado con 5.340.546 papeletas, un 43,28%. Estos resultados, que ya han sido confirmados por la Comisión Electoral, dan la victoria en primera vuelta por un escaso margen de 4.100 votos a Uhuru Kenyatta, quien se convertiría en el cuarto presidente del país.

El anuncio de los resultados ha tenido lugar este sábado por la mañana en una ceremonia presidida por el presidente de la Comisión Electoral Independiente, Isaak Hassan, quien también ha facilitado el dato de la elevada participación, de en torno al 86% del censo electoral, aunque unos 307.000 votos han sido considerados nulos. Hassan ha dado las gracias a la prensa, sobre todo a la local, por respetar el código de conducta y aseguró que los retrasos a la hora de dar los resultados no han sido "malintencionados".

El largo recuento ha estado salpicado de incidentes. Así, dos días después de que se cerraran las urnas y cuando ya se había escrutado más del 40% de los votos, la Comisión Electoral Independiente decidió reiniciar el recuento de forma manual por fallos en el sistema informático. En ese momento, Uhuru Kenyatta ganaba los comicios con un 53% de los votos frente a Raila Odinga, que tenía un porcentaje del 42%. Sin embargo, el recuento manual acercó a ambos candidatos y, con el transcurso de las horas, el margen de la victoria de Kenyatta se fue reduciendo. Los últimos instantes del conteo estuvieron envueltos en un gran suspense. Kenyatta, que estaba en porcentajes inferiores al 50% logró rebasar esta barrera y situarse finalmente en el 50,07%, lo cual, a priori, le habilita para ser nombrado próximo presidente de Kenia.

El portavoz de Odinga ha llamado a sus seguidores a la calma

Salim Lone, consejero de Raila Odinga, ha anunciado a France Press por teléfono que este “no reconoce su derrota” porque el escrutinio ha sido “falseado”. Asimismo, ha anunciado la presentación de un recurso ante el Tribunal Supremo. Sin embargo, el portavoz de Odinga ha insistido en hacer un llamamiento a sus seguidores a la calma. Por su parte, Uhuru Kenyatta y su número dos, William Ruto, han expresado mediante un comunicado sentirse “orgullosos y honrados por la confianza depositada en ellos”. Los seguidores de Kenyatta comenzaron a festejar la victoria desde el viernes por la noche.

Kenyatta y Ruto están acusados de crímenes contra la Humanidad ante la Corte Penal Internacional por ser los instigadores de la violencia postelectoral que causó unos 1.300 muertos y más de medio millón de desplazados tras las elecciones de diciembre de 2007. Entonces, Kenyatta apoyaba la reelección del presidente Mwai Kibaki, quien ganó los comicios. Sin embargo, su rival Raila Odinga aseguró que se había producido fraude y seguidores de ambos protagonizaron graves enfrentamientos en las calles. Kenyatta debía comparecer ante la CPI el próximo mes de abril, pero este organismo ha aceptado retrasar dicha comparecencia hasta julio.

Uhuru Kenyatta es el heredero de una inmensa fortuna familiar que incluye unas líneas aéreas, hoteles de cinco estrellas y granjas por todo el país. Desde joven su carrera se orientó hacia la política. Ha ocupado el cargo de ministro de Finanzas y hasta ahora era viceprimer ministro en el Gobierno presidido por Mwai Kibaki. Miembro de la etnia kikuyu, mayoritaria en el país, ha sabido mantener una alta popularidad pese a la acusación que pesa sobre él por su presunta responsabilidad en la violencia postelectoral de 2008. A sus 51 años se convierte en el presidente más joven que ha tenido Kenia.