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Los conservadores de EE UU buscan a uno de los suyos

Una conferencia republicana reúne a 10.000 votantes de derecha en Washington

Romney gana una votación no vinculante, con el 38% del voto

Dos votantes que apoyan a Santorum frente a uno que apoya a Romney, en la conferencia CPAC.
Dos votantes que apoyan a Santorum frente a uno que apoya a Romney, en la conferencia CPAC. AP

Pocas pruebas hay tan importantes para un candidato republicano en año electoral que pasar con éxito por el Comité de Acción Política Conservadora, un cónclave de 10.000 votantes de derecha que cada año se reúne en Washington para mantener viva la defensa de sus principios e ideales. Este año, con las primarias en marcha, todos los aspirantes republicanos a la presidencia han pasado por aquí para defender sus credenciales conservadoras. Y a algunos les ha resultado más fácil que a otros.

Entre pósteres con imágenes inmaculadas del Olimpo conservador (Ronald Reagan, Margaret Thatcher, Barry Goldwater, Irving Kristol, Sarah Palin) votantes llegados de todos los rincones del país demostraron su fuerza, con el poder del aplauso y el vítor. La conferencia [CPAC, por sus siglas en inglés] fue un trasiego constante de banderas americanas, copias de la Constitución, prendas rojas (el color del Partido Republicano) y carteles electorales de todos los candidatos en liza.

Aquí, "republicano" y "americano" son lo mismo. Y no hay mayor gloria para un candidato que ser confirmado como el más “proAmérica” de todos. Este año, ese honor ha recaído sobre uno de ellos. “Yo votaré por el senador Rick Santorum”, dijo Kathleen Julason, de 65 años, después de preguntar, dubitativa, si este medio es “de derechas”. Respondió a las preguntas con recelo. ¿Cuál es el principal activo de un candidato? “Que sea proAmérica. Estamos hartos de Hollywood y sus mensajes antiAmérica. Necesitamos a un candidato proAmérica”.

La guerra cultural entre las élites progresistas y lo que Richard Nixon ya bautizó en 1969 como la gran mayoría silenciosa y conservadora se libra en pasillos como los de esta conferencia. Y este frente también está orgulloso de sus iconos. En las grandes pantallas en el salón de conferencias apareció regularmente la foto del actor y tipo duro por excelencia Chuck Norris, famoso por encarnar en la pequeña pantalla a un ranger de Tejas.

Con el aplomo que Norris reserva para sus interpretaciones televisivas apareció el viernes aquí el candidato al que peor le pintaban las cosas. Mitt Romney, supuesto líder en esta contienda, está teniéndolo difícil para convencer a los votantes conservadores de que es uno de ellos. Como Gobernador en Massachusetts entre 2003 y 2007 aprobó una reforma sanitaria similar a la de Barack Obama y no evitó que aquel Estado aprobara el matrimonio gay. Datos como ese le han hecho perder las primarias en Estados como Iowa, Carolina del Sur, Colorado, Minnesota o Misuri.

“Yo conozco el conservadurismo porque he vivido el conservadurismo”, dijo Romney en su discurso. “Fui un Gobernador estrictamente conservador”. Aquel fue un viraje a la derecha que sonaba más bien como el discurso de un empresario que busca vender un nuevo producto. El mensaje debió calar, porque al cierre de la conferencia, el sábado, se revelaron los datos de una votación no vinculante de los electores reunidos aquí, que Romney ganó con un 38% de los votos.

No a todos les convenció aquel discurso, sin embargo. “Me da la impresión de que Romney es insincero”, comentaba posteriormente Chris Coleman, de 22 años, llegado de Nueva Jersey. “No tiene un historial limpio para nosotros. Primero aprobó aquella reforma sanitaria equiparable a la de Obama. Y ahora la deplora. Ni siquiera puede defender sus propias decisiones”, añadió Coleman, que votará, también, por Santorum. Lo mismo hará Robert Kitchens, de 64 años, jubilado de Tejas. Pero lo hará “porque Santorum es el más cristiano de todos”.

Esa es otra clave, de la que no se habla por pura corrección política: quién es cristiano y quién no. Entre los principales candidatos, dos, Santorum y Newt Gingrich, son católicos. Ron Paul es protestante. ¿Y Romney? Romney es mormón, y dependiendo de a quién se le pregunte, eso es cristiano o no lo es. Para la propia Iglesia Mormona sí que lo es. Para muchos votantes protestantes evangélicos, no.

“Yo no votaría a un mormón. Su religión no es como la nuestra”, aseguró Marie Palmer, de 56 años, que luce una insignia en la que se lee “We the people”, las primeras palabras de la constitución. Marie, que es pentecostalista, no sabe por qué no votaría a  mormones. No conoce su credo, no sabe que emplean la Biblia como libro sagrado y que creen en Jesucristo, como ella. Solo sabe que no votará a Romney.

Y ¿quién votará por Romney? Esa mayoría que optó por él en la encuesta fue difícil de encontrar entre los electores aquí reunidos. Los activistas más apasionados defendían enardecidamente a Paul o a Santorum. De una decena de votantes entrevistados viernes y sábado, solo dos han optado u optarán por Romney en las primarias.

Uno de ellos, Brian Witt, de 25 años, llegó a defender los derechos de los gais y el aborto. “Me gusta Romney porque es moderado”, dijo. “Ya sé que no es algo que defendería la corriente central del Partido Republicano, pero es algo que le servirá para ganar las elecciones, apelando al voto independiente”. Pero claro, para llegar tan lejos, a Romney le falta primero ganar unas primarias. Y en esas, los conservadores mandan.