El hijo de Benazir Bhutto se lanza a la arena política de Pakistán

Bilawal Bhutto, de 24 años, aprovecha el quinto aniversario del asesinato de su madre para lanzar su carrera política

Bilawal Bhutto (derecha), con su padre, el presidente Zardari.
Bilawal Bhutto (derecha), con su padre, el presidente Zardari.RIZWAN TABASSUM (AFP)

Un país con 180 millones de habitantes, dotado de armamento nuclear y con una larga historia de golpes militares; fiel del equilibrio de fuerzas geoestratégico de la región. Y una dinastía que prácticamente ha monopolizado el poder desde la independencia de India, en 1947, y que ha sido desalojada por la fuerza del mismo en dos ocasiones.

Los destinos de Pakistán y la familia Bhutto vuelven a confluir en la persona de Bilawal Bhutto Zardari, único hijo varón de la asesinada ex primera ministra Benazir Bhutto, que este jueves, durante la conmemoración del quinto aniversario del asesinato de su madre a manos de talibanes, lanzó su carrera política para devolver al apellido, y en especial al Partido del Pueblo de Pakistán (PPP, fundado por su abuelo), parte del prestigio perdido por su inoperancia en el poder frente a un mal endémico del país: la corrupción.

Como testigo del lanzamiento de Bilawal Bhutto, de 24 años y educado en Oxford, en el feudo familiar de Larkana (provincia de Sindh, sur) se hallaba su padre, el presidente Asif Ali Zardari, que tras cuatro años en el poder ve menguar su apoyo por las mismas acusaciones que le condenaron a prisión a él y a su esposa: la sempiterna corrupción. El delfín de los Bhutto, no obstante, no podrá concurrir a las elecciones que se celebrarán en primavera, porque la ley prohíbe concurrir a las urnas a candidatos menores de 25 años, y el hijo de Bhutto los cumple en septiembre de 2013.

Como en la vecina y archirrival India, donde los dos Gandhi, Rahul y Priyanka, prolongan con sus desiguales carreras políticas el poder de la saga –son nietos de Indira Gandhi e hijos del asesinado primer ministro Rajiv Gandhi-, el lanzamiento al ruedo de Bilawal Bhutto no ha sorprendido a nadie: desde el asesinato de su madre, el 27 de diciembre de 2007 durante un mitin electoral, ostentaba la copresidencia del gubernamental PPP.

Pero su perfil bajo durante el último lustro pasó a la historia tras la demostración de fuerza del PPP este jueves: cientos de miles de partidarios se dieron cita alrededor del mausoleo de los Bhutto, en el pueblo de Garhi Juda Bux, para recordar y rendir homenaje a la última mártir de esta familia de terratenientes que dio al país su primer líder elegido democráticamente, Zulfikar Ali Bhutto, abuelo del nuevo líder. El fundador de la dinastía murió colgado en prisión en 1979, dos años después de ser desalojado del poder por el golpe de Estado del general Zia ul Hak, un islamista avant la lettre que introdujo la sharía (ley islámica) en un país trufado de tensiones étnicas, con zonas tribales ajenas al poder central, y religiosas, con numerosos y activos grupos de talibanes. Precisamente este jueves los radicales han secuestrado al menos a 22 miembros de una milicia tribal progubernamental en sendos ataques contra dos puestos de control en el norte del país.

El paroxismo de la multitud frente a la tumba de Benazir Bhutto fue una demostración de apoyo al sucesor. “Bhutto estaba viva ayer, Bhutto está aún vivo hoy”, “larga vida a los Bhutto” o “hay que castigar a los asesinos de Bhutto” –no identificados aún- fueron algunos de los eslóganes más repetidos. En el discurso que marca su estreno real en la arena política, Bilawal Bhutto afirmó: “Solo hay dos fuerzas en Pakistán: la que lleva por el sendero de la verdad y otra, llena de mentiras, que conduce a la dictadura”. Para los analistas políticos, el lanzamiento de su carrera reviste un “valor simbólico” que el padre del delfín, Asif Zardari, no dudará en aprovechar.

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