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Salto cualitativo en Jordania de las protestas contra el régimen monárquico

Los manifestantes piden en la calle la caída del rey Abdalá

Protesta en Amman por la subida del carburante el miércoles.
Protesta en Amman por la subida del carburante el miércoles. EFE

“¡Abdalá tu tiempo está acabado!”, “¡Abajo Abdalá!”. En las calles de Ammán y de otras ciudades de Jordania miles de manifestantes corearon hoy, por primera vez, eslóganes contra el rey Abdalá II que supusieron un salto cualitativo en las protestas que vive el reino hachemita.

Los cortejos de protesta, compuestos por jóvenes islamistas e izquierdistas, empiezan a parecerse en Jordania a los de la primavera árabe en los países norteafricanos. “Como lo hemos visto en otros lugares hay una sed de cambio” en Jordania, reconoció, el jueves, el portavoz adjunto del Departamento de Estado de EE UU.

Por tercer día consecutivo los manifestantes se quejaron del incremento de los precios de la gasolina (12%), del gasóleo doméstico (53%) y del transporte público (11%) así como de la corrupción. Pero sus reivindicaciones van mucho más allá de la mera abrogación de estas subidas y son de índole política.

Desde que estallaron las protestas, el miércoles, un manifestante resultó muerto y se registraron también 71 heridos —54 de ellos policías—, según la Dirección de Seguridad Pública jordana. Más de 150 personas han sido también detenidas, pero 30 volvieron a ser puestas en libertad.

El Gobierno decretó el martes por la noche el incremento de los precios, y otras medidas como la congelación del empleo público, para intentar recaudar más y gastar menos. Su objetivo es recortar el elevado déficit presupuestario. Jordania, con una población de 6,5 millones de habitantes palestinos y beduinos, atraviesa también una crisis económica.

Detrás de las manifestaciones está la principal fuerza de oposición, los Hermanos Musulmanes (islamistas), aunque sus dirigentes no participaron ayer en las protestas. “No nos hemos echado aun con fuerza a la calle”, señaló un jefe islamista al diario Jordan Times.

Para desactivar la incipiente rebelión los Hermanos Musulmanes, un partido similar al que gobierna en Egipto, exigen, además de la anulación de las subidas, un recorte de los poderes del rey Abdalá, la formación de un Gobierno de salvación nacional y la cancelación de las elecciones legislativas del 23 de enero que tenían la intención de boicotear. Rechazan un sistema electoral que favorece a las zonas rurales en detrimento de las urbanas donde están menos implantados. A muy corto plazo piden la liberación de todos los detenidos desde el miércoles.

Tras reunirse con dos responsables islamistas el ministro del Interior, Awad Khleifat, declaró a Petra, la agencia de prensa jordana, que los poderes del monarca, estipulados en tres artículos de la Constitución, constituían “líneas rojas” innegociables. El soberano hachemita debe de considerar la situación lo suficientemente grave como para cancelar hoy una visita que se disponía a efectuar al Reino Unido, según informó el Foreign Office.

Hace tres semanas el propio rey Abdalá, de 50 años de los que lleva 13 en el trono, invitó a los Hermanos Musulmanes a participar en las legislativas. “Mi mensaje (...) es que si queréis cambiar Jordania a mejor las próximas elecciones y el nuevo Parlamento bridan una oportunidad”, subrayó.

Otro gesto apaciguador fue el primer juicio por corrupción, que concluyó el domingo, de un poderoso intocable del régimen: Mohamed Dahabi, exjefe del servicio secreto. Fue condenado a 13 años de cárcel y a una multa de 21 millones de euros.

Si las protestas siguen adelante y la situación de Jordania se agrava quedará desmentida la teoría de que las monarquías árabes están siendo capaces de sortear las convulsiones que conlleva la primavera árabe mejor que las repúblicas. Hasta ahora solo han sido derrocados los dictadores que gobernaban tres repúblicas (Túnez, Egipto y Libia).