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Condenado a muerte en ausencia el vicepresidente suní Tarek Al Hashemi

El país ha vivido un repunte en la violencia con frecuentes ataques dirigidos contra las fuerzas de seguridad

Restos de un coche bomba en Kirkuk, a 290 kilómetros de Bagdad, tras una explosión ocurrida el viernes.
Restos de un coche bomba en Kirkuk, a 290 kilómetros de Bagdad, tras una explosión ocurrida el viernes. EFE

Un tribunal iraquí condenó el domingo a muerte en rebeldía al vicepresidente suní Tareq al Hashemi, tras hallarlo culpable de delitos de terrorismo, mientras una ola de atentados en distintos puntos de Irak causó más de 70 muertos y cerca de 300 heridos.

Al Hashemi, que está refugiado en Turquía, y su cuñado, Ahmed al Qatan, fueron declarados culpables de la muerte de la abogada Suhad al Obeidi, y de un oficial de la Policía y su esposa, según informó la televisión oficial Al Iraqiya.

El juicio contra el vicepresidente suní se reanudó este domingo en el Tribunal Supremo Penal de Irak después de que se produjera un cambio de jueces en el proceso, cuya sentencia es apelable en los treinta días siguientes al dictamen de la corte.

Al Hashemi siempre ha negado las acusaciones en su contra y ha insistido en que los testimonios obtenidos de sus escoltas por las autoridades de Bagdad fueron conseguidos por la fuerza.

Este caso se remonta al pasado 19 de diciembre, cuando las autoridades iraquíes emitieron una orden de arresto contra el vicepresidente y varios de sus escoltas por delitos de terrorismo, lo que desencadenó una crisis política en el país y tensiones religiosas.

El bloque político de Al Hashemi, Al Iraqiya, llegó a boicotear temporalmente las reuniones del gobierno —encabezado por el chií Nuri al Maliki— y del Parlamento en señal de protesta por esa decisión.

El vicepresidente huyó entonces al Kurdistán iraquí, donde encontró la protección del presidente de esa región autónoma, Masud Barzani, para el pasado mes de abril viajar a Catar y días después a Turquía.

El juicio contra Al Hashemi comenzó el pasado 3 de mayo en medio de un amplio dispositivo de seguridad, y cinco días después la Interpol (policía internacional) dictó una orden para su detención y entrega entre los 190 países miembros de la organización.

Ola de ataques en provincias con mayoría chií

El fallo coincide hoy con una cadena de ataques en distintas provincias del país, en los que han muerto al menos 78 personas desde la pasada madrugada, de acuerdo con el último recuento de víctimas facilitado a Efe por una fuente de la Policía iraquí.

El atentado más sangriento se produjo cerca de la ciudad de Al Emara, 370 kilómetros al sur de Bagdad, donde 15 personas fallecieron y 50 más sufrieron heridas por el estallido de dos coches bomba.

Uno de los vehículos explotó cerca de una mezquita chií en la zona de Ali al Sharqi, 40 kilómetros al norte de Al Emara, y, cuando llegó al lugar una patrulla de la policía, estalló el segundo coche.

La otra ciudad objetivo principal hoy de los terroristas fue Kirkuk, 250 kilómetros al norte de la capital, donde se registraron cuatro atentados.

En el más mortífero de esos ataques fallecieron ocho personas y 30 más resultaron heridas al explotar un coche bomba cerca de un centro de reclutamiento de la Policía.

Otro atentado similar registrado en las proximidades de la universidad causó la muerte a al menos siete personas y heridas a medio centenar.

A estas explosiones se suma un ataque armado la pasada madrugada, que se cobró las vidas de 11 personas, entre ellas dos oficiales del Ejército, contra un puesto de control militar cerca de Balad, 80 kilómetros al norte de Bagdad.

En la capital, el estallido de cuatro coches bomba en barrios de mayoría chií causó la muerte de al menos 16 personas y heridas a 77, en unos ataques que tuvieron como objetivo dos mercados y un restaurante, entre otros.

Además, la fuente policial indicó que unos quince coches bomba y artefactos explosivos detonaron en las provincias de Diyala (este), Nínive (norte), Salahedín (centro), Basora (sur) y Zi Qar (sur), con un saldo de 17 muertos y 73 heridos.

Uno de esos ataques fue perpetrado cerca del consulado francés en Al Nasiriya, capital de Zi Qar, donde el estallido consecutivo de dos artefactos en la céntrica calle Bagdad causó cuatro muertos y seis heridos.

Irak ha sido escenario en los últimos meses de un repunte de la violencia, con frecuentes atentados dirigidos contra las fuerzas de seguridad y objetivos chiíes, desde la retirada de las tropas estadounidenses en diciembre pasado y la emisión de la orden de arresto contra Al Hashemi.