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El pulso entre el Gobierno egipcio y la oposición se traslada a las urnas

Egipto mantiene el 15 de diciembre para el referéndum constitucional

La oposición pretende continuar con la movilización en las calles

Participantes en la manifestación contra Morsi ayer en Tahrir.
Participantes en la manifestación contra Morsi ayer en Tahrir. EFE

El presidente egipcio, Mohamed Morsi, ha conseguido llevar el agua a su molino. El conflicto que le enfrenta a la oposición laica se dirimirá en las urnas el próximo 15 de diciembre, cuando se celebrará el referéndum sobre el borrador constitucional apadrinado por los islamistas. La derogación de su controvertida declaración constitucional el sábado por la noche no ha satisfecho a la oposición, que pretende continuar con la movilización en las calles. Sin embargo, ésta no podrá evitar que el pulso se traslade a las urnas, el terreno de juego favorito de los islamistas.

El Frente de Salvación Nacional, la principal plataforma de la oposición laica, rechazó como insuficientes las presuntas concesiones de Morsi, que algunos de sus integrantes calificaron de vacías, pues no el presidente renuncia al deseo de aprobar su borrador constitucional, el principal objetivo detrás del decretazo. Además, el Frente insistió en denunciar un referéndum de un borrador sin consenso. “Lo que ha pasado es una manipulación y una continuación del engaño en nombre de la ley y la legitimidad”, afirmó el Movimiento 6 de Abril en un comunicado.

Según informó el diario Al Ahram, Morsi firmó un decretó para implicar al ejército en el mantenimiento del orden, pues le autoriza a arrestar a civiles hasta la celebración del referéndum. El rol del ejército podría no terminar ahí, pues una filtración de última hora no confirmada aseguraba que el rais ordenará la supervisión del referéndum al ejército, en lugar de los jueces, tal como establece la normativa.

La nueva declaración constitucional, redactada el sábado, mantiene algunas de las provisiones del decretazo, detonante de la crisis actual. Por ejemplo, autoriza nuevos juicios a responsables de los abusos cometidos durante el régimen de Mubarak. Sin embargo, no contiene su elemento más polémico: el blindaje de todas las decisiones y acciones del raïs islamista frente a una posible revocación de la justicia.

El nuevo decreto establece también que, en caso de que el “No” resulte vencedor en el referéndum, el presidente llamará a la elección de una nueva Asamblea Constituyente de 100 miembros en tres meses. En la anterior Asamblea los islamistas gozaban de una amplia mayoría, lo que les permitió aprobar el borrador que se someterá a la consulta popular sin los votos de las fuerzas laicas.

Durante los próximos días, la heterogénea y fragmentada oposición al presidente Morsi deberá tomar una importante decisión: hacer campaña por el “No”, o bien llamar al boicot del referéndum, apostando a que una baja participación provocará que la nueva Carta Magna nazca sin una sólida legitimidad. El debate será toda una prueba de fuego para la oposición, pues si no consolida una mínima unidad en este asunto, servirá en bandeja la victoria al Gobierno.

Por su parte, los Hermanos Musulmanes instaron ayer a la oposición a abandonar sus protestas. “El decreto constitucional es el que causó los conflictos recientes ha sido cancelado... No hay ahora excusa para las movilizaciones masivas”, reza un comunicado hecho público por la Hermandad. La histórica organización islamista desafía a sus adversarios a aceptar el resultado del referéndum: “Esta es la base de la democracia, ¿la aceptarán ellos?”.