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Las protestas se intensifican en China en el aniversario de la ocupación por Japón

Grandes manifestaciones nacionalistas cuando se cumplen 81 años de la invasión del noreste del país por parte de Japón

Las protestas antijaponesas que desde la semana pasada tienen lugar en varias ciudades chinas han subido de intensidad este martes, con ocasión 81 aniversario del inicio de la invasión del noreste de China por parte de Japón. La fecha es recordada regularmente, pero este año se ha visto acompañada por las mayores manifestaciones nacionalistas contra Tokio que vive China en las últimas décadas, debido a la intensificación de la disputa que mantienen los dos países por la soberanía de un conjunto de islas deshabitadas en el mar de China oriental.

Numerosas compañías japonesas –entre ellas Panasonic, Canon, Honda, Mazda, Nissan y Mitsubishi- se han visto obligadas a suspender la actividad en algunas de sus fábricas chinas y cientos de negocios han cerrado temporalmente, tras haber sufrido ataques en los últimos días o en previsión de posibles incidentes. La marca Uniqlo ha cerrado algunas de sus tiendas de ropa y lo mismo ha hecho el grupo Seven & I con muchos de sus supermercados Ito Yokado y tiendas 7-Eleven.

Miles de chinos se han manifestado hoy frente a la embajada de Japón en Pekín, donde un número similar --si no mayor- de policías, soldados y antidisturbios, y barreras de hierro protegían la legación y vigilaban que no se fuera de las manos la concentración. La entrada de la embajada estaba sembrada de cientos de tomates, patatas, piedras y botellas de agua mineral, que periódicamente arrojaban los manifestantes con la connivencia de las fuerzas de seguridad.

“Las islas Diaoyu nos pertenecen”, reza la pancarta enarbolada por un grupo de jóvenes enardecidos junto a retratos de Mao y banderas chinas, bajo la mirada atenta de los policías. El archipiélago, conocido en Japón como Senkaku, está controlado por Tokio pero es reclamado por ambos países. “Hay que barrer a todos perros japoneses”, señala otra pancarta.

“He venido a manifestarme porque estoy en desacuerdo con Japón. Ha ocupado nuestra tierra y quiero mostrar mi descontento”, afirma Zhou Guangming, de 40 años, que trabaja en un hotel cercano, con una bandera roja china en la mano. En el abdomen exhibe una gran pegatina del mismo color que dice: “Las islas Diaoyu son parte intrínseca del territorio chino. La soberanía china es sagrada e inviolable”.

Dos ciudadanos japoneses han desembarcado este martes en una de las islas, lo que ha sido calificado por el Ministerio de Exteriores chino de provocación. Pekín ha presentado una queja oficial al Gobierno de Tokio y ha afirmado que se reserva el derecho a “emprender más acciones”. “El desembarco ilegal de ultraderechistas en el territorio chino de las islas Diaoyu ha sido una grave acción provocativa que viola la soberanía territorial china”, ha asegurado Hong Lei, portavoz de Exteriores.

La disputa territorial se agrió la semana pasada después de que el Gobierno de Tokio decidiera nacionalizar tres de las islas al comprárselas a su propietario japonés. La medida provocó la ira de Pekín, que, en respuesta, envió a la zona seis buques de vigilancia. Se cree que las aguas que rodean el archipiélago contienen importantes reservas de gas. Los analistas consideran que China también caldeó el asunto la semana pasada cuando anunció la demarcación exacta de las aguas que reclama alrededor de las islas.

Hoy, 10 barcos de vigilancia marina y uno pesquero de patrulla chinos se han acercado a los islotes en disputa. De ellos, tres han entrado en lo que Japón considera en sus aguas territoriales, según el servicio de guardacostas. Tokio está incrementando las defensas en los alrededores del archipiélago, después de que la prensa de los dos países asegurara que una flota de unos 1.000 barcos de pesca chinos se dirige a la zona.

Las protestas, ruidosas, y en el caso de Pekín muy bien organizada, han tenido lugar también en otras ciudades como Shanghai, Guangzhou y Wenzhou. El Gobierno chino permite en raras ocasiones las manifestaciones, y las que se han producido en los últimos días han recibido claramente cierta aprobación oficial.

Los incidentes tienen lugar cuando el secretario de Defensa de Estados Unidos, Leon Panetta, se encuentra en China para impulsar las relaciones militares mutuas. Panetta ha pedido de nuevo calma y contención sobre el conflicto entro los dos países asiáticos, informa Reuters. El lunes dijo en Tokio que Washington no tomará partido en el enfrentamiento y espera que China y Japón “mantengan buenas relaciones y encuentren una forma de evitar que se produzca una mayor escalada”. El general Liang Guanglie, ministro de Defensa, ha afirmado tras reunirse con su homólogo americano que Pekín desea una resolución “pacífica y negociada” del conflicto.

Un político taiwanés ha afirmado hoy que unos 60 pesqueros planean salir el próximo sábado rumbo al archipiélago en liza, que es reclamado también por Taiwán.

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