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Cameron se pertrecha para contrarrestar a Boris Johnson

El primer ministro británico trata de frenar el ascenso del alcalde de Londres como alternativa del Partido Conservador

David Cameron ha cerrado este miércoles en Birmingham la conferencia de otoño del Partido Conservador con un discurso de clausura sólido, serio, plano, una curiosa mezcla de grave y optimista al mismo tiempo. Ha sido su manera de contrarrestar la emergencia de Boris Johnson como niño bonito del partido y potencial alternativa si las cosas van de mal en peor para la coalición que Gobierna Reino Unido y en particular para el primer ministro.

El alcalde de Londres había hecho desternillarse de risa la víspera a los congresistas en una intervención plagada de chistes, juegos de palabras y veladas referencias a sus aspiraciones al ensalzar el éxito de los Juegos de Londres, inevitablemente vinculado a su persona.

Fue la de Boris una intervención que confirmó su auto-asignado papel de bufón de gran calibre intelectual. Pero, también, que ese bufón es un político con una inaudita capacidad para conectar con el público y, aún más importante, contagiar optimismo.

Frente a eso, y frente al inesperado éxito del líder de la oposición, Ed Miliband, en el congreso laborista, Cameron dejó de lado los juegos florales y optó por un perfil de sustancia y moderación.

No es que ofreciera mucha sustancia, falto de anuncios concretos. Quiso ser, sobre todo, una invitación a los británicos para que crean en si mismos y una reiteración de que el camino del ajuste es largo pero hay salida. Echó la culpa de la situación a “los escleróticos países europeos” y al derroche laborista. Intentó destrozar el intento de Miliband la semana pasada de arrebatar a los conservadores el lema centrista “una nación” al decir que el Laborista es un partido “de una noción: endeudarse”.

“Esta es la cuestión crucial que tenéis que saber. Sí, las cosas están peor de lo que creíamos; sí, nos está costando más tiempo de lo que esperábamos. Pero este país está en alza”, dijo. “Ha llegado el momento de elegir entre nadar o hundirse, entre hacer cosas o el declive”, añadió. Un mensaje que casaba mal con las previsiones publicadas esta misma semana por el FMI, en las que estima que la economía británica se contraerá este año un 0,4%, en lugar del 0,2% previsto, y que en 2013 crecerá solo un 1,1% en lugar del 1,4% que había vaticinado.

El primer ministro, que apenas mencionó a sus socios de coalición y eludió entrar en los temas que más deleitan a la derecha del partido, como los ataques a Europa, a la inmigración o la lucha contra el crimen, atacó las políticas sociales de los laboristas, que a su juicio desincentivan al individuo. “El trabajo no es esclavitud, es la pobreza lo que es una esclavitud, y de nuevo somos nosotros, el moderno y caritativo Partido Conservador, el que es un verdadero defensor de la lucha contra la pobreza en la Gran Bretaña de hoy”, proclamó.

En esa misma línea, añadió: “Nos llaman el partido de los más acomodados. No, nosotros somos el partido de los que quieren que todos sean más acomodados, de los que se esfuerzan por tener una vida mejor para ellos y sus familias. Y eso nunca nos ha de dar vergüenza”.