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Bulgaria acusa a dos miembros de Hezbolá del atentado contra israelíes

El atentado mató a seis personas, incluidos cinco israelíes

Crece la presión sobre la UE para que designe a Hezbolá grupo terrorista

El ministro búlgaro, Tsvetan Tsvetanov, en su comparecencia este martes.
El ministro búlgaro, Tsvetan Tsvetanov, en su comparecencia este martes. AFP

Bulgaria acusó el martes formalmente a la milicia chiíta Hezbolá de ser responsable del ataque terrorista ocurrido en la localidad de Burgas en julio de 2012, en el que murieron seis personas, entre ellos cinco israelíes. La decisión, resultado de una investigación de siete meses de duración, incrementa la presión sobre la Unión Europea, a la que pertenece Bulgaria, para que designe formalmente como grupo terrorista a Hezbolá, que controla el Gobierno de Líbano.

El ataque ocurrió en el aeropuerto de Burgas, cuando un terrorista suicida hizo estallar un autobús que transportada a pasajeros que acababan de llegar en un vuelo procedente de Tel Aviv. Murieron cinco israelíes, el conductor del autobús y el atacante. Otras 30 personas resultaron heridas. Desde un principio, los servicios de inteligencia israelíes apuntaron hacia Hezbolá y hacia Irán. El Gobierno de Bulgaria abrió una investigación cuyos resultados se han hecho públicos este martes.

El informe apunta a dos autores, además del terrorista que se inmoló. “Dos de las personas implicadas en el atentado pertenecen a la rama militar de Hezbolá", dijo en una rueda de prensa el ministro de Interior búlgaro, Tsvetan Tsvetanov, quien añadió que dispone de “datos de la financiación del ataque por parte de Hezbolá y también de la pertenencia de ambos a esa organización”. Los dos responsables tienen pasaportes canadiense y australiano, y residieron en Líbano entre 2006 y 2010.

“Los resultados anunciados hoy por el Gobierno búlgaro son claros: Hezbolá fue directamente responsable de esa atrocidad”, dijo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, en un comunicado. “Sólo hay un Hezbolá. Se trata de una sola organización con unos solos líderes. Esta es una corroboración de lo que ya sabíamos: que Hezbolá y sus patrocinadores iraníes están orquestando una campaña mundial de terror que abarca varios países y continentes”.

Netanyahu criticó implícitamente el hecho de que muchos países de la Unión Europea se resistan a incluir a Hezbolá en una lista oficial de organizaciones terroristas por su forma dual de operar en Líbano: es una fuerza política que controla el Gobierno y gestiona escuelas y centros médicos y es a la vez una milicia armada responsable de ataques suicidas y bombardeos contra objetivos occidentales y que en 2006 desató una guerra al lanzar misiles contra centros de población en el norte de Israel.

Tanto Israel como EE UU tienen a Hezbolá en sus listas oficiales de grupos terroristas. Del mismo modo ha obrado Holanda. Reino Unido sólo lo ha hecho con el brazo armado de la agrupación. La UE tiene dos listas de organizaciones terroristas: una donde incluye a los afiliados a Al Qaeda y los Talibán y otra en la que figuran 25 nombres, entre ellos varios grupos egipcios y palestinos, pero no Hezbolá. Eso significa que los afiliados a ese grupo tienen libertad de movimiento en la UE.

El Gobierno alemán, por ejemplo, calcula que entre sus fronteras hay al menos 950 personas afiliadas a ese grupo. Estas pueden recaudar fondos y hacer transferencias de dinero a Líbano. Gozan de libertad de movimientos en la gran mayoría de países miembros sin más cortapisas. Todo eso acabaría si la UE, como exigen EE UU e Israel, llegara a colocar a Hezbolá en su listado de grupos terroristas, ya que debería ordenar el arresto de sus miembros y congelar todos sus fondos.

“El anuncio del Gobierno búlgaro fue muy medido. Por un lado identifica los lazos de los atacantes con la rama armada de Hezbolá, pero hace la distinción con el brazo político, del que asegura que no está implicado. De ese modo, deja las opciones abiertas para que la UE no tenga que designar a Hezbolá como una organización terrorista de forma automática”, asegura Dimitar Bechev, investigador del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores en Bulgaria. “Es un equilibrio difícil, ya que los líderes búlgaros no quieren desestabilizar el Gobierno de Líbano en el contexto de la crisis que vive Siria”.