Las sanciones que pesan sobre Teherán

EE UU y la Unión Europea optaron por castigar al régimen de los ayatolás por su empeño en proseguir el programa nuclear

Los fallidos intentos de Naciones Unidas a través del Organismo Internacional para Energía Atómica (OIEA) de inspeccionar y frenar el programa nuclear iraní llevaron a la ONU a ratificar cuatro rondas de sanciones contra Irán entre 2006 y 2010. Estas sanciones, informa la página web de la cadena británica BBC, incluían la prohibición de suministrar a Teherán armamento pesado y tecnología suceptible de ser usada en el programa nuclear. A esta serie de sanciones se unió el bloqueo de las exportaciones iraníes de armas y la congelación de los contactos con distintas personalidades y compañías. La resolución 1929, aprobada de 2010,  dio luz verde a la inspección de las cargas con destino a Irán para descubrir e impedir que el régimen pudiera hacerse con materiales y equipos prohibidos por las directivas de la ONU.

Además de estas sanciones, la Unión Europea y Estados Unidos impusieron una serie de restricciones en el comercio de equipos que pudieran ser utilizados para el enriquecimiento de uranio y confeccionaron una lista con los nombres de individuos y organizaciones con los que restringía los contactos por estar vinculados o ayudar al programa nuclear. A estas personas se les prohibió la entrada tanto en la UE como en EE UU. Desde diciembre  se encontraban en esa lista 39 personas y 141 compañías, aunque no se hicieron públicos los nombres. También prohibieron en 2011 la exportación a Irán de tecnología y equipos para la producción y el refino de gas natural.

El 1 de julio de 2012, Bruselas y Washington hicieron efectiva la prohibición de la importación, compra y transporte del petróleo iraní. Hasta entonces, los 27 compraban aproximadamente el 20% de las exportaciones iraníes de crudo. A partir de entonces, las compañías europeas -las estadounidenses ya lo tenían prohibido- tampoco pudieron asegurar los cargamentos de crudo iraní, mientras antes cubrían el 90% de ellos. 

Esta serie de duras sanciones se anunció en enero y se fueron poniendo paulatinamente en efecto después de que el 23 de enero la UE congelara los activos del Banco Central de Irán y prohibiera el comercio con oro y metales preciosos con ese banco y otras instituciones gubernamentales de la República Islámica.

Antes de que la UE iniciara el embargo de petróleo, las exportaciones de crudo iraní cayeron a 1,5 millones de barriles por día, mientras que en 2011 ascendían a 2,5 millones de barriles, lo que supuso una reducción en los ingresos provenientes del petróleo de 32.000 millones de dólares en 12 meses. Esta disminución de ingresos provocó la caída del precio del rial con respecto a las divisas internacionales. En enero, en el mercado no oficial el rial se cambiaba a 23.000 por un dolar. Mientrs tanto, los precios de los alimentos básicos -pan, leche y carne- han aumentado un 20%, según la estadística oficial iraní. El Gobierno de Ahmadineyad indicó el pasado 1 de julio que burlaría las sanciones porque había hecho acopio de productos importados y tenía unas reservas de divisas por valor de 150.000 millones de dólares.

El primer país en imponer sanciones al régimen de los ayatolás fue Estados Unidos, que rompió relaciones con Teherán en abril de 1980 tras el asalto de su Embajada y la toma de rehenes por estudiantes iraníes. Washington prohibió practicamente todo el comercio con Irán, salvo el dirigido a actividades que "beneficien al pueblo iraní", como las exportaciones de equipamiento médico y agrícola, asistencia humanitaria y material de información, incluidas las películas.

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En noviembre de 2011, EEUU, Reino Unido y Canadá anunciaron más snciones bilaterales contra Teherán, tras el informe del OIEA que insinuaba que el programa nuclear iraní podía tener fines militares. EEUU extendió las sanciones a las compañías internacionales que ayudasen a la industria petrolífera y petroquímica iraní.  Reino Unido ordenó a todas sus instituciones financieras que cortaran sus negocios con las iraníes.

El 28 de junio de 2012, EEUU prohibió a los bancos mundiales que realizaran transacciones de petróleo con los bancos iraníes, aunque concedió a 20 países, incluida China, un periodo de seis meses para ejecutar la prohibición.

En los últimos años también han decretados distintas sanciones otros países como Suiza, Japón, Australia y Canadá.

Por el contrario, Rusia rechazó en enero de 2012 de imposición de más sanciones a Irán. Además, China e India han indicado que no piensan reducir el nivel de sus importaciones de crudo iraní. El pasado 16 de enero, el Ministerio de Exteriores chino criticó que se imponga la ley de un país sobre la ley internacional y se fuerce a otros países a aceptarla. También Turquía ha rechazado sumarse al embargo de petróleo de su vecino y sostiene que no impondrá ninguna sanción que no esté ordenad por la ONU, pero con el rechazo de Pekín y Moscú, parece difícil que el Consejo de Seguridad apruebe nuevas medidas contra la República Islámica. 

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