Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Sarkozy sale del Elíseo para lanzarse a una campaña frenética

El presidente elige Annecy para estrenarse como candidato, una ciudad conservadora de la derecha tradicional francesa donde cerró su campaña en 2007. La crisis acapara su discurso

Nicolás Sarkozy visita hoy una fábrica de quesos en Valliere.
Nicolás Sarkozy visita hoy una fábrica de quesos en Valliere. EFE

En su primer día ya como candidato oficial a los comicios de esta primavera, el presidente Nicolas Sarkozy ha abandonado el Elíseo para asumir plenamente su papel de aspirante a su propia elección. Lo ha hecho en una visita a la apacible ciudad burguesa de Annecy, a los pies de los Alpes. “Podemos decidir que otros escriban la historia por nosotros o podemos elegir escribirla nosotros mismos”, lanzó el mandatario en su discurso con el que cerró una jornada dedicada principalmente al contacto con el pueblo al que dice querer “dar la palabra”. Se trata de la primera etapa de una entrada en campaña in crescendo, en la que la próxima cita será un gran mitin este domingo en Marsella.

“He cometido errores pero siempre me he esforzado por ser justo, ser sincero”, aseguró al inicio de su declaración ante unos 3.500 militantes reunidos en la sala Arcadium de Annecy. Acto seguido, el presidente candidato ha iniciado la defensa de su mandato. “Mi mayor orgullo en estos cinco años ha sido no haber dado nunca marcha atrás ante las reformas”, ha explicado entre aplausos, como la del retraso de la edad de jubilaciones, que sacó a miles de franceses a la calle. Siguiendo la línea marcada por sus últimas declaraciones, el mandatario ha reiterado su defensa del recurso al referéndum en caso de bloqueo en cuestiones como las indemnizaciones de los parados y la inmigración ilegal.

Pero el grueso de su discurso ha sido, de nuevo, la crisis económica que “no ha terminado”. “Esta acumulación de crisis marca el fin de un mundo y el inicio de otro, un antiguo mundo al que le cuesta morirse y otro al que le cuesta nacer, en esta disyuntiva se juega nuestro destino”, ha anunciado con tono solemne y ha vuelto a defender los valores del trabajo y el esfuerzo para salir adelante. "Podemos elegir esperar y sufrir o podemos elegir actuar y orientar el movimiento”.

Antes de dirigirse a los militantes, Sarkozy se ha dado un baño de multitudes, “liberado del peso del protocolo” presidencial, según ha asegurado a la nube de periodistas que ha seguido su primer desplazamiento como candidato. Deseoso de recuperar el pulso perdido –los sondeos le siguen dando perdedor por más de 10 puntos frente al socialista François Hollande en la segunda vuelta- con los franceses y de dar una imagen más cercana al pueblo, ha recorrido las calles de la burguesa Annecy y ha visitado una decena de comercios. A continuación ha puesto rumbo a una célebre fábrica familiar de quesos local, en las afueras de la ciudad.

Casi 11 de millones de franceses siguieron el anuncio de candidatura del presidente de la víspera en el telediario del principal canal privado TF1. Durante la noche, su equipo de campaña puso ya en marcha su página de Internet donde se hizo pública la pancarta oficial de su intento por mantenerse como inquilino de El Elíseo por cinco años más. A semejanza de la imagen de capitán de barco al timón del país avanzada por el mandatario en su intervención televisiva, la fotografía muestra a un Nicolas Sarkozy sereno, con el mar de fondo y el eslogan Francia Fuerte. “Francia nunca ha sido tan débil como hoy”, le ha replicado esta mañana la excandidata socialista Segolène Royal.

El de Annecy ha sido así el primer desplazamiento público del presidente en su condición de candidato y para ello ha elegido una ciudad conservadora de la derecha tradicional francesa donde cerró su campaña en 2007. El viernes inaugurará su cuartel general en el sur de París. El discurso de hoy sirve sobre todo de calentamiento para el primer gran mitin que se celebrará el domingo en Marsella, en el sur de Francia, donde la derecha se disputa el voto con la ultraderecha de Marine Le Pen, a la que los sondeos otorgan entre el 15% y el 19% de las intenciones de votos.