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Morsi devuelve el poder legislativo al Parlamento

El presidente islamista de Egipto saluda en su discurso la adopción de la nueva Constitución y tiende la mano a la oposición en medio de una fuerte crisis económica

Morsi da un discurso en el Parlamento, hoy en El Cairo.
Morsi da un discurso en el Parlamento, hoy en El Cairo. EFE

En un discurso repetitivo a base insistir en viejas ideas fuerza, Mohamed Morsi ha abordado durante la sesión de hoy ante la Cámara Alta del Parlamento o Consejo de la Shura, las que han sido sus consignas desde que fuera investido presidente de Egipto. “Voy a desplegar todos mis esfuerzos para apoyar la economía egipcia, que enfrenta enormes desafíos, aunque también grandes posibilidades de crecimiento”, ha dicho el presidente el día en que oficialmente devolvió el poder legislativo a la Cámara Alta, que hasta la aprobación de la nueva Constitución estaba en sus manos. Él mismo designó hace una semana a 90 de los 270 miembros de la Shura, mientras que otros 180 fueron elegidos en las pasadas elecciones legislativas. Del total de los designados por el presidente, al menos 42 tienen orientación islamista, según fuentes de la oposición egipcia.

De la recién aprobada Constitución, sometida a referéndum los pasados días 15 y 22 de diciembre con una participación reseñable por lo escasa pese a que era una consulta histórica, Morsi asegura que es “el alba del Nuevo Egipto”, y ha añadido que está en contacto con el primer ministro, Hicham Qandil, “para proceder a los reajustes ministeriales necesarios”, sin precisar fechas o los ministerios involucrados.

Los resultados oficiales de la consulta sobre el texto constitucional, difundidos el martes, dieron la victoria al “sí” con 63.8% de los votos, una mayoría irreal dado que la participación fue solo del 32.9% de los 52 millones de electores inscritos para los comicios. En ciudades clave como Cairo, el “sí” a la nueva Carta Magna no superó ni el 40% de los votos escrutados.

Consciente de la entroncada oposición a su proyecto político por parte de los sectores más laicos del país, Morsi, en un mensaje conciliador, aseguró durante la sesión parlamentaria que Egipto ha entrado en una época en la que "no hay tiranía, ni discriminación, ni ausencia de justicia social", y en la que "todos los ciudadanos, sean cuales sean sus diferencias, son iguales ante la ley en el marco de la nueva Constitución".

Igualmente Morsi ha reclamado a los parlamentarios que trabajen por un "amplio diálogo nacional de cara a alcanzar una ley electoral que represente a todas las corrientes y partidos”, quedando pendiente todavía la elección de la nueva Cámara baja, previsiblemente a finales de febrero.

No obstante, la oposición ya trabaja en fórmulas para recurrir la votación del recién aprobado texto constitucional y salpicado, según ellos, de fraudes e irregularidades. Sin embargo, su fragmentación y la falta de un programa de alternativas factibles a los cambios promovidos por el actual Gobierno, convierten su voz en inaudible para parte de la sociedad egipcia, disconforme con el rumbo islamista adoptado por la clase política en el país.

La política regional no permaneció exenta de comentarios por parte del presidente egipcio, que ha hecho mención especial a la crisis en Siria. “No hay lugar en el futuro para el régimen de Asad”, ha dicho el líder de los Hermanos Musulmanes. La prioridad de Egipto es parar el derramamiento de sangre con “el apoyo árabe, regional e internacional para que los sirios puedan sustituir el régimen actual por otro con líderes elegidos”, ha añadido.