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Cameron llama a Piñera para conversar sobre las Malvinas

Crece la presión en Argentina a favor de la ofensiva diplomática

Policías Federales prestan guardia durante una manifestación ayer de exsoldados argentinos que reclaman ser reconocidos como veteranos de la Guerra de Malvinas.
Policías Federales prestan guardia durante una manifestación ayer de exsoldados argentinos que reclaman ser reconocidos como veteranos de la Guerra de Malvinas. EFE

Aún queda un mes y medio para que el 2 de abril se cumpla el trigésimo aniversario del inicio de la guerra de las Malvinas y no falta un día que no depare algún titular al respecto. El de ayer lo provocó el primer ministro británico, David Cameron, cuando, según publicó el diario chileno La Tercera, llamó el martes al presidente chileno, el conservador Sebastián Piñera, y conversaron largo rato sobre las Malvinas. El mismo martes, Argentina aceptó la mediación de la ONU para resolver la disputa sobre la soberanía de estas islas. Y la semana anterior, Argentina se había quejado ante el Consejo de Seguridad de que Reino Unido estaba reforzando la presencia militar en las islas.

En este pulso de delicadas escaramuzas diplomáticas, Argentina se ha ganado el apoyo de todos sus vecinos y Chile ha adquirido un papel estelar. A pesar de que el Gobierno chileno mantiene excelentes relaciones diplomáticas con Reino Unido, en diciembre optó por apoyar a Argentina y sumarse junto al resto de países del Mercado Común del Sur (Mercosur, integrado además por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) para prohibir la entrada a sus puertos de barcos con banderas de Malvinas.

El diario chileno El Mercurio informó de que Cameron hizo hincapié en que debería prevalecer la opinión de los propios habitantes de las Malvinas, quienes han expresado su intención de permanecer ligados a Reino Unido. Piñera, por su parte, le recordó que apoya la reivindicación de soberanía argentina, pero manteniendo siempre un diálogo pacífico entre los dos países involucrados.

Mientras tanto, en Argentina se registra un fenómeno curioso. Por un lado, hay intelectuales como la ensayista Beatriz Sarlo o el periodista Jorge Fernández Díaz quienes sostienen que en 1982 Argentina cometió un error gigantesco al entrar en guerra y no solo los militares de la dictadura tuvieron la culpa, sino una amplia mayoría de la sociedad que se dejó atrapar en ese “cepo patriótico”, tal como lo calificó el expresidente Raúl Alfonsín, uno de los escasos opositores a la guerra.

Pero frente a esos brotes de autocrítica, el fervor patriótico crece día a día conforme se acerca el 2 de abril y se recuerda que en esas islas invadidas por Reino Unido en 1833 y donde ahora viven apenas unos 3.100 habitantes, en su mayoría descendientes de británicos, hace 30 años murieron 907 personas, de los cuales 649 eran argentinos.

Así, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), organismo que integra a los sindicatos de camioneros, trabajadores portuarios, marítimos, ferroviarios y aéreos, haciéndose eco del “sentir nacional ante las pretensiones militaristas de los ingleses” emitió el lunes un comunicado en el que anunciaba a partir de ese día el boicoteo de “cualquier buque con bandera inglesa".

En ese contexto, la agencia Efe informa de que el Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ha decidido bautizar a su principal torneo de fútbol con el nombre de Crucero General Belgrano, en homenaje al navío hundido durante la guerra disputada en 1982. Y el club Lanús ha decidido estampar el mapa de las Malvinas en las mangas de sus camisetas.