La victoria del gobernador de Wisconsin complica las opciones de Obama

El resultado del referéndum sobre Walker puede ser un indicador de que el país mira con aprobación al candidato oficial republicano a la Casa Blanca

El gobernador de Wisconsin, Scott Walker, saluda a sus simpatizantes tras conocer su refrendo.
El gobernador de Wisconsin, Scott Walker, saluda a sus simpatizantes tras conocer su refrendo. SCOTT OLSON (AFP)

De haber perdido el referéndum al que le sometió su Estado, el gobernador republicano afín al Tea Party hubiera sido el tercero en detentar tan pésimo título en toda la historia de Estados Unidos. Pero Scott Walker conservará su puesto, lo que en la aritmética política se traduce como una complicación en las opciones electorales del presidente Barack Obama.

Desde el cuartel general montado por la campaña de Walker en Waukesha, el gobernador, que sigue teniendo trabajo por la voluntad popular, compareció ante un nutrido grupo de emocionados simpatizantes cerca de las 11.30 de la noche, hora local. “¡Guau!", acertó a decir el joven político -45 años- ante los vítores y aplausos. Tras agradecer su victoria a “Dios por su infinita gracia” y a toda su familia, Walker declaró que mañana la elección sería historia y había que avanzar en la dirección de hacer crecer América. “Las urnas han dado la razón a quien sabe plantarse y tomar decisiones”, declaró rebosando satisfacción.

La contienda Scott Walker-Tom Barret ha sido observada con lupa por los líderes políticos en Washington debido a sus implicaciones en los comicios generales 

El eslogan elegido por la campaña de Walker es, curiosamente, el mismo que ostenta la de Obama: Adelante (Forward). “Esto es un modelo nacional”, anunció el miembro del Tea Party en referencia a lo que espera que suceda en noviembre. “Fe, familia y libertad”, declaró motivando aún más a su público –si eso era posible-.

La contienda Scott Walker-Tom Barrett ha sido observada con lupa por los líderes políticos en Washington debido a sus implicaciones en los comicios generales del próximo noviembre. Si Walker perdía, los demócratas podían interpretar que sumaban en su haber un Estado que Obama ganó en 2008 y que en este momento no tiene decidido su voto (swing State) y, además, ver en el desahucio del Capitolio no solo el nombre de Walker, sino las prácticas económicas impulsadas por los seguidores del Tea Party y ratificadas por el Partido Republicano. Walker se ha enfrentado a un plebiscito sobre su persona debido a que, a su llegada al poder en la cresta del Tea Party en las elecciones de noviembre de 2010, despojó a sindicatos y trabajadores públicos de sus derechos de negociación laboral colectiva con el objetivo final de controlar el presupuesto estatal. Las protestas fueron de tal intensidad y tamaño que alcanzaron titulares mundiales.

Pero si Walker ganaba –como ha hecho, con casi un 90% del voto escrutado le sacaba 9 puntos a Barrett-, el voto de los ciudadanos de Wisconsin puede ser un indicador de que el país mira con aprobación al candidato oficial republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney. La victoria de Walker es, sin duda, un refrendo a las políticas que pregona el exgobernador de Massachusetts de recorte de presupuesto y rebaja fiscal, que son libro de cabecera del Tea Party en un momento en que la economía es la principal preocupación del electorado.

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Obama ha recibido críticas por no apoyar de manera más decisiva a Barrett y mantenerse ajeno a la campaña

Sin duda, el resultado de Wisconsin es una amarga derrota para los demócratas y los sindicatos, que esperaban ver despojado de su título al gobernador tras haber puesto fin a gran parte de sus derechos de negociación colectiva. El electorado estaba movilizado de tal manera en ese Estado del medio oeste, que decenas de millones de dólares han llegado a las arcas de ambos candidatos para la campaña del referéndum, lo que daba la medida de lo que estaba en juego. En este sentido, Obama ha recibido críticas por no apoyar de manera más decisiva a Barrett y mantenerse ajeno a la campaña. El presidente dio su apoyo al demócrata tras su victoria en las primarias pero no ha viajado hasta Wisconsin ni ha participado en la campaña de reprobación de Walker.

Y sin embargo, poco se habló de los sindicatos y de la pérdida de derechos de negociación de los trabajadores en las últimas semanas de campaña en Wisconsin. Walker y los republicanos se dedicaron a recorrer el Estado enfatizando el gran número de puestos de trabajo que se han creado desde que llegó al Capitolio estatal y lo saneado que ha dejado el presupuesto.

Barrett apeló a la unidad del Estado y a cerrar las heridas todavía abiertas tras un conflictivo y tumultuoso comienzo de legislatura que acabó con la salida de varios senadores del Congreso.

Sobre la firma

Yolanda Monge

Desde 1998, ha contado para EL PAÍS, desde la redacción de Internacional en Madrid o sobre el terreno como enviada especial, algunos de los acontecimientos que fueron primera plana en el mundo, ya fuera la guerra de los Balcanes o la invasión norteamericana de Irak, entre otros. En la actualidad, es corresponsal en Washington.

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