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La represión policial de una marcha de discapacitados indigna a los bolivianos

Los manifestantes, que mantienen una vigilia en La Paz, reclaman una pensión

La policía reprime la protesta de discapacitados en La Paz.
La policía reprime la protesta de discapacitados en La Paz. AFP

La violenta represión policial de una protesta de discapacitados, que llegaron el jueves a La Paz tras una marcha de 100 días, y que se saldó con decenas heridos y siete detenidos, ha desatado la condena de la opinión pública boliviana, mientras el Gobierno achaca la violencia a la presencia de infiltrados.

Una decena de discapacitados en huelga de hambre se refugiaba ayer en La Paz del frío y de la lluvia en improvisadas carpas de plástico, junto a otro centenar que había emprendido una vigilia a 300 metros de la Cámara de Senadores, que debatía un proyecto de ley aprobado por la Cámara de los Diputados, pese al descontento de los interesados.

Los discapacitados decidieron ayunar como protesta ante el veto policial que les ha impedido el paso hacia la Plaza de Armas de La Paz, tras el enfrentamiento con la policía del jueves, que se saldó con siete detenidos, una veintena de uniformados heridos con contusiones y otros tantos discapacitados golpeados y afectados por el gas pimienta lanzado por las fuerzas del orden.

El Gobierno achaca la violencia a la presencia de infiltrados

“Es una plaza de todos los bolivianos”, reclamaban indignados algunos de los discapacitados en sillas de ruedas, que recordaban que en enero una marcha indígena estuvo allí sin mayor problema y que fue recibida por el presidente Morales.

Su enojo cobró fuerza el jueves y tras derribar una primera barrera policial, los manifestantes intentaron forzar una segunda. Las escenas que retransmitieron las cadenas de televisión mostraban la furia de la gente que golpeaba con muletas, palos y piedras, ruedas y ejes de sillas la hilera de escudos del contingente policial, mientras otros, desde el suelo, golpeaban las piernas de los policías.

La policía reaccionó lanzando gas pimienta, que afectó a los más débiles, que necesitan de ayuda para desplazarse. También utilizó bastones eléctricos contra los discapacitados más osados.

Un perro, aparentemente lazarillo, atacó también a dos agentes y acabó retenido y conducido a dependencias policiales. El perro, cuyo dueño aún no se ha identificado, llevaba una capa de camuflaje similar al utilizado por unidades militares.

Un perro, presuntamente lazarillo, fue detenido por agredir a dos agentes

La columna de discapacitados —hombres, mujeres y niños en sillas de ruedas, con muletas y con bastones— llegó el mediodía del jueves al centro de La Paz tras una dramática marcha de 100 días desde Trinidad, capital del departamento de Beni, para llegar a la sede de Gobierno recorriendo los caminos de asfalto y tierra que pasan por Santa Cruz, Cochabamba, las cumbres nevadas y el frio altiplánico, hasta alcanzar El Alto y el centro de La Paz.

Los discapacitados, que partieron el 15 de noviembre, tenían la esperanza de ser recibidos por el presidente Morales en la Casa de Gobierno. Reclaman un pago anual de 3.000 bolivianos (unos 300 euros), que fue ofrecido en la campaña electoral por el gubernamental Movimiento Al Socialismo (MAS). También piden que el proyecto de ley sobre trato igualitario a los discapacitados incluya la serie de modificaciones presentada por sus dirigentes y que la Cámara de Diputados no tuvo en cuenta al aprobar el documento, ahora en manos de los senadores.

El Gobierno ha promulgado un decreto que dispone el pago de 100 euros anuales (unos 27 céntimos de euro por día) para los casos “muy graves y graves” de discapacidad. Una medida que no satisface a ninguno de los casi 40.000 bolivianos con alguna discapacidad.

La ministra de Comunicación, Amanda Dávila, explicó en conferencia de prensa que los hechos de inusitada violencia se desataron a raíz de la intervención de infiltrados que “de discapacitados no tenían nada”, mientras mostraba fotografías de los sospechosos, ahora detenidos.

“Hemos dormido a la intemperie cubiertos por plástico y no hemos reaccionado a la provocación de la policía”, declaró a medios locales el dirigente Camilo Bianchi. Según su versión, muchos agentes uniformados se aproximaron alrededor de las cuatro de la madrugada al grupo de 150 personas que mantienen la vigilia. “Estamos dispuestos al diálogo, pero si se libera a los siete detenidos”, afirmó Bianchi, que rechazó la presunta existencia de infiltrados en la columna de discapacitados.

La Cámara de Senadores tenía previsto anoche sancionar el proyecto de ley. La oposición, minoritaria en la Cámara, aguardaba la oportunidad para respaldar las modificaciones solicitadas por los dirigentes de los discapacitados.