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ARTURO SARUKHÁN | EMBAJADOR DE MÉXICO EN EE UU

"Los candidatos deben valorar la importancia de las relaciones con EE UU"

El diplomático aboga por que el próximo presidente de su país mantenga la “relación estratégica” que se ha logrado entre ambas naciones

Arturo Sarukhán, embajador de México en Estados Unidos.
Arturo Sarukhán, embajador de México en Estados Unidos. EFE

Arturo Sarukhán (México DF, 1963) es el embajador de México en Estados Unidos, la nación en la que reside el mayor número de emigrantes mexicanos -11,6 millones, según el Censo, que se incluyen dentro de los 35 millones de ciudadanos con doble nacionalidad o con ascendencia mexicana que viven aquí-. En vísperas de las elecciones presidenciales de su país, Sarukhán ha concedido una entrevista a EL PAÍS para hablar sobre la repercusión de los comicios en la relación bilateral con EE UU. Haciendo honor a su cargo, el diplomático elude pronunciarse sobre los temas que considera se adentran en la esfera exclusiva de la política doméstica mexicana -la lucha contra el narcotráfico o la operación Fast and Furious, relacionada con el tráfico de armas a México y que esta semana le ha costado al fiscal general de EE UU la declaración en desacato por parte del Congreso-, pero es contundente y claro con aquellas medidas o declaraciones en materia migratoria que tienen lugar en EE UU y que “distorsionan”, en su opinión, la percepción de la comunidad hispana.

Independientemente de quien gane en noviembre, ciertamente buscaríamos que las líneas que se han establecido en nuestra relación bilateral se mantengan"

P. ¿Qué consecuencias, de cara a la relación bilateral con EE UU, podría tener el resultado electoral en su país del próximo domingo?

R. Todo aspirante a la presidencia de México debería ser consciente del enorme peso de la relación con EE UU. Los 3.000 kilómetros de frontera, la relación económico comercial, los 35 millones de mexicano americanos que viven en este país... Son realidades inescapables, más allá de las filosofías o las visiones mundiales que puedan tener los principales candidatos. A ninguno se le puede escapar la enorme relevancia de mantener el positivo tono muscular que esta relación estratégica entre ambos países ha venido adquiriendo en estos últimos años.

P. Por lo tanto, si Andrés Manuel López Obrador (PRD) ganara las elecciones, nada cambiaría sustancialmente...

R. Lo que yo he dicho es que a ninguno de los candidatos se le debería escapar la importancia de esta relación bilateral, aunque a alguno se le escapará.

P. ¿Qué candidato cree usted que prefería la Casa Blanca?

R. Dejaría que la Casa Blanca se pronuncie al respecto...

P. ¿Y cómo afectaría un cambio de inquilino aquí? ¿Si el candidato republicano a la presidencia de EE UU ganara las elecciones en noviembre, se modificaría esa relación estratégica de la que habla labrada en los últimos años con la Administración Obama?

R. Por razones más que evidentes tengo que ser un purista simétrico en el entramado político ideológico en EE UU. Pero nosotros, independientemente de quien gane en noviembre, ciertamente buscaríamos que las líneas que se han establecido en nuestra relación bilateral se mantengan, sin olvidar, claro, que los dos primeros años de la presidencia de Felipe Calderón coincidieron con la Administración de George W. Bush.

P. Sin embargo, y sobre todo durante las primarias republicanas, los mensajes en materia de inmigración de algunos de sus candidatos no han sido ciertamente alentadores para la comunidad hispana

No le escondo nuestra preocupación por algunas de las posiciones y voces xenofóbas que hemos visto en algunos sectores del Partido Republicano"

R. No le escondo nuestra preocupación por algunas de las posiciones y voces xenofóbas que hemos visto en algunos sectores del Partido Republicano, no solo en las primarias, sino antes. Ese es un tema que nos preocupa.

P. Y ese discurso, ¿no podría aumentar más el desapego que aparentemente tiene la comunidad hispana hacia el Partido Republicano?

R. Si hablamos del peso del voto latino, es evidente que habrá costos, pero la reforma migratoria no será la que decante ese voto. El elemento determinante es el mismo que para el resto de la sociedad norteamericana, el desempleo y la situación económica. Aunque para la comunidad hispana el tono, la partitura, es esencial y ese tono se ha caracterizado, en algunos bolsones del Partido Republicano, no solo por incluir expresiones altamente desafortunadas, sino en derivaciones como algunas de las leyes antimigratorias de varios Estados, como Arizona, Alabama, Georgia...

P. Precisamente este lunes el Tribunal Supremo de EE UU decidió neutralizar tres de los apartados más polémicos de la ley de inmigración de Arizona, aunque mantuvo el que permite inquirir por la nacionalidad a quienes hayan sido detenidos por algún otro delito si hay sospechas de que es un inmigrante ilegal. ¿Qué opina sobre la resolución del alto tribunal?

R. Se trata de una decisión agridulce. Nos preocupa que se permita usar el criterio de la apariencia física para determinar a quién se le piden los papeles. Es evidente que a un ciudadano irlandés, por mucho que haya cruzado la calle en un semáforo rojo, no se le va a pedir la documentación, pero sí se le exigirá a un ciudadano de tez morena.

Es importante comprobar que no se dictan leyes que lo único que hacen es generar chivos expiatorios y estigmatizar a una comunidad que no supone una amenaza para la seguridad de EE UU"

P. El fallo, al menos, deja claro que la política migratoria es competencia exclusiva del Gobierno federal

R. Nosotros siempre hemos creído que este tipo de leyes generan enormes dificultades políticas y diplomáticas en la relación bilateral. México y el Gobierno de EE UU han defendido que la política migratoria debe ser una competencia exclusiva del Gobierno central. Si yo fuera el embajador croata a lo mejor me era irrelevante que un gobernador o un alcalde esté invadiendo la esfera de atribución de políticas federales, pero para el embajador de un país con 35 millones de habitantes residiendo al norte de su frontera, es importante comprobar que no se dictan leyes que lo único que hacen es generar chivos expiatorios y estigmatizar a una comunidad que no supone una amenaza para la seguridad de EE UU, sino que, por el contrario, es una comunidad trabajadora y emprendedora.

P. Pese a ello, el tema de la inmigración apenas ha sido abordado por los partidos mexicanos, a diferencia de EE UU, donde ha polarizado el debate electoral de estas últimas semanas

R. Los temas de política exterior, con muy pocas excepciones, ni hacen ganar ni hacen perder las elecciones, y además, tampoco son los detonadores de la preocupación electoral de los ciudadanos. Esto no es distinto en México y por eso ni el tema de la migración, ni en el de la relación bilateral con EE UU, ni el de la política exterior en general, han figurado en la campaña.

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