Elevada participación y la posibilidad de largos recuentos en Ohio

Hay 7,9 millones de electores registrados, y 1,8 millones habían votado por adelantado

Votantes en Cleveland, Ohio.
Votantes en Cleveland, Ohio.BRENDAN SMIALOWSKI (AFP)

Las urnas abrieron hoy en Ohio a las 6.30 de la mañana y las colas de votantes se formaron casi inmediatamente. Hay registrados unos 7,9 millones de electores. En realidad, los ciudadanos de Ohio llevaban votando ya 27 días. Las largas colas que se vivieron en 2004, de hasta siete horas de espera, bajo la lluvia y con un intenso frío, llevaron a las autoridades a instaurar un periodo de voto por adelantado en persona o por correo. Antes de la jornada de hoy ya habían votado, de hecho, 1,8 millones de personas. La certeza de una alta participación, de más del 63%, y de problemas con los votos provisionales, auguran una larga noche de recuento en el Estado que elige al candidato ganador de forma invariable desde 1964.

En 2008, Ohio emitió más de cinco millones de votos. La campaña de Barack Obama espera que hoy se iguale o se bata esa marca, ya que, tradicionalmente, cuanta más participación hay, más avanza el Partido Demócrata en los resultados. El problema son los votos provisionales. Cuando en la identificación que aporta un elector hay un detalle que no concuerda con su registro -la dirección o la edad, por ejemplo- se le permite votar, pero de forma provisional. Luego, las autoridades deben comprobar si es quien dice ser. En 2008 hubo unos 200.000 votos provisionales, y Obama acabó ganando el Estado por unos 206.000. Ambos bandos esperan que en estas elecciones haya una cantidad similar de papeletas provisionales.

Si la diferencia es tan ajustada que se podría decidir por esos votos provisionales, el sistema electoral de Ohio no permite iniciar su recuento hasta el próximo 17 de noviembre. Además, si el resultado final ofrece una diferencia entre ambos candidatos de menos del 0,25%, el Estado inicia un recuento automático, sin que lo soliciten las campañas. El Gobierno estatal estima que eso sucedería este año si la diferencia entre Mitt Romney y Obama es de 14.000 votos o menor. Hay unos plazos concretos para ese plazo, según explican en la Secretaría de Estado de Ohio: entre el 2 y el 11 de diciembre. En 2000 el largo recuento de Florida, y las impugnaciones en los juzgados, acabaron el 12 de diciembre, con una decisión final del Tribunal Supremo.

Las dos campañas saben hoy lo importante de movilizar a sus bases. Para el campo de Obama es crucial movilizar a los votantes más jóvenes. Con Sarah Payn, de 19 años, lo han logrado. Acudió a depositar una papeleta por primera vez en su vida en Upper Arlington, al oeste de Columbus. Explicó que creció con ideas conservadoras, pero que recientemente decidió apoyar al presidente Obama. “Merece cuatro años más”, dijo, tras votar. “Crecí con los años de George Bush y al final me di cuenta del mucho daño que le había hecho al país. Me importan los asuntos sociales: que las mujeres puedan decidir sobre su propio cuerpo y que el matrimonio sea un derecho para todos”.

Payn era una demócrata votando en una zona mayoritariamente republicana. Instantes antes, justo a la otra parte de Columbus, al este, Patty Collins, de 45 años, votaba a favor de Romney en un bastión demócrata. “Aquí hay muchos afroamericanos y muchos gais. Es la base de Obama”, explicaba. “Barack Obama es un socialista. Al menos ahora no hay aquella fascinación que había por él hace cuatro años. Pero lo que me sorprende es que la gente aun le vote. Me disgusta, de verdad, ver lo que ha hecho con la economía”. Collins admitía que todo depende hoy de la participación. Una mayor afluencia de votantes a las urnas apuntalaría, probablemente, a Obama.

Una ingente legión de voluntarios demócratas descendió esta mañana sobre los puntos de voto en Ohio. Repartían papeletas; ofrecían información, y explicaban, a última hora, las propuestas de sus candidatos. Dot Wilson, una afroamericana de 65 años, camina a duras penas. Se tuvo que traer una silla a esperar a la intemperie, en una fría mañana, ante una iglesia baptista en Columbus. “Cualquier cosa por el presidente”, explicó esta voluntaria. El día anterior había estado en un mitin de Obama en la ciudad. Se llevó a su madre, de 85 años. “Mi madre no podía votar cuando era joven. ¡Hace cuatro años pensaba que la candidatura de Obama sólo podía ser una broma! Ahora podemos votar para reelegir al primer presidente de raza negra del país. Cualquier esfuerzo es poco”, añadió.

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En un último sprint, y a pesar de que la campaña se había dado por acabada el lunes, esta mañana visitaron Cleveland, al norte del Estado, tres de los cuatro hombres cuyos nombres estaban en las papeletas electorales. Los republicanos Romney y Paul Ryan acudieron a reunirse con voluntarios y operativos de su campaña. El vicepresidente, Joe Biden, hizo también una visita por sorpresa a un restaurante. Los sondeos daban hasta hoy un resultado muy ajustado en Ohio. Y cualquier esfuerzo era poco para arañar unas cuantas papeletas y conseguir los 18 votos electorales de un Estado en el que todas las miras estaban puestas en la jornada electoral.

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