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Bersani se impone como líder en las primarias del centroizquierda italiano

Matteo Renzi, alcalde de Florencia, reconoce la victoria de su rival tras los primeros resultados

Los candidatos Bersani (izq.) y Renzi posan antes del debate televisado celebrado el 28 de noviembre.
Los candidatos Bersani (izq.) y Renzi posan antes del debate televisado celebrado el 28 de noviembre. AFP

Pier Luigi Bersani, de 61 años, es ya el candidato oficial del centro izquierda italiano a las elecciones generales de la próxima primavera. Su clara victoria de este domingo sobre Matteo Renzi, de 37 años, coloca al Partido Democrático (PD) en una situación privilegiada para recuperar el poder. No solo porque sea la opción política mejor colocada en las encuestas o la primera en elegir a su candidato, sino porque el proceso de primarias —abierto, vivo, ejemplar— ha sacado a la luz las ganas de cambio y de compromiso con la política de más de tres millones de simpatizantes.

Nada más conocer que Pier Luigi Bersani, secretario general del PD, superaba el 60% de los votos tras los primeros recuentos, Matteo Renzi, alcalde de Florencia, reconoció su derrota, felicitó al ganador y descartó cualquier tipo de polémica: “Seremos leales”. Durante el proceso de primarias, pero sobre todo a lo largo de los últimos 15 días, quedó patente que entre el aspirante veterano, Pier Luigi Bersani, y la joven promesa, Matteo Renzi, no existía química ni apenas puntos en común, pero sus diferencias lograron despertar al centro izquierda italiano. Se reflexionó en público sobre si se debe llegar al poder con una opción más de centro o más de izquierdas, si los viejos principios aún están vigentes o son necesarios otros nuevos, si el candidato debía ser un antiguo comunista con amplia experiencia de Gobierno o un joven católico hijo de la mercadotecnia y el pragmatismo.

Los simpatizantes aceptaron el reto. La conclusión –por encima de la victoria de Bersani —es que el centro izquierda existe, tiene ganas de pelea y opciones de victoria. Ya el 25 de noviembre, más de tres millones de votantes se acercaron a las 9.232 urnas de las primarias y otorgaron el 44,9% de los votos a Bersani y el 35,5% a Renzi. Los aspirantes perdedores –Nichi Vendola, Laura Puppato y Bruno Tabacci— decidieron entonces apoyar a Bersani para la segunda vuelta de este domingo. Fue una semana intensa donde ni Bersani ni Renzi tuvieron empacho en decirse las cosas a la cara, en directo y en horario de máxima audiencia. Todo un ejemplo para los partidos que, como el Pueblo de la Libertad (PDL) de Silvio Berlusconi, agoniza a la espera de que su líder tome una decisión sobre si echar el cierre definitivamente o intentarlo de nuevo.

Las dudas planteadas sobre viejos privilegios y anticuadas doctrinas han escocido mucho

Una de las claves del debate fue si no va siendo hora ya de que los viejos políticos italianos dejen paso a las nuevas generaciones. La edad y las ideas de Renzi trajeron además un dilema añadido: ¿siguen siendo útiles los viejos credos de la izquierda o es necesario abrir el abanico a nuevos votantes, por qué no también a los moderados del centro derecha? De ahí que el alcalde de Florencia fuese visto por buena parte de la nomenclatura del PD como un peligro. Y sin duda lo es. Entre otras cosas porque inoculó la autocrítica. No hubo intervención en la que no repitiera que la situación de ruina económica y moral en que se encontró Mario Monti a Italia no era solo culpa de Silvio Berlusconi, sino también de los últimos gobiernos de centro izquierda que no hicieron lo suficiente. Un fuego amigo que tenía un claro destinatario: Pier Luigi Bersani, ministro en los gobiernos de Romano Prodi y Massimo D’Alema.

En cualquier caso, el camino que ahora emprende Bersani, feliz tras su victoria clara, hacia la presidencia del Gobierno de Italia estará marcado por estas elecciones primarias. Él las quiso, se expuso y las ganó. Sale por ello reforzado. Pero también marcado por la huella dejada en el partido por un huracán irreverente y fresco llamado Matteo Renzi.